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México entero está a punto de sufrir un colapso de tipo económico, político, ecológico y cultural: La economía se ha venido abajo por el mal manejo de los gobernantes mexicanos en cuanto a las finanzas; la política está desquiciada y ya no se sabe quién puede ser el gobernante que pueda cambiar la equivocada ruta que ha llevado a la mayoría de la población a la quiebra existencial, moral, económica y cultural. 

La ciudadanía tiene que pensar a quién escoger como su nuevo Gobernador y presidente para 2018: ¿A los dirigentes del Partido Acción Nacional (PAN), quienes representan a los gobiernos fallidos de Fox y de Calderón?, ¿A Los integrantes de la desprestigiada izquierda, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), quienes se tienen que refugiar en el gobierno en turno para no desaparecer por completo? ¿O al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder que ha tenido el peor resultado en todos los ámbitos, desde el tiempo de la Revolución?

Existe la tercera opción que es el Movimiento de Reconstrucción Nacional (MORENA) que       dirige Andrés Manuel López Obrador, el que por razones de varios tipos no ha podido llegar al poder, y si arribara, ¿Cómo va a poder lidiar con los tiburones internacionales y la escuálida, pero representativa clase empresarial, que van a perder el control de los dineros del País, como son los medios, los grandes industriales y comerciantes del Consejo Empresarial, la Coparmex, etcétera?

Vamos a ver si en México las cosas van a cambiar en las elecciones presidenciales de 2018, antes de que se dé la crisis del capitalismo global. El Doctor William I Robinson continúa diciendo que “el neoliberalismo con el invento de una supuesta globalización es un tremendo fracaso para el 90% de la humanidad” y casi el 99% de los mexicanos. Por culpa de su respaldo e implementación de esa política en México, donde se ha estado privatizando casi todo de lo que se podía de riquezas naturales: La industria petrolera, las distintas fuentes de energía depredadoras del País, como es la eólica, la termoeléctrica y muy probablemente la totalidad de la Comisión Federal de Electricidad. 

Ese mismo neoliberalismo depredador del medio ambiente, no quiere contribuir al control de la ecología mundial para evitar que el planeta se siga deteriorando. Pareciera que ellos creen que ellos creen que a Estados Unidos no le va a suceder nada, por tanto van a seguir con esa misma política de destrucción ambienta a cambio de mayor ganancias a pesar la desaparición de sus bosques y usarla como material de construcción para hacer casas; así como el uso del  carbón, del gas y del petróleo en lugar de las energías limpias como son los autos y todo tipo de transportes eléctricos, la energía eólica en su propias praderas y el uso de la energía solar.

El Doctor Robinson apunta que la ecología es la que tiene a la humanidad al borde de un colapso ambiental, puesto que el capitalismo en su fase actual ya no es ecológicamente sostenible. El “ecoturismo” no es más que una estrategia 

El ciudadano no ha recibido más que devaluaciones del peso, desempleo, un retraso en vez de un adelanto en la escolaridad y en la investigación dentro de las instituciones de estudios superiores, en las alzas continuas en los precios, en especial la de los energéticos, que redunda en el costo del 80% relacionado con el uso y consumo de artículos de la vida diaria.

El País está en la orilla del precipicio y sólo se vislumbra una hecatombe, en un momento cerca de la posibilidad de un colapso, el que se repiten las protestas de la ciudadanía, incluyendo las de las fuerzas productivas de las grandes empresas, las que ya no encuentran consumidores para sus productos porque ellos mismos han tenido que despedir a miles de empleados, quienes ni siquiera podrán ser consumidores de esos u otros productos del mercado.

Para que las reformas estructurales tengan algo de éxito, hay que convencer al inversionista que su dinero está asegurado ya que nada ni nadie ira a protestar, a hacer huelgas, plantones o marchas, pues para eso ya se militarizaron las costas mexicanas por parte de la Marina. Por parte de la concesiones en tierra, como los pozos petroleros, las minas en todo el campo y en el poco lugar que quede libre: la siembra de los transgénicos, los campos para la energía eólica, las termoeléctricas y todo lo que se vende en el País, está asegurado por el Ejército Mexicano, el cual ya tendrá derechos constitucionales para reprimir cualquier protesta y funcionar como autoridad civil y Ministerio Público.

La gente se está fastidiando y puede llegar a la protesta pacífica a la desesperación y de ahí lo más seguro es que comience una represión que llegue a prender la mecha. Sin embargo esa es una muy lejana posibilidad, porque antes de ella los dueños del dinero se tienen que dar cuenta que esa acumulación de bienes ya no funciona con el resto de la humanidad y tendrán que cambiar de sistema político económico el que funcionó durante más de 500 años, pero ya está rebasado, como lo hizo en su tiempo: el esclavismo, el feudalismo, el comunismo socialista y ahora lo tendrá que intentar el capitalismo o destruirse a sí mismo y al resto de la humanidad.

En su libro menciona que una de las formas de acumulación global es la militarizada. “La acumulación se vuelve en sí un objetivo: la militarización de las fronteras, la criminalización de las comunidades la construcción de complejos de detención y vigilancia, la militarización de guardias privadas de las zonas residenciales exclusivas.
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EL CAOS…