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Diversos funcionarios del sector agropecuario  federal / estatal, mucho le han estado haciendo al ensarapado, apoyando una supuesta “campaña contra el hambre”. Hasta se le ha sumado una importante empresa refresquera transnacional, ofreciendo    a los niños en edad escolar unas galletitas dizque muy nutritivas, como respuesta a una onda expansiva de inconformidades sociales, generadas a  consecuencia: 1º.- De la falta de comida; 2º.- De la  carencia de empleos permanentes remunerados; 3º.- De inversiones productivas; 4º.- De medidas de conservación ambientales de crisis financieras, 
expresadas en el malestar  popular, intensificado por el desempleo, con operaciones de rescate reflejadas en: 1º.- Elevadas solicitudes de créditos de apoyo a los organismos   continentales y/o multinacionales (BM / FMI).

2º.- Drásticas reducciones en gastos presupuestales.  3º.- Créditos restringidos. 4º.- Congelación de  salarios.  5º.- Elevación de impuestos y otras medidas políticas macroeconómicas, aplicadas al pueblo acostumbrado a niveles  de vida  relativamente  satisfactorios. Dolorosas como pudieran  resultar en la práctica cotidiana esas restricciones, hay una que podría llegar a ser socialmente intolerable, como sería la disponibilidad  de las  demandas irreductibles de comida abundante de calidad y barata. Un recuento de las experiencias  en la materia así lo demuestran: 1º.- En la gran crisis mundial 1929 / 1934, en  las grandes ciudades norteamericanas y europeas se  formaban diariamente filas de varios kilómetros  de gente esperando llegar a los sitios donde se les  proporcionaba un poco de comida caliente. 

2º.- Durante 1932-1934, en el país se desato una grave especulación en los precios corrientes de los alimentos básicos: maíz, frijol,  trigo y azúcar. El  gobierno  creó una  empresa  paraestatal  denominada Nacional Reguladora y Distribuidora  del Mercado  de las  Subsistencias. Se  paró la especulación y se proporcionó   el  aprovisionamiento  de  comida a precios  accesibles  en  las  principales  ciudades del  país. 
 3º.- En el  mismo 1934 y en  paralelo,  se  constituyó la  red de  los Almacenes  Nacionales  de Depósito,  ANDSA. En 1982 llegaron  a guardar 40 millones de toneladas  de granos básicos dentro  del  programa  del  sistema alimentario mexicano implantado en  el  periodo presidencial  1976 / 1982.  4º.- El comienzo  de  la Segunda  Guerra  Mundial puso en peligro la seguridad alimentaria, para  lo cual, el gobierno transformo la  Nacional Reguladora y Distribuidora en Compañía Importadora y Exportadora Mexicana,  Sociedad  Anónima  CEIMSA. Ya operando de 1946 en adelante mediante  precios de garantía para adquirir maíz, frijol, trigo, arroz  y huevo de los  productores ejidales, comunales y de la pequeña propiedad del país.  5º.- La intensificación de  la Guerra Fría  este /oeste (revolución  cubana, Vietnam), ocurrida de 1959 en adelante, impulsó la  modernización del sistema  productivo  Banco Agrícola / Banco Ejidal / ANDSA / Aseguradora  agrícola y Ganadera / CEIMSA, creándose  la  Compañía  Nacional de  Substancias Populares -CONASUPO-,  a efecto  de  operar  catorce productos agropecuarios mediante  precios  de garantía, apoyándose  mediante  una red de bodegas  rurales, BORUCONSA, patios  de  secado  y mecanismos de capacitación  campesina. A partir de 1994, empezó  el inefable  Tratado de Libre Comercio, y  por  mandato del Banco Mundial, fue  desintegrada  la  estructura política, económica, sociológica  y  tecnológica, creada  mediante esfuerzos  patrióticos, nacionalistas y revolucionarios,  para proteger la comida del pueblo. En 2013, la comida de  112 millones  de compatriotas  está  atrapada: 1º.- Por cinco grandes  empresas transnacionales importadoras  de comida.  2º.- Por  la transportación ferrocarrilera operada por compañías norteamericanas. 3º.- Por la  red de almacenes  de depósito vendidos a precios de ganga  (caso  de los silos Miguel Alemán,  de Pantaco,  Edo. de México).  Con todo lo anterior y más, aún  confiamos en  dirigentes patrióticos, nacionalistas y revolucionarios, capaces de conseguirnos la seguridad    alimentaria. Es cuanto.  

 

Por: Gabriel Baldovinos de la Peña / [email protected]