compartir en:

Cuernavaca, Morelos.- En ‘Las Guacamayas’, todo gira alrededor de la figura del Presidente de la República (1934-1940) Gral. Lázaro Cárdenas del Río. En 1930, cuando inició la edificación de esta zona, el General Lázaro Cárdenas poseía  más de 30 hectáreas, de las cuales donó 28 para escuelas, principalmente, y otras para sitios estratégicos en cuestión de educación para la población que él adoraba: Palmira, nombre que le puso al rancho que comprendía la mayor parte de su propiedad y el lugar donde hoy se encuentra el Instituto de Investigaciones Eléctricas; un sitio de excelsas condiciones naturales e históricas, un internado para señoritas, una escuela primaria, un jardín de niños, una escuela para capacidades diferentes y la escuela secundaria técnica # 1 femenil; una gran plaza estudiantil donde han surgido diferentes profesionistas.

‘Palmira’ fue el nombre de la colonia porque era el apelativo de la niña que procreó con su esposa Amalia, la cual nació prematuramente en 1933 y falleció en las primeras horas de nacida. En algún tiempo se le conoció como ‘Palmira Tingüindín’, y esta última palabra se refiere a un municipio de Michoacán que significa “lugar de adoración”; el General le puso así en honor a su hija y al poblado de sus amores, en esos días, en el Estado de Morelos.

Dos colonias se llaman las guacamayas

Las colonias ‘Palmira’ y ‘Lázaro Cárdenas’ son las que predominan en la zona y  a  ellas las llaman ‘Las Guacamayas’, pero erróneamente, porque solamente se llama así a la Plaza donde se encuentra el vértice donde convergen las avenidas Palmira (también conocida como Gloria Almada de Bejarano), Estado de Puebla y Paseo de la Reforma; ésta, dentro de la jurisdicción del municipio de Temixco. Aquí, en esta plaza, todavía hace década, se encontraban 250 guacamayas en una gran jaula, un excepcional atractivo para la colonia; las aves que eran alimentadas y saneadas por el arquitecto Basurto, presidente la colonia ‘Lomas de Cuernavaca’, y algunos comerciantes de la plaza, pero dicen algunos vecinos que una señora, de apellido Camperos, quitó las jaulas y mandar a las guacamayas al ‘Parque Ecológico Chapultepec’.

Es importante mencionar que en muchas ocasiones el emblemático monumento de La Guacamaya, situado en la entrada de la Plaza, ha querido ser removido, pero la férrea defensa de un señor de nombre Rafael Amézquita Corona y los comerciantes de esa plaza les ha imposibilitado el consumarlo; ellos lo han tomado como su estandarte o identidad de la zona, y son los encargados de darle mantenimiento.

Por: Staff Ddm
[email protected]