compartir en:

La falta de ética se encuentra en todas partes del mundo, pero en especial en la actitud de la dirección del Federal Bureau of Investigation (FBI en sus siglas en ingles), la que públicamente dio a conocer que la candidata a la presidencia de los Estados Unidos, Hillary Clinton, tenía en su computadora una serie de documentos que podían contener información sobre Seguridad Nacional, aunque esa información no estaba aún comprobada, porque no se habían abierto dichos correos electrónicos.

Eso pasa en las elecciones de México, de muchos países de Latino América, con los golpes de estado en Argentina, en Brasil y los que se están llevando a cabo en todo el continente americano, ya que quien no se doblega ante los designios del gran capital, se le busca bulla hasta terminar con él. 

Aunque el sistema electoral en Estados Unidos es muy intrincado por su falta de voto directo, me referiré a las malas intenciones del director del FBI al declarar el asunto de la señora Clinton. Este movimiento ya lo tenían preparado entre los republicanos, el FBI y Trump. La prueba está en que ese candidato marrullero, estuvo vociferando contra el sistema, quejándose de que las elecciones iban a ser un fraude, que el presidente Obama ya tenía todo preparado para que ganara Hillary Clinton. Cuando en realidad, quienes estaban preparando el fraude eran los republicanos, el FBI y él mismo Trump.

En primer término el FBI es una oficina de investigación contra el crimen, en la cual no está permitido que se hagan declaraciones antes de dar por finiquitado un juicio y mucho menos en tiempos de elecciones, las que, en el caso, se presentarán dentro de cinco días, que serán el martes ocho del presente mes de noviembre. 

Esta acción ha hecho que el sistema electoral de EE UU se contamine y se llegue a pensar que los intereses económicos en lo alto de la cúspide del capital, hayan presionado a la Cámara Alta, al Gran Jurado y a otras autoridades, a que se permita a esa institución policiaca, el haber hecho dicha declaración a destiempo, con la cual la balanza en la preferencia del electorado se incline hacia uno de los candidatos, en este caso de Donald Trump. Unos días antes de este suceso, Hillary Clinton le llevaba la ventaja por más de doce puntos, y ahora la balanza está inclinada favoreciendo por un empate técnico al candidato republicano Donald Trump.

En cuanto al pensamiento, los insultos y la actitud de Donald Trump hacia México, ha sido de lo más agresiva. Nos ha amenazado de castigarnos más en el Tratado de Libre Comercio, en ampliar el Acuerdo Transpacífico (TPP), la extradición de más de seis millones de ilegales y legales mexicanos, quienes, según él, les quitan el trabajo a los ciudadanos de EEUU, sin reconocer que los mexicanos trabajan como el que más en ese País, que pagan impuestos, entre otros beneficios para los Estados Unidos.

Además del muro que dice construirá a través de toda la frontera con México, nos obligará a pagar por él y de esa manera detendrá a todos los mexicanos, quienes somos terroristas, ladrones, narcotraficantes, etc…

Nos recuerda a los peores dictadores de la historia, cuya técnica era enardecer al ciudadano implementando el odio racial entre su propio pueblo y los distintos grupos étnicos, religiosos y políticos para hacerse de seguidores. Podemos mencionar a algunos de ellos, pero cualquiera se vería igual por sus características racistas, excluyentes, homofóbicas, antifeministas, y, quien de seguro, nos iría a llevar a una tercera guerra mundial por sus actitudes belicistas.   

A unos días de estas declaraciones y a menos de una semana de las elecciones, Trump sigue diciendo que le van a hacer fraude, acusando al presidente Obama y al sistema electoral de su país, para de esa forma justificar el “error” que cometieron los del FBI, comandados por el gran capital y sus representantes los congresistas republicanos. 

Por supuesto que esa diferencia no es definitoria, pero puede darles una razón a los indecisos a tomar partido a favor del republicano, ya que la mayoría de los estadunidenses no está empapada en los asuntos políticos de su país y casi todos votan a favor de sus propios intereses y no del bien general a nivel nacional y mucho menos a nivel mundial, del que la mayoría ignora.

La clase media en Estados Unidos no ha sido beneficiada por el repunte de la economía, ya que ha llegado al nivel económico de 2007. Sólo la clase alta se ha visto beneficiada, no por las declaraciones de corte popular del presidente Obama las cuales no han sido puestas en práctica, sino por el sistema neoliberalista globalizador. Ese pequeño grupo que realmente es el que se aprovecha de la pobreza no sólo el mundo entero, sino de su propio País. 

Por otra parte, tenemos frente a nosotros el año 2017 con las elecciones en varios lugares de la República, las que de seguro van a estar tan amañadas como siempre las han estado. Quizás haya un cambio entre las siglas de los partidos, pero de que la cosa va a seguir igual no hay duda. 

El cambio que, tanto Estados Unidos, México y el resto del mundo necesitan, es que haya paz y no violencia para finalmente buscar la sobrevivencia del planeta. Cuidando el medioambiente, cambiando el sistema político, dándole a la gente oportunidades de que logren tener una vida con expectativas de alimentación adecuada, un empleo, servicio médico, y los derechos que como seres humanos merecemos para guardar nuestra propia dignidad.

Pues como una vez dijo un César en el Senado Romano: la república destruyó a la democracia, como parece que va a suceder en esta próxima semana...