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Por fortuna tenemos quién nos ayude y responda por nosotros, porque si no fuera por los bancos mexicanos… (Perdón, de todas partes del mundo menos mexicanos), no tendríamos quién nos prestara dinero al más del 100% anual. Y si se es puntual en los pagos, sólo cobran el 58% más apertura de crédito y quién sabe que cargos extras que los pobres banqueros tienen que hacer. Por tanto, lo menos que las HERMANAS DE LA CARIDAD, los banqueros quieren, es que se le pague puntualmente, porque no podrán sumar a la deuda, intereses más intereses.
Y no hay poder humano que vele por el ciudadano. “¿Por qué no leyó todo lo que decía el contrato?”, (aunque esté en letra pequeña e imperceptible para el ojo humano). Pero estas “Hermanas de la caridad” no tienen la culpa de que la economía mexicana se haya venido desmoronando, si no que estos últimos siete presidentes de la república que ha tenido el País, pareciera que los puso el enemigo, ya que todo lo que han hecho por México, ha sido, unos de manera hipócrita y otros con gran cinismo, pero todos lo que han logrado ha sido empobrecerlo y entregar sus riquezas al capital local y extranjero.
El sistema que el capitalismo ha encontrado para que los presidentes se le entreguen por completo, ha sido muy fácil y efectivo. Envían a grupos de cazas cerebros a las universidades de nuestro País, en especial a los hijos de los políticos, les ofrecen becas en las mejores universidades de nuestros vecinos y los convencen para que funcionen y piensen con el mismo tipo de preparación como lo haría un ciudadano estadunidense.
Cuando llegan a México, traen consigo el individualismo, el consumismo, la ausencia de ética, de servicio a la comunidad y un tremendo miedo a la represión que sufre el ciudadano estadunidense causado por el mismo sistema represivo: “Si te pasas el alto te cobro 300 dólares”. No por convencimiento, sino por temor a volver a pagar, que le quiten la licencia o lo manden a la cárcel. Además que llegan a México temiéndole al terrorismo y a los narcotraficantes.
Pero luego se dan cuenta que aquí no pasa nada. Que con lo que aprendieron en el exterior pueden escalar los puestos con mucha facilidad, ya que los pocos que aquí manejan la política traen consigo el mismo “American hay of life” o “El sueño Americano” que a ellos les enseñaron y también lo comienzan a aplicar sin que nadie les diga nada, porque el sistema de corrupción esta instituido en todos los ámbitos de la vida política, de los gobernantes, de los grandes empresarios, a quienes en lugar de cobrarles impuestos por sus enormes ganancias se les devuelve lo que se supone que Hacienda les retuvo. Porque ellos lo aprendieron en sus estudios, ya que allá sucede lo mismo, sólo que el grupo que evita pagar impuestos es más reducido. Porque, como ellos aprendieron allá, “El fin Justifica los Medios”.  
Pero en México no existe esa autoridad que le enseñe a la población cómo comportarse, aunque sea a base de esa represión, como sí lo hacen con los taxistas a quienes corrompen o infraccionan si no traen puesto el cinturón de seguridad o usan el celular mientras manejan. De ahí en adelante todo sigue siendo corrupción.
Sin embargo a los ricachones que andan con sus grandes y nuevas camionetas no les hacen nada, ni siquiera les llaman la atención a quien no trae el cinturón de seguridad o habla por celular al estar manejando, pues la policía en México sabe que a los que tienen dinero, en caso de infraccionarlos, nunca les hacen nada, les piden perdón en las oficinas y regañan o castigan a los policías que se atrevieron a detener a quien a lo mejor, es conocido de la autoridad.
En los Estados Unidos, las inmaculadas compañías que pagan puntualmente sus impuestos en el IRS, porque si no lo hacen se van a la cárcel, llegan a México a corromper a las autoridades para abrir sus propios negocios, construir hoteles en costas mexicanas, abrir tiendas de autoservicio a escasos metros de nuestras pirámides (todo eso está prohibido por la Constitución). Llegan a escoger el mejor sitio donde colocar su empresa y los que gobiernan echan para afuera, comprándoles a “lo que dice la ley”, que el mismo gobierno cambia para desalojarlos al precio más bajo y que los generosos extranjeros vengan a invertir con la seguridad y amparo de nuestras autoridades, para que así se lleven una buena impresión de nuestro País. Y todo eso con la complicidad de las autoridades que no tienen quién les llame la atención, porque el pueblo está en la más completa ignorancia y/o impotencia de lo que se debe hacer.
Precisamente por eso, Vicente Fox borró la clase de Civismo de los Libros de Texto Gratuitos durante seis años, donde toda esa generación de estudiantes perdieron su identidad y las autoridades de hoy no quieren desaparecer la Reforma Educativa que ellos mismos inventaron, buena o mala, tiene a los maestros desesperados, a los padres de familia y al pueblo hastiados.
Y volviendo a los bancos, en México estos le siguen prestando millones de pesos (sin más aval más que el mismo gobierno), a los gobernadores y a los presidentes municipales, como si fueran clientes que les pagarían puntualmente, pero saben que están respaldados por las arcas de la Secretaría de Hacienda y en cualquier momento que vayan a la quiebra, ahí está el pueblo que puede soportar otro fobaproa  a la hora que a aquellos se les dé la gana.
Porque a ningún ex gobernador lo van a encarcelar o quitarle lo que se llevó, como al de Nuevo León que no le están haciendo nada o al de Coahuila que anda quitado de la pena por Europa y la Bahamas. Ya no digamos a los presidentes; dueños de ciudades enteras, de islas en países ya no tan lejanos  o dizque dando clases en las mismas universidades donde aprendieron como empobrecer al mexicano.
 Total que tanto los políticos como los banqueros siempre están al servicio de la población a quienes tenemos que rendir pleitesía si queremos que nos sigan prestando, robando y vejando a su antojo.  “Que vivan las gentiles HERMANAS DE LA CARIDAD”.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]