El conflicto entre el Poder Ejecutivo y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) tiene dos vertientes: La primera es la reducción de los sueldos de los servidores públicos, respaldado por el Artículo 127 de la constitución, fracción II que dice que ningún funcionario público debe ganar un sueldo mayor que el del Presidente de la República y que no se debe hacer una excepción con ninguna dependencia oficial; y la segunda, es la división entre los poderes Ejecutivo y Judicial.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador dejó claro desde que fuera candidato, que comenzaba con él una era de austeridad y que rebajaría los sueldos de cada funcionario y nadie dijo nada, pues la medida tenía como función ampliar los servicios sociales en beneficio de la ciudadanía, cosa que López Obrador empezó con su propio sueldo al ganar menos del 50 por ciento de lo que oficialmente recibía su antecesor.
La inaudita inconformidad de varias dependencias oficiales, no sólo ha sido verbal o mediática, sino que ha logrado levantar una serie de amparos en cadena con cientos de funcionarios públicos que vieron una puerta abierta para no perder sus canonjías, en especial ahora que ya no se va a poder seguir con las corruptelas que la gran mayoría de dichos personajes acostumbraban. (Hasta dicen que todo está orquestado desde la SCJN).
Entre estas dependencias se encuentran: el Poder Judicial de la Federación, la Procuraduría General de la República, la Comisión Federal de Competencia Económica (conocida como la ley de los salarios máximos y recientemente promulgada el mes de octubre de este mismo 2018), el Instituto Politécnico Nacional, La comisión Nacional Electoral, los jueces y burócratas del Poder Judicial y muchas instituciones más.
El viernes de la semana pasada, en cuanto la SCJN ordenó la suspensión provisional el Senado de la República pidió a la Suprema Corte que revocara la suspensión y manifestarse antes de que comenzaran las vacaciones y poder presentar el presupuesto de Egresos del 2019, ya que podía afectar lo que a programas sociales se refiere, también a grupos vulnerables y al interés general.
Más allá de los resultados jurídicos que atrae este asunto, la pregunta es, hasta qué punto está dispuesto llegar un funcionario para preferir usufructuar esos sueldos, remuneraciones y privilegios con sus niveles de vida ofensivos para la población, cuyos ingresos apenas le alcanzan para mal vivir, cuya mayoría subsiste en la pobreza. (53% de la población, según el INEGI).
Por  otra parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador se niega a entablar pláticas con los miembros del Poder Judicial “porque no hay nada que tratar”.  El problema es más complejo, ya que o se avienen a las disposiciones que menciona el Artículo 127 o ambas dependencias se van a ver envueltas en un conflicto de inimaginables proporciones, donde el que va a pagar los platos rotos, como siempre, va a ser el ciudadano de México.
Los partidos de oposición están de lo más contentos al ver este tipo de confrontaciones y los anima a asociarse entre sí para ponerle zancadillas al gobierno en el poder. De pronto se unió la extrema derecha PRI-PAN, con la que se dice de izquierda PRD, el Verde y el MC (que nada más hace bulto).
 Estos partidos, con el pretexto de la defensa de las leyes constitucionales, con tal de hacerle mal al gobierno de AMLO, lo que están logrando es que el País se siga dividiendo como lo hicieran cuando estaba Peña Nieto. Se está volviendo a resquebrajar el tejido social gracias a su falta de patriotismo, a su deseo mezquino de seguir medrando con los dineros de la Nación, no se unen contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, sino contra el bienestar de la ciudadanía o sea contra el futuro de nuestro País.
Todavía se entiende que el dolido PRI use sus viejas artimañas para recuperar más de lo mucho que se robaron o de su par el PAN que está a punto de ser enterrado, ya no digamos a un PRD que se ofrece al mejor postor y el que en tiempos recientes se vendió por un plato de lentejas o el MC que en su casa lo conocen porque el pueblo no y está siendo presa de la corrupción de los otros tres (seguramente recibiendo algunas migajas de lo que el primero se llevó).
La misma fórmula está siendo usada por la SCJN, la que para no perder sus enormes ingresos, es probable que estén coludidos con el PRI, PAN, PRD y MC con la finalidad de seguir exprimiendo al País y que regrese el sistema neoliberal que tan mal resultado ha dado aquí y en el resto del mundo, con excepción de los grandes capitales, que gracias a la intervención de los mencionados partidos políticos que les entregaron, vendieron nuestro País y estábamos a punto de perder la Patria entera.

¿Cómo es posible que la Suprema Corte de Justicia de la Nación anteponga sus intereses económicos, que durante tanto tiempo ha atesorado, a los de todo un pueblo que ha sufrido carencias y saqueos por parte de los anteriores funcionarios, a quienes está misma Corte, siendo culpables, los haya liberado como si nada y que en lugar de actuar como los defensores de la Ley y la justicia, se aferren a un sueldo aunque la Patria se esté desmoronando a manos de los pasados gobernantes?

Se supone que ya está medio arreglándose el asunto entre Andrés Manuel y la Suprema Corte. Que el presidente va a respetar todo lo que dice la constitución al respecto y la Suprema Corte está estudiando cómo bajar sus emulaciones lo menos posible para entrarle a la nueva política de austeridad y quitarse de encima el desprestigio que se ha hecho a través de los años y la mala publicidad de estos días.
Ahora falta que los corruptos del PRI en las Cámaras de Senadores y de Diputados, dejen de jugar con el pueblo y piensen en los cambios de régimen; en la austeridad que se necesita para salvar al País de la quiebra en que ellos lo dejaron, pero en especial en el bienestar de la ciudadanía. Dejar de ser oposición destructiva y se conviertan en oposición critica pero propositiva.

Ahora, si realmente estamos empezando una época de austeridad, un cambio de gobierno para el bien de todos, haremos un llamado a la ciudadanía en general, para que juntos logremos la verdadera cuarta transformación a favor de nuestro querido México.

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com

 


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