Echando a volar la sinceridad, estimados lectores del Diario de Morelos, yo no veo a la Selección jugar tan bien como afirman “los que saben de futbol”.
Me llegan a molestar sobre manera los calificativos superlativos que emplean los “porristas” y los “merolicos” para calificar el desempeño de los nuestros, llenándolos de elogios, no siempre merecidos, cifrando esperanzas entre los corazones de los aficionados.
Pero, cuando ya no sé si: reír, llorar o materialmente ponerme a rezar, es cuando escucho a insignes personajes, afirmando que: “México es candidato” ¡Por favor!, apenas se han ganado dos partidos, nada se ha logrado y ¿Ya andan candidateando al equipo de todos para ceñirse la corona?
Nunca he criticado a Juan Carlos Osorio, ni me considero su detractor; pero, escapa a mi entendimiento cómo es posible que hace un par de semanas, cuando el Tri se despidió de la afición, derrotando a su similar de Escocia por la mínima diferencia, en el coloso de santa Úrsula, el “respetable” coreara al unísono: “Fuera Osorio”, para que en el partido contra Corea lo “vitorearan”.
En mi opinión, México ha jugado razonablemente bien al futbol en Rusia 2018; pero, sin alcanzar la excelsitud de la que muchos hablan. Se han parado con orden en la cancha; sin embargo, encuentro vulnerable la zona defensiva; baste mencionar que, en el primer partido, los germanos lanzaron, sin fortuna, 26 disparos sobre la meta defendida por Paco Memo Ochoa.
Frente a Corea, también nos llegaron con tres o cuatro oportunidades muy claras de gol. El penal circunstancial, correctamente ejecutado por Carlos Vela, nos ayudó para “abrir el ostión” y para manejar el partido; pero, las opciones de anotar escasearon. No presentan muchas variantes en el ataque, pocos se atreven a disparar de fuera del área y prácticamente nadie hace un desborde o una jugada personal.
No quiero pecar de pesimista; simplemente, exponer otro punto de vista. Y no es que yo no quiera que México supere la fase de grupos, llegue al quinto partido y en una de esas regrese con la Copa, lo que pasa es que, siendo realistas, veo muy difícil que eso suceda.
El Chicharito puso de moda: “soñar cosas chin….”; efectivamente “soñar” no cuesta nada, lo malo es el amargo despertar. Qué me van a contar a mí que desde que era niño me han engañado con heroicas gestas de nuestros futbolistas; para que, por andar de soñador, terminara con lágrimas en los ojos por una más de nuestras gloriosas derrotas, de cara al sol…. “La burra no era arisca…”.
Ojalá y los dirigidos por “el predicador cafetalero” logren al boleto a octavos de final para regocijo de todos los que queremos y amamos al futbol. No me quiero ni siquiera imaginar qué puede ocurrir en el caso de una derrota… ¡Tengo miedo!

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio
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