Hace unos días se comentó entre un grupo de amigos, el por qué salió la encuesta de que un 75 por ciento de los mexicanos decimos ser los más felices del mundo.
Cada quien expresó los motivos de su infelicidad: Que con esta contaminación ambiental nadie puede ser feliz, que había mucha pobreza y falta de trabajo, que la corrupción se reflejaba en los actos de nuestros gobernantes y no sólo de ellos, sino de cada uno de nosotros, pues el que no es corrupto no puede sobrevivir en esta sociedad. Y así nos quejamos de todo lo malo que existe a nuestro alrededor, hasta que mi amigo el doctor nos interrumpió diciendo que la discusión no es si somos infelices, sino por qué el 75% de los mexicanos contesta que sí somos felices. Todos nos quedamos callados hasta que el doctor preguntó ¿Qué es la felicidad?
Uno de ellos balbuceó, “pues, es tener mucho dinero, el que te de tranquilidad, que puedas viajar y meter a tus hijos a las mejores escuelas, cambiar de auto, viajar, “¿qué sé yo?“ El más joven comentó que él sería feliz si pudiera pagar todo lo que le debía al Banco Hipotecario sobre su casa. Otro se dio cuenta que el ambiente se estaba poniendo pesado y apuntó que a él le haría feliz que la Selección Mexicana de futbol ganara el mundial del año próximo en Rusia y todos nos pusimos a reír nerviosamente, hasta que uno de nosotros le preguntó al doctor: ¿Y para usted ¿QUÉ ES LA FELICIDAD?
El médico contestó que existen muchas definiciones acerca del tema, “pero yo como médico, pienso que LA FELICIDAD ES AUSENCIA DE DOLOR y que a la mayoría de los mexicanos no nos duele nada; como estamos tan acostumbrados a vivir en las carencias que ya no las sentimos, porque la felicidad como la riqueza sólo son estados de ánimo. Veamos por qué.”
La mayoría de los mexicanos somos felices porque a muchos de nosotros no nos hace falta nada. El campesino tiene su parcela, sus animalitos y si la tierra no da para comer, tiene su cultura e inventa alguna artesanía, se va a la ciudad a venderla y así traer algo de comer para su familia. A él le importa poco si bajó el peso o si Trump va a hacer un muro. Como ya resolvió el problema de la alimentación en su jacal, ya es un hombre feliz. El taxista platica con sus pasajeros del alza de las cosas, de política nacional, se queja cuando hace frío, cuando hace calor y cuando llueve, pero es feliz con lo que hace y más si pudo cubrir “la cuenta” para el dueño del taxi y aún le alcanza un poco de dinero para el gasto de la casa.
El obrero es feliz porque le subieron el cuatro por ciento a su salario mínimo y con lo que gana su mujer vendiendo tortas, ya sacaron para mandar a los niños a la escuela. Y así cada mexicano buscamos nuestra propia felicidad porque apreciamos lo que ahora tenemos y no somos una sociedad de consumo en la que uno tiene que comprar cosas aunque no las necesite.
En algún lugar contaban que un joven se encontró a su papá en uno de esas nuevas y enormes plazas con todo tipo de tiendas y almacenes de autoservicio y le preguntó: Papá, ¿Qué estás haciendo aquí, vas a comprar algo? no hijo, sólo vine a ver todas estas cosas que no nos hacen falta, contestó con seriedad.
¿Por qué la felicidad es ausencia de dolor?, se preguntó el médico y explicó que cuando te golpeas contra una puerta tienes dolor y eres infeliz, pero cuando te deja de doler la felicidad vuelve a aparecer. Así con la muerte de un ser querido eres infeliz porque te duele su partida, pero cuando te acuerdas de esa persona, de lo importante que fue tu vida con ese ser tan maravilloso a tu lado, te deja de doler y la comienzas a recordar con alegría. Entonces vuelves a ser feliz porque ya no hay dolor sino hermosos recuerdos.
Igual que cuando cometiste un error y le faltaste a alguien, eres infeliz por tus acciones, pero cuando pides disculpas y te las aceptan, vuelves a ser feliz porque el dolor de tus errores ya desapareció. Y ya sea el dolor por algo físico o mental, siempre se encuentra la medicina. Puede que un antibiótico, un sicólogo o un préstamo bancario te resuelva la pena y lo que fue infelicidad en su momento, ahora es felicidad al desaparecer lo que produjo el dolor.  
El médico nos siguió diciendo que la felicidad era como la riqueza: la tienes al alcance de tu mano, sólo hay que tomarla.
La riqueza existe en todas las personas. El doctor explica que “RICO ES AQUEL QUE APRENDE A SER FELIZ CON LO QUE TIENE”, se trate de un hombre sin trabajo o de un millonario, ambos deben aprender a vivir felizmente, el uno buscando un trabajo menos remunerado, con el que ajuste su de vida con lo que gane y el millonario que viva con lo que tiene y no desee tener más millones que el banquero.
El individualismo es causa de infelicidad. En general el mexicano está cobijado por el entorno familiar. En los países anglosajones el joven de 17 años ya no tiene cabida en el hogar y tiene que buscarse un lugar donde ir a vivir o irse a la universidad de becado, ya sea por el estado o por sus padres. Desde ese momento, éste ya no pertenece a su familia. En muchos casos, en la familia mexicana sigue siendo parte del hogar aún después de llegar a casarse.
Tratándose de una madre soltera, la familia la arropa, la madre le cuida a los hijos mientras ella trabaja y todos siguen siendo parte del mismo grupo familiar. Ella es libre de hacer lo que quiera, siempre y cuando exista el respeto a los miembros de la familia, por tanto nadie necesita nada extra de lo que ya tiene y por eso son ricos y viven sin dolor.   
México y Costa Rica, son de los únicos países en que los padres dan todo por sus hijos y que al envejecer, los hijos se encargan de aportarles cariño y dinero para que sean felices. Por lo tanto, no sólo somos felices sino también ricos.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:




Loading...