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El mejor atractivo que puede salvar la vida histórica, la artesanal y la comercial de Cuernavaca, es entre otras muchas cosas, los restaurantes y cafés al aire libre, similares a los que ya había y otros que se han estado instalando, además de la oferta que se debe hacer para que nuevos negocios de ese tipo le den el sabor humano y realce a la remodelación que se está llevando a cabo en la Plaza de Armas. Y viceversa, que esta sirva para mostrar lo hermosa que con esos cambios se verá nuestra ciudad.
En la mayoría de las ciudades que el turismo visita, lo primero que busca es donde tomarse un buen café o encontrarse un lugar donde pueda saborear todo tipo de comida, con la esperanza de encontrarse con el ritmo del lugar, el trato de la gente, el servicio que espera recibir ya sea en un café o en algún restaurante. 
¿Cómo son las personas que pasan o asisten a esos lugares?; ¿podrán entablar alguna plática, preguntar dónde más se puede ir a visitar?, en fin, inventar algún pretexto para comenzar una plática y el no sentirse solo en un lugar desconocido e intentar adentrarse al ritmo de la ciudad y de su gente.
Para el visitante la vida de las ciudades comienza en un café y si este está al aire libre, el turista se va a sentir más feliz que el estar entre cuatro paredes, para saborear lo que le sirvieron, para dejar de ser un extraño, aunque en todas partes se reconozca quién es un visitante y a quien no lo es. Pero la sensación de estar dentro de un café, a la vez que le da la posibilidad de conocer gente, le da la  privacidad entre él personaje, el mesero que le está dando el servicio y su propia taza de café.
Alrededor de la Plaza de Armas se encuentra todo tipo de espacios públicos de ese tipo. Algunos tienen muchos años de establecidos, otros de no tanto tiempo y están los que están por abrirse o los apenas se acaban de inaugurar, pero todos tienen el atractivo que el turista anda buscando. Ese es su primer contacto con el verdadero pueblo. Desde ahí se siente poseedor y dueño de su espacio y de la ciudad misma. 
 Frente al turista se encuentra una gama de lugares adonde ir, el restaurante, la cafetería, el puesto de las sabrosas donas, la nevería, las hamburguesas... y muchos más.
Aunque de todas maneras, no son los suficientes como para que el turista nacional y el  extranjero sienta la tranquilidad que la ciudad le ofrece y se sientan como en su propia casa. Y no estaría mal, que algunos negocios de la calle Guerrero fueran cafés al aire libre, aprovechando que ya se ha vuelto peatonal; la nevería y otros puntos con sus mesas y sombrillas de colores, que le daría más vida a la calle y al centro en general.
El asunto de los vendedores ambulantes puede ser disminuido con las mesas y sillas de los cafés en el arroyo, sería un aliciente para el comercio organizado, para la recaudación de impuestos por los nuevos negocios y también algo que la ciudad le pueda dar extra al visitante, ya que hay muy pocos lugares donde se encuentre este tipo de atractivos 
El segundo sitio que cada turista se interesa por visitar en los distintos lugares a donde llega, es el Mercado Central, y aprovechando que el gobierno tiene un proyecto de remodelación para el Adolfo López Mateos, este se va a convertir en un verdadero atractivo para el turista y una solución para el pueblo, que al fin va a tener un lugar seguro y cómodo en donde hacer sus compras.
Lo que faltaría es darle la concesión a algún inversionista para hacer las rutas turísticas de Cuernavaca, con guías que conozcan bien los atractivos históricos e importantes de la ciudad, como la calle Guerrero y sus cafés, la ex hacienda de Cortés, de Tlaltenango y de los alrededores; los 12 pueblos, el Ex convento del siglo XVI, el que desde hace muchos años se convirtió en La Catedral de Cuernavaca. Un sitio que es obligado visitar es el Jardín Borda con sus continuas exhibiciones, salas para eventos culturales y las oficinas generales del Instituto de Cultura del Estado de Morelos.
También es importante mostrarles  el Palacio de Cortés y ahí mismo el museo Cuahunáhuac, con sus pinturas de Diego Rivera, el Palacio de Gobierno, el Salto de San Antón, las Pirámides de Teopanzolco, la Casona, el museo de la Arbolaria con su casa de Maximiliano, el Hotel Moctezuma, ahora convertido en museo y centro cultural; los dos clubes de golf dentro de la ciudad. y que entre otros lugares de importancia, regresen las visitas guiadas a las barrancas de la ciudad, las que ya están en buenas condiciones. Y si en cada uno de esos lugares de visita se abrirá un café para que el turista se dé un respiro, sería una cosa muy especial y atractiva.
Se tiene que hacer un esfuerzo entre las autoridades y la población para que Cuernavaca salga de este bache en el que está metido.
 

Por: Rafael Benabib  /  [email protected]