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Cuernavaca, Morelos.- Una de las grandes plagas de esta época es la acumulación de deudas: debemos el lugar donde vivimos, lo que comemos, lo que vestimos y en lo que nos movemos; debemos nuestra educación y lo que nos hemos divertido.
Cada vez hay más formas y medios para obtener un crédito o un préstamo con el objetivo de tener casi cualquier cosa, y cada día también somos muchas más las personas que tenemos compromisos económicos por años y años de nuestra vida, sin saber si el día de mañana tendremos trabajo o salud para cumplirlos.

El consejo general es que evitemos las deudas como se evita una enfermedad como la gripe o un padecimiento semejante.
Si hemos de contraer alguna deuda, que sea para adquirir una propiedad que nos pueda brindar un ingreso, evitar gastos innecesarios o para solventar una emergencia, pero no más. 

La cuestión es que adquirir una deuda y vivir con ella respirándonos en la nuca ha resultado el problema más común entre nosotros y el origen de mucho sufrimiento para los consumidores.

Expertos financieros han repetido hasta el cansancio que lo ideal es que menos del 30 por ciento de tus ingresos mensuales deberían estar comprometidos para el pago de las deudas, pero muchas veces el porcentaje es mayor, por diversas razones.

Los incrementos en los precios de los bienes, bajos salarios, la crisis económica, entre otros factores, causan que el poder adquisitivo del ciudadano sea cada vez menor y se vea obligado a contraer préstamos o créditos.

Si es tu caso que las deudas ya te “están ahorcando”, emplea unos minutos para leer estas sugerencias; con seguridad más de una te ayudará a comenzar tu proceso de consolidación.

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Cuando has llegado al punto de que las deudas te impiden pagar tus gastos mensuales, lograr un ahorro y no  abonar más a lo que debes, existe un gran problema que debes atender cuanto antes.

Haz una lista de todas y cada una de tus deudas

Si vamos a eliminar al enemigo, es necesario, por principio de cuentas, conocerlo a fondo. Anota en orden de prioridad de pago cada uno de tus adeudos, los que te generan un pago de interés alto, presión por cobro o alguna otra razón por la que debas liquidarlo a la brevedad.Por lo general las deudas de tarjetas de crédito son las que más intereses cobran por mora o falta de pago.

 

Elabora un presupuesto de tus gastos

Con toda honestidad verifica tus ingresos netos, lo que ganas y, sobre todo, echa un ojo a cómo estás gastando dichos ingresos.
Muchos, al hacer este ejercicio, comprobamos que tenemos buenos ingresos y que nuestro gran problema radica en la mala administración que hacemos de ellos. Sincérate contigo mismo y determina en qué estás gastando tu dinero, verifica en qué rubros puedes hacer algún recorte o de plano evitar en su totalidad.
Por ejemplo, estos dos próximos meses exígete no comprar nada de ropa u otro par de zapatos, cancelar el servicio de cable los próximos seis meses o esas vacaciones programadas para este año.
Recuerda: hay gastos necesarios, indispensables y otros que simplemente no lo son. Aprende a distinguir cuáles entran en la categoría de indispensables y cuáles son una vanidad.

Haz un plan de pago de deudas

Ahora ya tienes dos listas, la de tus deudas y la del dinero con el que cuentas. Lo que sigue es emparejar cuentas: si has podido reducir dos o más gastos de tu presupuesto, vas a dedicar ese dinero única y exclusivamente al pago de deuda de la siguiente manera: 50 por ciento de la cantidad que determinaste será para pagar la deuda número uno, y el siguiente 25 por ciento para el adeudo número dos y el porcentaje restante lo destinarás a la deuda número tres. Así será hasta que logres pagar lo más urgente. Tal vez tu primera deuda requiera de 100 por ciento. Como en todo lo que vale la pena, la disciplina y la constancia son las claves para tener éxito.

¡No contraigas más deudas!

Conforme vayas liquidando deuda por deuda recobrarás la paz mental y muchas cuestiones van a comenzar a mejorar en tu vida diaria; hay quien incluso baja de peso. Cuando nos hemos convertido en deudores y somos capaces de pagar y liquidar nuestras deudas, sin importar cuánto tiempo tardemos, nos haremos personas más fuertes, determinadas y confiables.

Busca un trabajo extra, vende algunos objetos y olvídate del refresco, la comida diaria de la fonda y algunos otros pequeños lujos. 

No abandones la determinación de estar libre de deudas. No sabemos si mañana vamos a contar con trabajo o no. Sé disciplinado.

Por: Ddm Redacción
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