La legalización del uso médico de la mariguana en México fue una decisión acertada, pues abre la puerta para que muchos niños que sufren enfermedades como el síndrome de Lennox-Gastaut o epilepsias refractarias puedan tener mejor calidad de vida, dijo en entrevista Juan Jesús Acevedo.

Juan es padre de María Paula, una menor de siete años que padece el síndrome de Lennox y que, junto con su esposa Alejandra Cardós, tuvo luchar para que su hija recibiera un medicamento hecho a base de la hierba, cuando en ese entonces ni siquiera estaba en la agenda nacional legalizar su uso médico.

Juan y su esposa sentaron un precedente a nivel nacional, porque fueron de las primeras parejas que empezaron a luchar porque se legalice el uso de la mariguana con fines medicinales desde hace ya varios años, cuando vieron que la medicina tradicional no mejoraba las condiciones de su hija.

La vida de María Paula cambió para siempre cuando sus padres lograron importar un medicamento hecho con derivados de la mariguana, por lo que para ellos la legalización para usos médicos fue una medida más que acertada, independientemente de los prejuicios y tabús que aún rondan el tema.

De hecho, el medicamento que le suministran tiene lo que se llama “CBD”, que no son psicoactivos como el caso de los “THC”, y lo que hacen es regular el flujo eléctrico en el cerebro de María para evitar desequilibrios o descargas que son lo que causan las convulsiones.

“Ella empezó a convulsionar desde el mes de nacida, por lo que ha sido una historia larga, como una especie de carrera de resistencia que por fortuna con la aprobación del uso será más llevadera y menos complicada para nosotros y para quienes viven una situación similar”, consideró Juan Jesús.

Había días en que María Paula convulsionaba hasta 200 veces, por lo que fueron años de no dormir y en los que la menor prácticamente pasaba de una crisis a otra sin descanso.

El padre de la menor indicó que ellos en un principio lograron obtener el medicamento a base de cannabinoides con el apoyo de la “Fundación Grace”, y a pesar del apoyo, se trata de un medicamento caro que puede llegar a costar hasta ocho mil pesos un frasco.

Por lo que también esperan que con la aprobación del uso médico, haya una mayor competencia entre los fabricantes y eso ayude que los precios sean más bajos y accesibles para todos los estratos sociales y económicos de la población mexicana.

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