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Cuernavaca, Morelos.- La Primera Feria Gastronómica del Tamal superó todas las expectativas y confirmó que a los morelenses y los mexicanos nos gusta cumplir con rigor con las tradiciones y que nuestro paladar está familiarizado y es muy demandante del sabor y textura de un rico tamal.
Dos horas después de que la feria fue inaugurada por la presidenta del Sistema Estatal DIF, Elena Cepeda de León, los tamales de las mujeres de los 20 municipios que participaron ya se habían agotado y la demanda continuaba.
Minutos antes de las dos de tarde, el stand de Jojutla era el único que aún tenía tamales, primero rojos y verdes, y después ya sólo verdes, los cuales, para evitar el tumulto, fueron vendidos con lista de espera.
Antonia Castillo Wolff, la coordinadora de la feria, estaba agotada, pero contenta por el éxito del evento que, también demostró que el Zócalo de Cuernavaca es el mejor escaparate para la vendimia –no por nada, los comerciantes informales se mantienen en constante disputa con las autoridades-.
María Elena Martínez Cortés, originaria de Xochitepec, y con 40 años de experiencia en la elaboración de tamales, fue una de las que quedó gratamente sorprendida de la respuesta del consumidor.
Dijo que en la planeación, calcularon que si cada participante traía 200 tamales para la venta, por 24 stands, serían 4,800 tamales, y consideraron que esa cantidad sería difícil de vender en un solo día.
La realidad fue que se quedaron cortas, “fue una cosa que no se esperaba, y uno no se previno con más (tamales) porque pensamos que no venderíamos todo”, contó mientras arreglaba sus cosas para emprender el regreso, a temprana hora.
Doña Guille Villegas escuchó en las noticias de la feria y desde Emiliano Zapata viajó al centro de Cuernavaca exclusivamente para adquirir los tamales con los que celebraría en su casa el Día de la Candelaria.
La Subdirectora de Prevención de Adicciones y Violencia Familiar, del DIF, Antonio Castillo, dijo que aunque el evento duró mucho menos tiempo del esperado, fue sin duda una gran fiesta.

"Fue una cosa que no se esperaba, y uno no se previno con más (tamales) porque pensamos que no venderíamos todo.” María Elena Mtz. Cortés, tamalera de Xochitepec.

Por: Antonieta Sánchez /  [email protected]