compartir en:

El permitir la instalación de un almacén de autoservicio a unos pasos de Teotihuacán, es uno de los crímenes más reprobables para la cultura mexicana y para la historia del mundo. Esa acción que el gobierno de México emprendió en tiempos de Vicente Fox fue abominable.
Todo empezó con el entreguismo del presidente Miguel Alemán Valdés hacia los turistas extranjeros, quienes lo llamaban “El Amigo”. Permitió que los estadunidense fueran propietarios de bienes inmuebles, playas, fronteras, mares, espacio aéreo, contrariando al Artículo 27 de la Carta Magna. Los dejó construir frente a las playas; ser dueños de casas, de terrenos, del espacio aéreo, comprar, vender o permutar bienes muebles o inmuebles. Eso se llama: destruir nuestra herencia ancestral y cultural.
Adolfo Ruíz Cortines fue un buen estadista que supo manejar las relaciones internacionales y le dio prestigio a México. Llegó el licenciado Adolfo López Mateos y su esposa Evita, quienes cuidaron de nuestra cultura formando el Instituto Nacional Indigenista. Logró que le devolvieran una franja de terreno llamada “El Mezquital”, para que el pueblo de México viera que nuestros vecinos eran muy generosos y casi nos devuelven lo que les vendió Santa Anna.
Díaz Ordaz reprimió al pueblo con la matanza de estudiantes, maestros y ciudadanos. Cometiendo un crimen de lesa humanidad al exterminar sin razón a los mexicanos en la propia Plaza de las tres culturas: Tlatelolco, baleando sus vestigios prehispánicos en 1968 y atentando contra la cultura de nuestros antepasados y la propia.
Luis Echeverría, en una sesión de la ONU insultó a los estadunidenses llamándolos  imperialistas y defendiendo a la Isla de Cuba y a su Revolución, olvidándose de la Doctrina Estrada en no meterse en asuntos ajenos. Desde ese día de noviembre de 1973, los turistas norteamericanos dejaron de venir a México. Y hasta la fecha, es muy raro ver a alguno de ellos viajar a cualquier lado del País. Hoy en día el turismo es nacional, canadiense o europeo.
A José López Portillo le tocaron los trancazos que había dejado Echeverría, mayores devaluaciones, cero conocimiento de administración, sin ninguna preparación dentro de la política nacional y en un gesto, aparentemente patriótico, nacionalizó los bancos, petrolizó al País, volvió millonarios a muchos especuladores y dijo que defendería el peso como un perro, pero devaluó la moneda a su máxima expresión
Le siguió Miguel de la Madrid quien hizo lo que pudo para minimizar la cultura mexicana. Fue el iniciador de las primeras privatizaciones y la caída de la Bolsa de Valores, haciendo que los pequeños ahorradores cayeran en la trampa de invertir todo su dinero a unos intereses anuales de más del 150 por ciento, hasta que su dinero se fue por la borda. Entonces se presentaron sus enormes devaluaciones, informando con antelación a la iniciativa privada y a sus amigos para que se aprovecharan de lo que iba a hacer en ese fatídico Octubre. Se escondió de los mexicanos en desgracia durante el Terremoto de 1985, mientras la población mostraba la solidaridad que aún no se había perdido.
Salinas de Gortari nos engañó al hacernos creer que era muy nacionalista y que llevaba a México hacia el Primer Mundo y al final, salió vendiendo al País con sus privatizaciones y a través del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. y Canadá (TLC) destruyó todos los vestigios culturales, nacionalistas, la asistencia al campo y además de la finalización de los servicios sociales y asistenciales para el pueblo, reformando Artículos de la Constitución: 3, 130, 27, 28 y más, los que abrían las puertas para una verdadera invasión económica y esencialmente cultural. Privatizó los bancos y luego se los vendió a los extranjeros.
Al tomar el poder, Zedillo se topó con el famoso error de diciembre de 1994; desmanteló los ferrocarriles, que eran el único vínculo de encuentro entre los pobladores de todos los puntos del  País y por ende sus distintas culturas y entregó el gobierno al director de una trasnacional, para quien Salinas ya había puesto la mesa: Vicente Fox.
Fox se puso de inmediato a destruir nuestra cultura nacionalista, no respetando nuestro Símbolo Patrio introduciendo el Águila Mocha en todos los medios oficiales de la Nación, el haber hecho desaparecer durante todo su sexenio, la asignatura de Civismo en el libro de texto gratuito, afectando a toda una generación de estudiantes. También intentó borrar el pasado de nuestra Nación, al desaparecer todo vestigio de historia de antes de La Colonia. El prohibir el uso oficial del Lábaro Patrio y los adornos mexicanos en las calles de todo el País.
Felipe Calderón destruyó el principio mexicano de la Doctrina Estrada, en la que los países son autónomos y no deben inmiscuirse en los problemas de los demás. Pero él le abrió las puertas a las fuerzas policiacas y militares de un país vecino, comenzó una guerra fraticida que después de miles de muertos y desaparecidos dividió al País, destruyendo el nombre de México y parte de su cultura, como el país que durante más de 50 años fue el más pacifista del Continente.
Con el Presidente Enrique Peña Nieto vamos de mal en peor: Cada vez hay más pobreza, no hay fuentes de trabajo, el dólar está a casi veinte pesos, el que cada día va perdiendo su poder adquisitivo. La ley 3 de 3 es una tomada de pelo, no hay diálogo con los maestros, la inseguridad está latente, las reformas estructurales no avanzan, la corrupción y la impunidad son cosas de todos los días, lo de la marihuana medicinal le va a servir a los laboratorios extranjeros para vendérnosla a precio de oro porque ya tienen la patente por muchos años más. Y todavía dicen que no es desprecio por México.

Por:  Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com