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Desde el origen del hombre en la tierra, ya sea desde el aspecto religioso o el de Darwin, el ser humano ha luchado contra la educación de sus congéneres para aprovechar su ignorancia en beneficio propio, ya sea para expandir su territorio o para incrementar sus riquezas.
En la actualidad se repite el mismo fenómeno con el pretexto del neoliberalismo y de la globalización, los dueños delas finanzas locales e internacionales están logrando que en el mundo sólo haya gente que trabaje para ellos como si fueran robots, sin protestar y sin pensar.
De igual manera que en México ya hay una nueva reforma educativa, ésta existe en España, toda la América Latina, en Francia, en Inglaterra, en el medio oriente y en el mismo Estados Unidos, donde las universidades han sido reguladas en su enseñanza desde 1968, con el pretexto de que eran focos de la proliferación del comunismo en su país, por lo que había que cambiar el tipo de enseñanza que se daba y, si se podía, acrecentar el costo de las universidades y formar tecnócratas en lugar de profesionales.
En México la persecución contra el conocimiento comenzó con Miguel Alemán Valdez, con la destrucción del programa de Ávila Camacho de su plan contra el analfabetismo en todo el País; siguió con la desaparición de las escuelas normales para maestros, que había formado Lázaro Cárdenas, hasta el día de hoy con la reforma educativa.
En toda Francia, Bélgica y España la ciudadanía está protestando por los nuevos programas que afectan a los centros educativos (los que casi todos son del Estado), al igual que en Grecia, Turquía, los países balcánicos, los del antiguo Este, la destrucción de la historia del mundo de manos de los invasores en Irak y ahora los del Estado Islámico destruyendo más de 2500 años de historia, a ciencia y paciencia de los dueños del dinero y de las financias internacionales.
Al gran capital no le conviene que el problema de los maestros mexicanos llegue a un arreglo sobre la abrogación de la Reforma Educativa, ni siquiera a la continuación de clases en las escuelas, pues entre menos sepan los estudiantes, mayor seguridad tendrán sus inversiones en el País sin nadie que sepa de qué tienen que protestar.
Una prueba de lo que está pasando es la prohibición de reprobar a ningún estudiante de primaria o secundaria de algún centro educativo en el País. Lo que está trayendo como consecuencia, que quien llegue a la preparatoria apenas sabrá leer y escribir, ya no digamos a los centros universitarios, donde saldrán puros técnicos que si les va bien, trabajarán en las compañías antes paraestatales y ahora privatizadas (si es que no traen técnicos especializados de otros países).
El primer paso fue destruir la cultura mexicana: Salinas cambió la Constitución y nos puso un presidente mitad mexicano, mitad extranjero: Vicente Fox. Antes, Zedillo destruyó el ferrocarril y sin ninguna razón, dejó distanciados a los mexicanos unos de otros. Luego llegó Fox y nos cambió el Águila Nacional y la mochó. Inventó el festejar los días nacionales por el lunes más cercano, eliminó la asignatura de Civismo en primaria y secundaria en todas las escuelas públicas y la mandó borrar del Libro de Texto Gratuito junto a todos los Héroes de nuestra historia y con su telesecundaria distorsionó todo el aprendizaje. Llegó Calderón y prohibió los adornos nacionales en las calles de todas las ciudades, además de meterle miedo a la población con su guerra contra el narcotráfico que dejó miles de muertos, haciéndonos creer que esos no eran mexicanos sino desconocidos.
Arribó al poder el presidente Enrique Peña Nieto y junto al Congreso de la Unión, cambió una serie de Artículos de la Constitución que le abrió las puertas a la iniciativa privada, mexicana o extranjera a nuestro único apoyo nacionalista que era el orgullo mexicano de poseer un bien propio, pasara lo que pasara, porque el petróleo era nuestro, y esa fue la reforma energética.
Luego hubo otros cambios que todavía no se alcanzan de digerir, como la reforma laboral, de la que no hubo algún grupo que protestara, la de las telecomunicaciones y así muchas más de las que la gente ya ni habla.
Pero apareció la reforma educativa y se enfrentó con quienes nos han entregado la educación durante décadas, con una ley que se promulgó sin la opinión de los maestros, de quienes conocen a fondo la constitución, sin la aceptación de los intelectuales, como lo son los escritores, los artistas, los pintores, los escultores, los antropólogos, los científicos y el resto de los mexicanos pensantes, pero no se imaginaron que había más de un millón de profesores defendiendo a la educación y a sus propios intereses laborales.
Y de nuevo aparecieron los verdaderos amos, que son: la economía y la política, arriba de la educación. En otras palabras, las finanzas y el dinero, sobre la política, que usa a los medios televisivos en contra del conocimiento, para que, con la ignorancia del pueblo, rendir tributo al uno por ciento de la población mundial que ostenta la riqueza de todo el planeta a base de la desinformación e ignorancia de la ciudadanía.
México entero espera que las autoridades flexibilicen ese decreto, como lo hicieron con la ley 3 de 3 a petición de un grupo de empresarios no mayor de cien, mientras que el problema de la educación afecta, no sólo a los maestros (quienes también han sido abusivos y hay que poner las cosas en orden) sino a la ciudadanía, la que está viéndose involucrada, no en el pleito entre gobierno y maestros, sino en el futuro de nuestro México. Esperemos que con el “perdón” y las “promesas”, se vuelan realidad para empezar a creer en nuestras autoridades.

Por: Rafael Benabib / [email protected]