Tras la visita de Trump a Puerto Rico, los boricuas en lugar de sentirse aliviados, tienen cierto sentimiento de humillación pues la ayuda del presidente ha sido casi nula. 

Falta de tacto

Además, su falta de tacto se hizo presente al lanzar rollo de papel higiénico a la comunidad como si estuviera jugando baloncesto.

Una gran crisis

Trump prometió ayudar a Puerto Rico en esta grave crisis por la que atraviesa. 

En su primer acto en San Juan, capital de Puerto Rico, Trump encabezó una reunión de coordinación con el gobernador de la isla, Ricardo Roselló, pero aprovechó para exaltar la labor de su jefe de manejo de emergencia, de la secretaria interina de Seguridad Nacional, de su asesor especial y del general a cargo de la asistencia.

“Han desquiciado nuestro presupuesto… Gastamos mucho dinero, pero está bien”, les dijo Trump en relación al costo de los trabajos de emergencia, que ha incluido el envío de miles de marines, personal de la Administración Federal de Manejo de Emergencias, ingenieros, alimentos, agua y plantas de luz.

Tardó mucho

Cabe destacar que Trump visitó casi dos semanas después la isla y lo hizo durante casi cinco horas. 

Apoyo

Todos los habitantes de la isla piden apoyo ya que la mayoría se quedó sin nada e incluso no hay energía eléctrica en la isla.