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La situación política, económica y social, tiene a la población mexicana aguantando la respiración en espera de más graves acontecimientos, pues el clima de inseguridad se puede percibir en la calle, en el trabajo y en el hogar. El gobierno ha perdido toda credibilidad y sus dirigentes se aferran a la ley, que ellos mismos promulgaron y la que aunque sea antipopular, siguen insistiendo en que primero se acepte y después se entable el diálogo que se desee.
Aunque ya se sentaron a la mesa de dialogo. Estuvieron los maestros y el Secretario de Gobernación (aún no se sabe a qué arreglo llegaron). El Secretario de Educación, Aurelio Nuño argumentó que él no iba a ir porque ese era un asunto político y no educativo. Si así lo piensa, él no debería opinar, ya que todo lo que sucede al respecto es político y educativo.
Los maestros tienen sus propias razones para protestar por la imposición de una reforma educativa que les afecta en forma directa. Se sabe que los profesores disidentes están disgustados con el gobierno, pero se desconoce a fondo cuáles son sus inquietudes, ya que la única información que el pueblo recibe es a través de los medios electrónicos, quienes están al  servicio del gobierno y con esa desinformación, muchas personas están disgustadas contra los maestros sin estar enterada de las represiones fatídicas de las autoridades o de los desmanes que gente infiltrada comete en las calles, casas y negocios para desprestigiar el movimiento magisterial, el cual, hasta hoy, ha demostrado que sus protestas han sido totalmente pacíficas.
Hace uno días el Presidente del Partido Revolucionario Institucional, licenciado Manlio Flavio Beltrones, puso su renuncia como dirigente del mismo partido. Las razones esgrimidas por él, serían creíbles en cualquier democracia del mundo, pero en México, donde la corrupción, la impunidad y la simulación son el pan nuestro de cada día, como que no es lógico si esta renuncia no lleva una segunda intención.
El haber perdido una serie de gubernaturas y presidencias municipales en las pasadas elecciones de junio, renunciar no es una práctica del Partido, pues si así fuera, desde el año 2000 toda la plana mayor del PRI debió de haber presentado su renuncia, pero nadie les dijo nada ni los movió de su sitio.
Existe la esperanza de que, si la pérdida de algunos puestos gubernamentales hizo que el presidente del PRI pusiera su renuncia, sería adecuado que igualmente sucediera con el caso del Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, quien no ha podido arreglar un problema que está a punto de incendiar al País.
Es necesario el dialogo y la aceptación de los errores o aciertos de una u otra parte, el que no estuviera aferrados a la inflexibilidad en defensa de una Ley impopular, recordando que cuando una ley va en contra de la mayoría de la población, la que está equivocada es la ley y no el pueblo. Esa ley tiene la intención de correr a los maestros que llevan 20 o 30 años de experiencia dando clases y entregarles dichas plazas a los aspirantes sin conocimiento alguno.
Este problema afecta a todos los mexicanos. La SEP, tiene prohibido en todas las escuelas del País reprobar a los estudiantes de primaria y secundaria, ni siquiera cuando no asistan a clases, aunque estos no aprendan nada; afecta a los maestros que se quedan sin trabajo, a los empresarios que dejan de tener miles de consumidores entre las familias de los profesores y de la gente relacionada con la educación, como papelerías, fabricantes de uniformes, librerías y otros. Se habla de que en las escuelas oficiales se va a comenzar a cobrar cuotas que va a aumentar la crisis económica y la inseguridad que se respira en el País.
El mayor peligro está en la afectación  a la población, la cual  al haber marchas y plantones, la gente que directamente no tiene nada que ver con el problema pero que está llena de resentimiento por falta de empleo, devaluaciones, alza de la vida o trabajo; Aquellas personas quienes no tienen servicios médicos y ahora ni siquiera pueden comprar medicinas genéricas porque existe un tratado del gobierno de que sólo se vendan medicamentos de patente del extranjero. Total, sea por carestía o inseguridad, la gente ya está harta de recibir tantas agresiones y por tanto, se unen a las quejas de cualquier lucha social.
Lo que no se entiende es por qué no se quiere que los pequeños aprendan en las escuelas al quitarles a sus docentes que han sabido enseñarles a varias generaciones con muy buenos resultados y los intentan cambiar por unos principiantes que nunca han sido profesores ni tienen la experiencia ni la preparación de un maestro normalista con los conocimientos del arte de la enseñanza.
El único argumento que se esgrime contra los profesores, es la de la venta y herencia de las plazas. Eso es fácil de cambiarlo, pues de la misma forma que les dieron esas canonjías cuando los necesitaban para que votaran por el partido, ahora se las pueden quitar. Antes se buscaba que los escolares salieran bien preparados para el mejoramiento del País, hoy se requiere que sean ignorantes para que no reclamen por la invasión del mercado mundial.  
     Se espera que el Presidente Enrique Peña Nieto dé instrucciones, de que por la vía pacífica se ponga un hasta aquí a esta problemática que está arrastrando, no sólo a los profesores y a la población, si no al País entero a punto de generar un conflicto mayor que va a enfrentar a los mexicanos, a ahuyentar a los inversionistas de las reformas estructurales, ya que con este tipo de conflictos nadie va a querer invertir en México, aunque exista la promesa de defenderlos con las fuerzas del orden; además de que los empresarios mexicanos también van a sacar su dinero y llevarlo a lugares donde no corra peligro (El dinero no tiene nacionalidad).
La gente se pregunta el porqué de esta situación que es tan delicada para el gobierno, para los maestros, para los empresarios y para todo el pueblo y no le da una salida inmediata y decorosa antes de que se convierta en un maremágnum y nos lleve a una situación fraticida, en la que la sociedad no sólo estará dividida, sino que llegará a envolvernos en un cuadro de violencia que ya estamos viviendo con saldos rojos, muertos y decenas de heridos. ¡YA BASTA!

 

Por: Rafael Benabib / [email protected]