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Hace más de treinta años que ya no se usa en nuestro País, productos que se consumen que lleven la leyenda: “Hecho en México”. Pareciera que hasta a los empresarios mexicanos les diera vergüenza usar ese logo nacional o el gobierno les tiene prohibido propagar la antigua frase que decía: “Lo que se hace en México está bien hecho”. Hasta han desaparecido el águila que le daba realce  y la que todos identificamos como parte de con nuestras exportaciones y de la mercancía que se vendía dentro de nuestro país, lo que era el signo de nuestra riqueza exportadora.
La gran mayoría de las empresas que exportan productos hechos en México, son  simplemente ensambladoras de autos de otros países, los que tienen los “dados” en el extranjero y que únicamente mandan las partes para ser ensambladas en México, pero no se hacen automóviles mexicanos, como: maquinaria pesada, camiones, motores, carrocerías, piezas que no se fabrican aquí, por lo que no se exporta lo hecho en México, sino lo ensamblado.
Tenemos a las maquiladoras de ropa, con materiales del exterior que no pagan alcabalas y piezas terminadas que pasan como exportaciones para firmas y marcas de otros países. También se supone que exportamos celulares de última generación y que forman parte oficial de nuestras exportaciones, al igual que componentes para televisiones, como las pantallas planas que se maquilan en México para compañías exportadoras. Estas son las piezas que pasan como exportadoras de mercaderías mexicanas, pero sólo están siendo ensambladas, terminadas o maquiladas en el País.
Hace unos años, se exportaba acero mexicano, pero ahora, con esos misteriosos tratados entre el gobierno mexicano y otros gobiernos, se importa acero chino, pues al no pagar aranceles, éste cuesta menos en México que el que se produce aquí. Por lo tanto no puede llevar la leyenda de Hecho en México.
Y así están las fábricas de cerámica casera, fina y pintada a mano, las que no pueden competir con las de Asia porque allá la mano de obra es muy barata y el gobierno mexicano no les cobra ni un centavo de impuestos aduanales. Por esta razón muchas de las fábricas que compraban nueva maquinaria para mejorar sus productos, se fueron a la quiebra, y todo lo que se exporta es sólo como artesanía mexicana, cuya demanda es muy limitada por el alto precio de su manufacturación y el escaso mercado en el exterior.
Igualmente se exporta la plata, la que es sacada de las minas en manos de extranjeros con permisos de décadas sin pagar impuestos y que dicen que son parte de nuestras exportaciones, cuando lo que nos dejan a cambio de esa riqueza, son páramos y pueblos desolados, donde antes eran ciudades florecientes por la agricultura y la ganadería, ahora le dan trabajo a algunos pocos mineros, los que laboran en condiciones deplorables. Minas que para la extracción del precioso metal, necesitan millones de litros de agua del subsuelo y la que queda en los mantos acuíferos, resulta envenenada con metales pesados y mortales como el cianuro. Y eso, es exportación, pero de ninguna manera es un producto que se diga: “Hecho en México”.
Lo que sí se exporta son algunos productos agropecuarios y agroindustriales, entre ellos están: las legumbres, frutas y verduras, cerveza, tequila, azúcar de caña, pepino, limón, aguacate, cebolla, papaya y manzanas. Muchos de estos productos, llegan a la frontera, los empaquetan con firmas del otro lado y las mandan de regreso a las grandes cadenas de negocios alimenticios y toda clase de productos, como si ellos los hubieran cosechado y que se llaman tiendas de autoservicio. Todo eso sí se exporta, pero lo que no se dice que es como el petróleo que lo mandan barato y lo regresan más caro de lo que ahí mismo se vende.
En cuanto a las compañías y manufactureras de textiles y todo tipo de ropa, ya no se ven los tráileres que llevaban el distintivo del águila con el de Hecho en México que se exportaban a Estados Unidos y al resto de América Latina, con ropa de puro algodón, las miles de camiones llenos de artículos de mezclilla hecha en México desde los años 1920, con nuestro logo.
los cientos de carros de ferrocarril llenos de pacas de algodón de la zona lagunera, hasta que se descubrió el poliéster que trajo el “dumping” algodonero para inundar  al mercado con sus plásticos de “lávese y tírese”, llamado el “wash and wear”, el delcrón y todas esas fibras calientes en verano y frías en invierno por la falta de ventilación entre las tramas y los hilos. Ahora sólo se ven los contenedores de ropa hecha en Taiwán, Filipinas, Corea y China. Siempre a través de los intermediarios estadunidenses, llegadas a México en barcos extranjeros, porque hasta la marina mercante mexicana, los últimos  gobiernos se han encargado de desaparecer.  
Ahora hasta las compañías de aviación mandan a hacer su papelería a los Estados Unidos, pero como parece que en la imprenta donde se hacen no saben español, se las mandan todas en inglés.  La prueba está en la compañía de aviación, que las declaraciones  que hay que presentar al llegar de cualquier punto del planeta a la aduana mexicana, toda la papelería está en inglés y cuando se le pregunta a las azafatas, una contesta que se hacen así porque salen más baratas, mientras que la otra le preguntó sorprendida: ¿Pues que usted no sabe inglés? ¿Será que están esperando el nuevo aeropuerto que va a ser construido para recibir a los miles de aviones de Estados Unidos para controlar el negocio de cielos abiertos para América Latina?
Total que ni las artesanías, que antes eran de piedras semipreciosas, ahora son de plástico traídas de china, los rebozos ya no son de algodón al igual que las hamacas, las que ahora son de fibra plástica, contando que la Bandera Mexicana en todas las medidas, también son hechas en el exterior a mucho menor precio que las que se hacían en México. Ahora hasta el Himno Nacional ya es extranjero para uso en EU, porque unos vivales gringos lo registraron a su nombre.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]