Un grupo de amigos se reunió en un bar de la ciudad para disfrutar en pantalla grande de su deporte favorito: el box, y a la vez, saborear ricos platillos y bebidas.

Con cervezas y botanas saladas acompañadas de una variedad de salsas, el sonido de la campana anunciaba el primer round. 

Los asistentes apostaron por su luchador favorito, por lo que al final los perdedores tuvieron que pagar la apuesta y así la noche transcurrió con un gran ambiente.

Por: Daniel Solano.

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