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íctor y seis de sus colegas manejaron 12 horas desde Fresnillo, Zacatecas, hasta Jojutla, Morelos, con un solo objetivo: dar terapia física y psicológica a todas las personas afectadas por el sismo del pasado 19 de septiembre.

“Al mirar imágenes en televisión y saber el momento tan difícil que atraviesan nuestros hermanos damnificados, no nos queda de otra más que ayudar. Nos llama la sangre, llama el espíritu, y aquí estamos”, comenta Víctor Hugo Ramírez Ortiz.

Sobre la calle 10 de Abril de la colonia Emiliano Zapata, una de las zonas más devastadas por el temblor de 7.1 grados en la escala de Richter, los terapeutas improvisaron una pequeña sala de masajes con unos sencillos colchones y una mesa.

Ahí, a la intemperie, colocan a las personas para darles un ajuste quiropráctico, tanto muscular como oseo, y ofrecen terapias psicológicas porque “este tipo de eventos impacta en la mente del ser humano y lo llevan a un estado de shock”, explica el terapeuta.

Incluso, aseveró que lo anterior conduce a somatizar los daños hacía el hígado y el páncreas, por ejemplo. “Lo que nosotros hacemos es liberar el sistema linfático para que esas cargas de toxinas se liberen y no vayan a generar alguna afectación a algún órgano de importancia vital”, expuso.

Hasta el momento han atendido a unas 200 personas y, de acuerdo con lo observado por estos especialistas, la mayoría presenta tensión muscular, daños en la columna y problemas psicológicos por lo que vivieron hace 14 días.

El grupo de terapeutas llegó además con víveres, colchonetas y lonas para repartir entre los jojutlenses, “son productos que ellos piden con urgencia porque no tienen donde quedarse, al perder su casa en sólo unos segundos”, enfatizó.

Ramírez Ortiz expone que esta noche regresan a Zacatecas, pero regresarán con más especialistas voluntarios porque -consideró- en un futuro podría presentarse una situación mayor, ante enfermedades ocasionadas por el cumulo de basura.

“Ahí hay un foco de atención que debe resolverse de inmediato”, resalta el voluntario, al agregar que “la situación podría volverse caótica por el cansancio y el desánimo entre los habitantes”.