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Desde tiempos ancestrales, los mexicanos estamos acostumbrados a tener un Papá Gobierno. Ese término se ha satanizado desde hace más de hace cien años para comodidad y explotación de los gobernantes. Estamos viviendo una época en que Papá Gobierno ya no es un papá, si no que se ha convertido en un enemigo de sus antes hijos y hoy en día al no querernos defender, sus peores críticos y sus irreconciliables enemigos.
Ser el papá gobierno o el papá de la casa es una analogía, pues si después de que nos enseñaron las leyes de la casa o de la sociedad cometemos un error, los dos nos reprenden. O si rompemos las normas nos castigan y si no respetamos a nuestros semejantes, hasta ambos nos llegan a encerrar. Con tal motivo, al padre se le trata como jefe y al gobierno como papá.  
Esperamos que papá gobierno siga permitiendo el derecho a la libertad de pensamiento,  de expresión y de recibir los beneficios que resulten de la buena administración de los representantes de la sociedad, que es su propia casa, el que espera que le enseñen a comportarse correctamente durante toda su existencia. Eso se llama Civilidad.
Desde 1810 hay una la ley que ordena la abolición de la esclavitud en México, promulgada por Miguel Hidalgo, en la que se inspiró la constitución de 1824, la de 1857 y la del 5 de febrero de 1917 que actualmente nos rige y que dentro de unos días cumplirá sus primeros cien años. En ninguna de ellas somos esclavos, en todas se defiende el derecho del ciudadano, está el de recibir los bienes de la Nación y que el gobierno busque el beneficio de los mexicanos.
Por eso, a las autoridades administrativas se les comenzó a llamar “papá gobierno”, porque tienen la obligación de cuidar al hijo, hijastro o arrimado, de darle al individuo el derecho a la educación, a la salud, a proporcionarle las facilidades e implementos para trabajar en los oficios que en la escuela hayan aprendido,  a laborar en el campo, a sembrar lo que el pueblo necesite y los excedentes guardarlos. Ahí es donde nuestros migrantes pueden trabajar.
Cuando se desvirtuó la idea de pensar en el gobierno como el jefe de la familia,  perdió para sí la calidad de papá gobierno y se fue alejando de sus funciones como jefe de la casa o en este caso Jefe de la Nación, quien se ha convertido en dueño de almas y haciendas, al creerse el propietario del País entero, en lugar de defendernos de las amenazas del exterior.
Ahora el gobierno, ya sin ese título que antes le daba prestigio, poder moral, identidad y sobre todo el respeto de la ciudadanía, la gente se siente desplazada de sus derechos, sólo ve como le roban sus pertenencias que lo dejan en completa indefensión y lo que sabe que hay es corrupción en lugar de beneficios según la Constitución, la que cambian a su antojo con la complicidad de varios poderes: el económico a manos del neoliberalismo, el político a la orden del mandato extranjero, el ciudadano de la camarilla presidencial junto a los “poderes” fácticos al servicio del gran capital.
En México ya rebajaron del presupuesto los subsidios para los programas: Alianza para el Crecimiento Económico, Deudores de la banca, Fondos para el Retiro, Progresa, Ayuda a los de tercera edad, Apoyos para la Comercialización Agropecuaria, Banco de Servicios Públicos, Bodegas Rurales Distribuidoras Conasupo, Desarrollo Infantil, Ciencia y Tecnología, Fomento Educativo, Protección al Salario, Subsistencias Populares, Zonas Áridas, Ahorro para el Retiro, Desarrollo Municipal, Cocinas Populares, Desarrollo del adolecente, Abatir el rezago educativo, Impulsar la educación básica, Abatir la falta de alimentación familiar o Cruzada contra el Hambre, Programa de salud para población abierta, Raciones alimenticias, Capacitación para trabajadores desempleados, Apoyos directos al campo, Derechos ejidales y titulación de solares urbanos, Servicio nacional del empleo y Protección al ambiente.
El presupuesto federal para 2017 fue aprobado por el Legislativo, en el cual se retiró una enorme cantidad de dinero en servicios públicos. Ahora los mexicanos estamos amenazados por la federación, que si seguimos protestando por el aumento de las gasolinas, los que van a sufrir esas bajas en el combustible, serán los programas sociales.
Existen 151 dependencias dentro del gobierno federal, entre las cuales están incluidas por lo menos, las cuarenta oficinas que son afectadas por los recortes al presupuesto y el gasolinazo que sin piedad alguna, el gobierno nos dejó caer en la cabeza.
Esperamos la nube de humo que nos traiga otra sorpresa, como la que ordenó el Banco Mundial contra los mexicanos, que es: La privatización del agua en toda la República, la que ya funciona en varias ciudades del País, como: Tijuana, San Miguel Allende, Puebla y otras, a sabiendas que en otros países ha sido un fracaso. Hace menos de un mes el gobierno nos sorprendió con esa privatización: la “Ley General de Aguas”, elaborada por la CONAGUA y votada en forma acelerada por la actual Legislatura. La Organización Fresh Water Action (Acción de Agua Fresca), (FAN por sus siglas en inglés), en voz de Nathalie Seguin, vocera de la ONU, señaló que el Director de la CONAGUA, David Korenfeld, quien fuera presidente de la Asociación de Empresas de Agua y Saneamiento (ANEAS), forma parte y representa los intereses de las empresas dedicadas a la venta de agua. Nathali Seguin dice en su reporte, que el que se privatice el agua va a afectar a toda la población y los únicos que ganarán serán los inversionistas trasnacionales, mientras que los más vulnerables jamás serán beneficiados.
¿Por qué nuestro gobierno no da una muestra de que SÍ defiende a México frente a las amenazas del presidente Trump? Si Estados Unidos va a hacer un muro que tenemos que pagar, nosotros les corremos a su DEA, a su CIA y a su FBI del País, dejamos de pelear contra los narcotraficantes y que el cuidado de la droga lo hagan en Estados Unidos, así no nos estaremos matando entre nosotros mismos. ¡Si nos amenazan nos defenderemos con amenazas!

Por: Rafael Benabib / [email protected]