Una perrita pitbull de unos cuatro años, llamada Blue fue abandonada en Nueva York encadenada a una cerca.

 Elementos policiacos  la encontraron congelada y aturdida, la rescataron para  entregarla a la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (ASPCA), donde  veterinarios y cuidadores descibrieron que sufría de algo más que desorientación.

Y es que Blue no se sobresaltaba con los ruidos y no atendía cuando se la llamaba. Era sorda. Hasta la fecha no se sabe si la sordera fue causada por una enfermedad o por algún tipo de maltrato.

Cabe señalar que en la ASPC reciben entre 10 y 20 perros sordos al año y cuentan con entrenadores que les enseñan 25 señales básicas para facilitarles la adopción.

 Blue lleva entrenando  tres meses y ya comprende cuando le mandan acercarse, sentarse, acostarse  o atender a su dueño. De acuerdo con los expertos lo más complicado era conseguir llamar su atención, tras probar con golpes en el suelo para que notase la vibración la señal más efectiva resultó ser el olor del queso cheddar.

Ahora Blue busca una familia que se haga cargo de ella. Sus cuidadores aseguran que es muy inteligente y cariñosa. Puede que esté aprendiendo el lenguaje de signos, pero domina a la perfección el de las caricias.

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