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Con eso de que el vocablo Socavón ya se incluyó al idioma castellano en lugar de hoyo grande producido por el hundimiento de una carretera, lo podemos usar respecto a los resultados de los cambios que se le estarán haciendo al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el que nos meterá en un verdadero SOCAVÓN.
El TLC se comenzó a tratar del 16 al 20 de agosto. Empezaron con una de las mesas de trabajo entre los Secretarios de Comercio de Canadá, de los Estados Unidos y el de Economía de nuestro País, Ildefonso Guajardo, quien está acompañado de cinco negociadores que no trabajan en el gobierno y que todos fueron educados en universidades estadunidenses con el “American way of life” (tipo de vida americano). Aquellos que deberían estar presentes son los responsables de lo que ahí se va a decidir: el de Relaciones Exteriores, el de Hacienda, el de Comunicaciones y Transportes, el de Energía, el de Educación, el de Conagua, el de Salud, el del Infonavit y otros, porque se van a tratar casos en los que todo el pueblo y el gobierno está involucrado. Estas mesas de trabajo se repetirán una vez al mes durante siete ocasiones. También están invitados algunos miembros de la iniciativa privada y unos senadores para asistir al “cuarto de al lado”, sin intervenir o enterarse de lo que se está discutiendo.
Dice el de Comercio que con las pláticas y el diálogo ya terminaron las amenazas. Mucha gente sabe que no sólo no se han olvidado, sino que desde el momento de la firma del tratado, a principios del 2018 van a comenzar a cumplirse cabalmente.
De seguro habrá una cláusula en que tendremos que dejar entrar a los “Marines” a perseguir a los narcos aunque perdamos nuestra soberanía y por supuesto, que estará entre los más importantes temas el que México va a pagar por el tristemente famoso muro, mismo que va a dividir a América del Norte, haciendo que México se vuelva parte de Centroamérica.
Los Estadunidenses y los canadienses van a agarrar al gobierno de lo más debilitado: por casos como el del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya con el argentino Odebrecht. Como el asunto de los gobernadores encarcelados en varios lugares y perdonados de sus enormes robos y corrupciones, con acusaciones de poca monta quienes saldrán pagando una ridícula fianza. (Pero dicen que la PGR ya está investigando). Este gobierno cayó en ese socavón desde que entró, con órdenes de privatizar los energéticos y hacer carreteras para sus amigos. Ahora intentan edificar un aeropuerto dentro de un lago, el cual por más que destruyan nuestros montes y le echen todo el tezontle de México, se les va a hundir aunque esté planeado para terminarse en el año 2025 ¿Se imaginan todo lo que le va a costar al pueblo de México para beneficiar a otros países?
Y todavía nos están endilgando sus fracasados Juicios Orales tipo gringo, sin tener jueces preparados, la infraestructura física, los Ministerios Públicos entrenados ni los defensores de oficio para saber a quién y cómo van a poder ayudar a los acusados de las garras de los abogados que les ganen con un poco de oratoria, sin darles tiempo a los jueces para estudiar los casos a fondo.
Además de las amenazas del presidente Trump de invadir México para terminar con los narcotraficantes mexicanos, los tendrá que perseguir por todo el territorio y se duda de que el señor Trump pueda meter un millón de Marines a nuestro País para encontrar a quienes están relacionados con la droga y los vaya a llevar a las cárceles gringas para ser juzgados; van a arrestar a casi toda la policía mexicana ya no se diga a muchos de los políticos y a miles de productores de droga que en su país necesitan. Y ni modo que les digamos que no, pues va a estar plasmado en el TLCAN y como anunció el Secretario de Economía: “Tenemos que llegar a equilibrios que nos permita una ecuación benéfica para la región”. “México ya tiene definida la
estrategia con la que enfrentará cada tema”. Sin embargo los gringos no van a permitir que las controversias sean llevadas a las instancias internacionales como la ONU, la OCDE. La Haya, etc.
También está contemplado erradicar la corrupción en México y prohibir que los inversionistas de uno de los países firmantes ofrezcan sobornos. Porque así no podrán recibir ninguna canonjía por parte nuestra, ya que como dice el Presidente Enrique Peña Nieto, “La corrupción es parte de nuestra cultura”.
Por otro lado, dicen que van a proteger a los trabajadores mexicanos que estén dentro de Estados Unidos y Trump aclara que siempre y cuando México nivele los sueldos de los trabajadores en México a la par de los que se paga en Estados Unidos, para que así la mano de obra sea igual de cara que allá y no poder atraer a las grandes fábricas a que les salga más barato que en su propio País. Ese va a ser uno de los puntos principales, sin importarle ni a Trump, ni a México el desempleo en todos los centros de trabajo de nuestro País y junto con ellos el cierre de los pequeños y medianos negocios.
Total, que si el TLC de 1993 hizo que quebrara la industria textil, atomizara al campo, nos destruyera la industria zapatera, haya vendido todas las propiedades del Estado a particulares, como las termoeléctricas y destruido las refinerías, el ferrocarril de México y de todas las vías del sur de la República, cerrar varias estaciones que daban noticias no comprometidas con los gobiernos de EEUU y de México, ¿Qué podemos esperar de un TLCAN, el que el ignorante de Trump quiere cambiar a favor de su país, si ya hay un tratado de libre comercio que fue firmado a escondidas de la sociedad, por Salinas de Gortari?
Nos dicen que se “Fortalecerán las Cadenas de Valor” (¿?) y vuelven a sacar el capítulo del PYMEX, como si hubiera funcionado en todos estos años, con el que nos dieron atole con eldedo a las pequeñas y medianas empresas. (Como hoy en día, que el 40% de los negocios están cerrando sus puertas gracias a ese programa). ¿Sí ese no es un SOCAVÓN entonces qué es?

Por: Rafael Benabib /  [email protected]