El Sistema Bancario en todo México es el hijo predilecto del gobierno de nuestro País. El financiamiento y los servicios a los cuentahabientes brillan por  su ausencia, la defensa para los clientes que no están de acuerdo con los movimientos en sus cuentas es difícil que la institución encargada de la aclaración y solución del problema por parte de la Condusef, la cual tiene cientos de quejas de todos los bancos y, aunque trabajan de buena fe, no se dan abasto para resolver tantos casos.
Los robos más frecuentes en las instituciones bancarias, son los asaltos al interior de los bancos en los cajeros automáticos, donde llegan los clientes a sacar para su necesidades diarias y primero hay que ver cuánto se tiene y cuáles han sido los movimientos, por lo que tienen que pagar 6.50 más IVA por cada información; y mientras la máquina le da el recibo, ya tiene a una señora atrás que le dice que ese cajero no sirve, que mejor use otro. Y mientras saca su tarjeta, ella ya se fijó en la contraseña, le cambia de tarjeta y le saca todo lo que tiene o se va a comprar a uno de los grandes almacenes, artículos por todo el dinero que hay en la cuenta sin que el cliente se dé por enterado y reporte su tarjeta como robada.
Al buscar a un policía que le ayude, no encuentra ni uno solo, porque los bancos no quieren gastar en guardia privada que les cuide a sus clientes y la policía local replica que ese es un negocio particular por lo que se tiene que cuidar solo. Este tipo de asaltos suceden a cualquier hora. Los rateros son expertos y ni siquiera vienen armados, pero tienen una habilidad que ya la quisiera el mejor de los magos.
A últimas fechas, los bancos sólo tienen un letrero de advertencia que sale en la pantalla: “no se dejen ayudar por extraños”  y si quiere asegurar su dinero, el mismo banco le vende un seguro anual para que en caso de ser sorprendido, el cliente recibirá un pequeño reembolso. Para hacer este trámite, el cuentahabiente tiene que demostrar que no fue él quien sacó el dinero, lo que es casi imposible, por lo que debe de ir otra vez a la Condusef a poner su queja, a menos de que sea un cliente importante y no le hayan robado más de los ocho mil pesos diarios como límite.
Quisiera preguntarles a mis lectores cuántas veces les ha pasado o escuchado a algún amigo o pariente que le ha sucedido un caso como este. Aunque mucha gente se queda callada por vergüenza de que se haya dejado engañar. Pero los bancos siguen sin prestar ninguna clase de seguridad porque les es cuesta. Al cabo el gobierno no les dice nada.
Y en caso de que usted logre apresar al delincuente y algunos de los clientes le ayuden a presentarlo a la policía, al ladrón lo meten a la cárcel, usted tiene que levantar una acta ante el Ministerio Público; tiene que dar todos sus datos personales frente al acusado y al día siguiente ir a ratificarla. En la agencia del M.P. ya lo está esperando un abogado contratado por el ladrón y le ofrece un dinero para que retire la acusación.
Y más que su hijo adorado, lo es porque realmente controla el sistema pues por ahí penetran todas las inversiones que se traen a nuestro país y sobre todo nos tienen agarrados entre sus tentáculos y sus redes, a la gran mayoría de los mexicanos que manejamos los recursos de nuestro trabajo.
El sistema bancario fue privatizado al final del sexenio de José López Portillo, quien dijo que defendería el peso como un perro, pero causó la devaluación del peso como no se había visto en muchos años. Luego Miguel de la Madrid invitó a los bancos a atraer inversiones y hacerle creer al cuentahabiente que sería millonario si jugaba en “la Bolsa” con intereses del treinta, cincuenta y hasta 156% del dinero invertido. Mucha gente vendió sus propiedades, pidió prestado y se endeudó en dólares, hasta que llegó el Octubre Negro en que quebró la Bolsa y todos perdieron hasta la camisa, menos los que tenían información privilegiada.
En 1990 Carlos Salinas de Gortari se sacó de la manga el Fondo de Protección al Ahorro  el “Fobaproa” y poco después el “IPAB”, salvando con el dinero que el ciudadano pagará durante muchos años, a los banqueros y a los más poderosos empresarios, antes de declararse en Bancarrota, lo que según Salinas, “sería un verdadero desastre para las finanzas de México”.
Y así comenzó la privatización con el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México y a privatizar la banca.
Llegó Enrique Peña Nieto y comenzó a dar mayores facilidades a los bancos para que no pagaran impuestos y a estos, no sólo no los obligaron a invertir parte de sus ganancias en México, sino que se les regresó  dinero del IVA que había pagado el cliente.
El gobierno de México permite que todos los bancos dejen de enviar estados de cuenta a sus clientes y que estos los busquen a través del Internet de su banco.
Quiere decir que a quien le depositan el sueldo a ese banco, no tiene acceso a su cuenta, a menos de que tenga una computadora y sepa cómo pedirla, porque los pagos de las nóminas se depositan a las cuentas personales. Para obtener el pago de su sueldo, el cuentahabiente tiene que ir a sacar su dinero del cajero automático y si desea saber cuáles han sido los movimientos del mes, tiene que pagar 6.50 pesos más IVA para poder enterarse.
Total que el gobierno está coludido con los bancos, los que se están llevando los miles de millones de pesos al extranjero, por un servicio que como una concesión, debería favorecer a los clientes mexicanos.

Por: Rafael Benabib /  [email protected]