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Para que los estadunidenses vayan a la guerra con patriotismo y creyendo que en verdad están defendiendo la democracia de su país, además de tenerlos drogados, les crean grandes temores con historias de que Venezuela es un peligro para el mundo, que Corea del Norte los va a bombardear, que todos los mexicanos son delincuentes narcotraficantes y los culpables de que su gente sea adicta a las drogas y también de que allá exista el desempleo.
Lo que sucede con Venezuela y el Presidente Nicolás Maduro, es que es el único dirigente que Estados Unidos no ha podido doblegar, a pesar de haber dejado a ese país sin medicamentos y sin alimentos, los que importaba de EE UU y aún así no ha podido hacer lo que a Argentina con Macri, a Brasil con Temer y con otros países a los que sí tiene bien controlados, en especial a México.
La mayoría de los ciudadanos en Estados Unidos cree que el gobierno de Corea del Norte va a destruir a su país y al mundo “occidental” con sus misiles nucleares. ¿No saben que todas las potencias que son parte de la carrera nuclear están haciendo esas pruebas para perfeccionar su armamento, ya sea destructivo o disuasivo, pues tienen que usar las últimas tecnologías para su defensa o se quedarán rezagados? ¿O se ignora que Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Sur, Israel, Francia, la misma Alemania, entre otros países, hacen sus propias pruebas nucleares?
Ahora el señor Trump quiere hacer temblar al mundo al gastar un millón de millones de millones de dólares (un trillón) para modernizar su fuerza nuclear, que incluye misiles que se llaman stalth (furtivos) que no podrían ser detectados por fuerzas enemigas, más “La Madre de todas las Bombas” con sus ojivas nucleares amenazando al mundo con una destrucción total, que lo único que va a acarrear es generar una peligrosa carrera armamentista, que se basa en las palabras del mismo Trump, donde promete que desatará “furia y fuego como el mundo nunca había visto antes”, con la respuesta amenazante de Kim-jong-un, el presidente norcoreano, lo que nos muestra que un enorme genocidio mundial no está tan alejado de la realidad.
¿O irá a tirar un par de bombas atómicas a Corea del Norte para mostrar su poderío, como lo hicieran en 1945 en Hiroshima y Nagasaki, cuando los japoneses ya se habían rendido? Hoy en día, muchos estadunidenses insisten en que esas bombas eran un mal necesario para salvar vidas estadunidenses y en especial a la “democracia”.
¿Qué los gringos no se dan cuenta que al justificar ese genocidio le dan un cheque en blanco al maniático de Trump, quien con sus fanfarronadas se puede creer dios y apretar el “botón Rojo” que empezará a destruir a todo ser viviente?, menos a algunos ciudadanos de los Estados Unidos quienes creen que viven dentro de una cápsula impenetrable y la guerra nunca los podrá llegar a alcanzar.
¿Qué le picó al gobierno de México que corrió al Embajador de Corea del Norte por sus pruebas de misiles intercontinentales? Pues si no le parecen adecuadas, con llamar al embajador a la cancillería para mostrar su desacuerdo tiene. Y si el gobierno de México está tan molesto con esas peligrosas pruebas, ¿Por qué no corre también a los embajadores de Estados Unidos, de China, de Rusia y de las otras potencias del “Club de países Atómicos”? ¿No será que le sigue el juego a EE UU como lo hizo en su crítica contra Venezuela?
En cuanto a los políticos de nuestro País nos quieren llenar de miedo al decir que EE UU va a dejarnos sin Tratado de Libre Comercio y así no vamos a poder subsistir; que Morena es un peligro para México y pocos se atreven de defenderlo públicamente, que al que discuta de política lo “levantan” y no vuelve a aparecer, si alguien defiende a los campesinos, a los indígenas, critique las reformas estructurales sobre el petróleo, la educación, la minería, el agua, la reforma laborar, la energía eléctrica, los juicios orales etc., hay que acallarlo de alguna manera ya que es un “peligroso activista”.
En cuanto a meterle miedo al gobierno mexicano mediante la expulsión de los “dreamers”, no sólo les falla el cálculo, sino que a México le conviene que regresen estudiantes que se fueron de niños, los que llegarán bien preparados, bilingües y sin haberle costado ni un solo peso de su educación al erario. Y el gobierno de México sabe muy bien que no los van a sacar, sino que les quiere meter miedo. Porque si los padres tuvieron que emigrar con ellos, fue por culpa de ese TLCAN que tanto defienden y que entre otras cosas, destruyó nuestro campo y a nuestra industria.
Hay que defender el Tratado de Libre Comercio con América del Norte incuyendo a Canadá, pero si el gobierno de Trump se sale del TLCAN no hay que entrar en pánico como él y el gobierno mexicano andan buscando, ya que sólo una minoría lo acepta y nosotros tenemos muchos países de nuestra parte y a una gran cantidad de estadunidenses que nos respaldan dentro de aquel país, entre ellos existen aliados incondicionales como algunos de los Legisladores de ambas cámaras e infinidad de empresarios, cuyos intereses son más importantes que los nuestros. Y si quiere poner altos aranceles a nuestros productos, lo único que va a lograr es que sus consumidores los tengan que adquirir a mayor precio.
Nos quieren asustar con regresar a los indocumentados quienes, por ejemplo, trabajan en el campo, en restaurantes, como pintores, albañiles, carpinteros, etc., a menos de la mitad del sueldo mínimo. Y los que de veras están asustados son los agricultores, los contratistas y dueños de las constructoras estadunidenses; ya no digamos los clientes de miles de negocios que van a perder a todos esos consumidores y/o al fisco (IRS) que va a dejar de percibir miles de dólares en impuestos que estos “ilegales” generan.
Por eso es que debemos estar atentos a las informaciones que provienen de ambas partes, porque de igual forma que el gobierno estadunidense nos quiere asustar con el petate del muerto, mantiene a los gringos en el filo de la butaca del terror de que los asesinos norcoreanos los vayan a destruir, de que los terribles mexicanos les quiten los empleos y sigan embruteciendo con sus drogas al pobre pueblo estadunidense.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]