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La Ciudad capital del Estado de Morelos desde hace unas semanas ya no se llama Cuernavaca, sino CUERNA. Ya tiene su letrero en el lado oriente de la Plaza de Armas, para que los turistas se tomen la fotografía y se acostumbren a decirle Cuerna, en lugar de Cuernavaca, contracción que les fue muy fácil y más económico que ponerle el nombre completo.
Habrá que preguntarles a los cronistas de la ciudad ¿desde cuándo se llama Cuernavaca sin necesidad de irnos a los orígenes prehispánicos o de las raíces en tiempo de la conquista? Pero tengo entendido que por lo menos desde hace500 años a Cuernavaca se le conoce con ese nombre y antes Cuahunáhuac. O a los de la Sociedad IDENTIDAD.
Cuernavaca es reconocida mundialmente por ese apelativo por parte del turista; para aquellas personas estudiosas de los lugares sobresalientes en el mundo. El que piensa en nuestro País comenta que a un lado de Cuernavaca está La Ciudad de México; Acapulco está pasando Cuernavaca. Quizá se recuerden también de Tijuana por su proximidad a la frontera con Estado Unidos, pero a Cuernavaca la conocen más que al Estado de Morelos y muchas veces creen que México se encuentra en Centro o Sudamérica y que no somos americanos, porque ignoran que formamos parte de los tres países de América del Norte. Entonces a Cuernavaca la identifican como una de las ciudades más reconocidas de México.
A los cuernavacenses les ha costado mucho trabajo seguir dándole el prestigio que siempre tuvo. Desde finales del siglo XVI, la ciudad se volvió una de las más hermosas del País por su situación geográfica. Por aquí pasaban las mercaderías de la Nao de China que llegaban a Acapulco. tiempo después los 250 mil esclavos negros a trabajar en las plantaciones del sur, mismos que fueron desapareciendo al cruzarse con los naturales, los criollos y los mestizos, cosa que no se aceptó en Estados Unidos, donde llevaron a 500 mil esclavos y que hasta la fecha sólo una pequeña parte ha sido aceptada y el resto no se ha podido asimilar, por la creencia de que los WASP (Blancos Anglo sajones protestantes)son, como al principio de los años treinta del siglo pasado lo fueron los alemanes.
Un grupo de ciudadanos de Cuernavaca intentemos hablar con el señor Topiltzin Contreras, encargado de la remodelación de la Plaza de Armas, pero no lo pudimos contactar, así que hablamos con la señorita Jacaranda Mojica, secretaria del señor Topiltzin y contestó que no se puso el nombre completo porque las letras eran muy grandotas y no cabían, es especial para que los turistas de otras partes del País pudieran tomarse una fotografía. “Pero eso no es razón para desaparecer el nombre, la identidad y el prestigio de nuestra ciudad”, le explicamos. Ella estuvo de acuerdo y prometió que el siguiente miércoles tendría una junta de consejo donde plantearía el asunto. Le propusimos mandar a hacer unas letras más pequeñas y que si tenían algún costo extra, nuestra asociación con gusto lo absorbería. De esto ya tiene dos semanas sin respuesta.
La costumbre de contraer los nombres de las ciudades es de los jóvenes, quienes por flojera le dicen a Tepoztlán Tepoz, nombre que ya se le quedó, destruyendo el verdadero nombre de Tepoztlán, el Pueblo Mágico, de toda una historia,  con su pirámide hoy de Tepoz. Me pregunto si los maestros, al igual que los alumnos que le dicen UNI a la Universidad Autónoma de México, aceptarían que los mismos le llamaran La UNI.
Y así los chavos hacen las contracciones por flojera o por moda, pero que una institución tan formal y renombrada le cambie el nombre a nuestra ciudad, como que no es lo más adecuado. A este paso, el día de mañana nos vamos a encontrar con que Joju va a ser Jojutla, o Cuau, Cuautla o Temi Temixco. No creo que el señor gobernador vaya a dejar que a la Casa Morelos le digan Casa Mor, a la Catedral, Cata, a la Pirámide de Teopanzolco, Pira de Teo o al Palacio de Cortés: Pal de Cor, porque el INAH va a poner el grito en el cielo. ¿Qué poder tiene la Secretaría de Desarrollo Sustentable para destruir con una frase corta lo que ha sido un orgullo durante generaciones, mucho antes de que fuera nombrado el estado 28 nombre por el que ahora se le conoce como Estado de Morelos
Eso me recuerda al Distrito Federal que ya le habían cambiado el nombre por Ciudad de México y ahora, con la Nueva Constitución se llama CDMX desculturizando a la ciudad capital, cuando muy bien se podría llamar Cd. De México, porque ahora el patronímico de los capitalinos  es CEDMXOS.  
Con la mano en la cintura ese funcionario está a punto de borrar la historia de nuestro Cuernavaca, sin tomar en cuenta que esta fue el cuartel general de Hernán Cortés, que aquí tomó forma El Plan de Ayutla, de don Luis N. Álvarez, con Ignacio Comonfort, Benito Juárez, Melchor Ocampo y más prohombres, destituyeron al traidor y vende patrias de Santa Anna, además de haber sido durante tres días la capital de la República, la residencia oficial de varios gobernantes de México, el cuartel general de Emiliano Zapata, la ciudad donde tuvieron lugar las más cruentas luchas revolucionarias entre Victoriano Huerta y Emiliano Zapata, hasta su asesinato a manos de Venustiano Carranza.
 ¿Cómo es posible que destruya la cultura y la historia de una de las más importantes ciudades, llamándolo Cuerna, cuando estamos tan identificados con el apelativo de Cuernavaca y no con el ridículo cambio de nombre de nuestra ciudad, por la ignorancia o mala fe de esa Secretaría?
Estamos seguros que el señor Topiltzin, la señorita Jacaranda Mojica y el grupo de consejeros con quien tienen reuniones todos los miércoles, tomen en cuenta estos comentarios y propuestas en beneficio de nuestra propia identidad, que también es la de ellos.
La gente de Cuernavaca en su mayoría, está molesta e inconforme con ese cambio de nombre, ya que se está intentando tener nuestra propia identidad, pero tenemos a esa secretaría que parece que no escucha los deseos de la ciudadanía.

Por: Rafael Benabib / [email protected]