Se han estado propalando alentadoras discusiones políticas de justicia social,  derivadas de la teoría de un social capitalismo agrario, opuesto al capitalismo rapaz, empobrecedor, neoliberal, impuesto por el BM/FMI, partiendo de las estimaciones actuariales requeridas para cubrir los compromisos presupuestales a ejercerse a corto plazo. El social capitalismo aplicado al campo y a los campesinos se sustenta en un quadrívium compuesto por la tierra, el trabajo imputado, capital de inversión, la tecnología aplicada, desagregándolo como sigue: 1º. Por las tierras morelenses, de 33 agro hábitats determinados según temperaturas, precipitaciones, pendientes, ocho tipos de suelos de la clasificación  FAO/UNESCO. 2º. Por el trabajo de 35,000 ejidatarios parcelados, 10,000 comuneros y 5,000 pequeños propietarios, apoyados mediante 40,000 jornaleros avecindados y 50,000 migrantes. 3º. Por el capital, según inversiones requeridas por hectárea  cultivada, por insumos, fertilizantes, plaguicidas, herbicidas; por el valor de  herramientas, maquinaria, equipos, infraestructura. 4º. Por tecnologías de  usos y costumbres tradicionales o de vanguardia, procedentes de la investigación y experimentación científica-tecnológica generada en las instituciones académicas  agropecuarias. El capital ha sido el factor concurrente más escaso y caro, proveniente   de las sumas presupuestales públicas  asignadas al campo, de parte de los  sectores federal, estatal; conformado por: 1º. la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, mediante sus programas de soberanía alimentaria, territorial, de empleos, especial concurrente, activos productivos, Procampo, Aserca, asistencia técnica agrícola y pecuaria. 2º. Por la Secretaría de la Reforma Agraria, mediante sus apoyos a los proyectos productivos, a mujeres campesinas, a jóvenes emprendedores rurales del fondo de tierras. 3º. Por la Secretaría del Desarrollo Social: en programas de empleo temporal a jornaleros, ayudas alimentarias. No se han dado a conocer los montos de los presupuestos ejercidos, ni publicadas las listas de los beneficiarios (nombre, lugar, monto) ni tampoco los impactos logrados en la producción, de los  empleos creados, de los ingresos generados  en el sector organizado o de los ahorros derivados de cooperativas, sociedades de producción rural y otras figuras asociativas establecidas para la compra-venta en común de cosechas, adquisición de tractores, cosechadoras, bombas de pozo profundo, equipamientos. La tecnología aplicada aportaría patentes y marcas, mayor valor agregado industrial, transportes, almacenamientos. El impulso de un social capitalismo redundaría en el incremento de la producción de comida, de la creación de empleos permanentes remunerados con justicia, de la promoción de inversiones rentables y de la aplicación de prácticas conservacionistas medio ambientales, entre otros beneficios a corto plazo.
 

RESUMEN: el impulso al social capitalismo campesino exigiría: 1º. abrir más créditos de avío, refaccionario, inmobiliario, de parte de la  banca oficial; 2º. fortalecer organizaciones campesinas a conseguir economías de escala (Liga CNC Morelos, etc.); 3º. otorgar  mayores recursos a la generación,  aplicación, innovación de conocimientos agropecuarios (GAICA). El social capitalismo al campo morelense provendría de la suma integrada de las aportaciones del sector: público (la más elevada, relativamente), de la rural organizada y de la académica de la ciencia y tecnologías agropecuarias. Es cuanto.

Por: Gabriel Baldovinos de la Peña / [email protected] 

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...