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Pido perdón a mis lectores por haber puesto un título tan antagónico a mi escrito, el que no intenta de ninguna manera ser peyorativo hacia el comandante en jefe de la revolución cubana, pero también se vale hablar del agua y el aceite, del honesto y del sinvergüenza, así como de la paloma y la serpiente.
Fidel Castro Ruz, es un icono para la humanidad desde la segunda mitad del siglo pasado y lo seguirá siendo a través de los años. Siempre se le recordará como aquel hombre que salvó a su pueblo de la servidumbre, de la extrema miseria e ignorancia, la que desencadeno a Cuba del vicio y la sodomía, quien le regresó la dignidad colectiva perdida.
No pienso que haya dejado ningún hueco con su fallecimiento, sino una enseñanza de saber defender sus principios y a su pueblo mostrándole al mundo que se puede resistir a nombre de la patria por medio de la educación, la medicina, el deporte, contra el boicot y el embargo de la gran potencia. Fidel Castro, será uno de los más importantes  dirigentes del siglo 20 cuya actuación mostró que se puede cambiar el sistema en que vivimos. Puede que a México Trump nos haga daño pero a Cuba le va costar trabajo.
Un líder de su pueblo y de los países que se ven sojuzgados por los intereses económicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial (BM), los que representan al 99 % de la riqueza de todo el planeta y por la amenaza militar de todo una maquinaria bélica contra la pequeña pero orgullosa Isla de Cuba.
Un hombre, quien con un grupo de 80 compañeros, logró comenzar una revolución contra el tirano Batista, el que no sólo empobreció a los cubanos, si no que había entregado parte de la riqueza de la Isla a unos cuantos empresarios locales y el resto a los grandes capitales extranjeros.
 Este gran líder que entregó su vida al bienestar de su pueblo: fue quien a pesar de todos los pesares; de más de 300 atentados contra su vida, de una guerra desde Estados Unidos en que los invasores fueron muertos u obligados a retroceder, de un embargo económico de más de medio siglo por parte de los Estados Unidos y de sus socios en casi todo el mundo.
El Comandante en jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro, sacó a su pueblo del hambre, ya que ningún ciudadano cubano se queda sin alimentación, en la ignorancia, o en la falta de atención médica, porque existe una ley que obliga de forma ineludible, a asistir a la escuela  hasta terminar el bachillerato. Acabó con el desempleo y según sus aptitudes, hay trabajo para todos, cuando se les explotaba con sueldos miserables, así como al comercio ambulante al que se reubicó en diferentes mercados.
En cuanto a la vivienda, ningún cubano se ha quedado sin un techo con todos los servicios esenciales que se requiere para vivir dignamente, devolviéndole a su pueblo aquella de la que ahora gozan. Lo que no se puede controlar es el “mercado negro” de artículos prohibidos y de divisas, problema que existe en unos más y en otros menos, en la gran mayoría de los países del mundo.
El derecho a la salud para los cubanos es uno de los logros más importantes de toda América, pues no hay ciudadano que se quede sin uno de los mejores cuidados médicos de casi todo el mundo. Además de que la gente de cualquier País, puede llegar y beneficiarse de esos avances, ya que la ciencia dentro de la salud goza de un desarrollo como el de cualquier país del primer mundo. La ventaja es que ahí no existe el monopolio de los laboratorios químicos, los que esconden sus descubrimientos y nuevas tecnologías, para seguir vendiendo a precios elevados los medicamentos que mantienen al paciente con vida, pero sin llegar a curarlo.
Un ejemplo de esto, es como la medicina cubana ha tenido éxito en el tratamiento del Sida en recién nacidos, cuyas madres están infectadas con el HIV, cambiando por completo la sangre al paciente; lo adelantado que están en el tratamiento del “Mal de Parkinson” y en otras muchas enfermedades que sí son curables.
 Es cierto que las nuevas generaciones, al no haber vivido la situación en que se encontraba Cuba antes de la revolución, no alcanzan a comprender que si bien le han ganado una batalla al país más poderoso de la tierra al defender su dignidad contra viento y marea, al aguantar estoicamente el embate de más de 50 años de embargo comercial, están muy lejos de haberle ganado la guerra, ya que el sistema ha soportado la lucha contra 10 presidentes estadunidenses, el precio ha sido muy alto y sólo los que lo han vivido de cerca lo entienden.
Ahora con la apertura que han hecho en Cuba, sin el respaldo de una Unión Soviética desaparecida, quién sabe que irá a pasar. Si con el presidente Obama no se arregló lo prometido respecto a la terminación del embargo contra Cuba, ni la devolución de Guantánamo, pero si la apertura de inversiones de la iniciativa privada dentro de la isla, ¿Cuál será su futuro?
Qué se puede esperar de un presidente como Donald Trump que promete ser más duro con todos los países que no sean afines a su política y a la de EEUU., en especial con Cuba.
Si a México le esperan tiempos muy difíciles en sus relaciones con el vecino país del norte, como ya les está pasando a nuestros hermanos suramericanos, a Cuba, sin la presencia física y el respaldo moral que tenía del Comandante Fidel Castro, no van a poder sojuzgarla, porque ellos ya conocen lo que es la dignidad en libertad y el decidir lo que es mejor para su pueblo, el que será muy difícil que se doblegue a las exigencias del mercado mundial (léase corporaciones trasnacionales), a las que no les importa lo que le suceda al mundo entero, con tal de obtener riquezas en el plazo más corto posible.

Por: Rafael Benabib / [email protected]