La información sobre la carpeta de investigación presentada ante la Fiscalía General de la República por operaciones con recursos de procedencia ilícita en contra del ex presidente Enrique Peña Nieto y dada a conocer el jueves 7 de julio en la conferencia de prensa ‘mañanera’ por el titular de Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez Álvarez, creó un gran revuelo en la sociedad, en donde se han dado distintos puntos de vista a este acontecimiento.

A pesar del ruido que se hizo, dicha acción no debería generar sorpresa desmedida, ya que algunos personajes del círculo cercano de Peña Nieto se encuentran enfrentando procesos desde la cárcel, sin embargo, es comprensible porque sin duda era una de las noticias más esperadas por la ciudadanía derivada del ambiente de corrupción que permeó en las altas esferas de la administración pasada y que ha originado la percepción de ser una de las más corruptas de la historia.

Respecto a las diversas lecturas que podemos dar, en donde claro que se puede cuestionar por qué esperar cuatro años para proceder en contra de Enrique Peña Nieto y hacerlo justo en la antesala de la elección para la gubernatura del Estado de México en 2023, generando sospechas respecto de que este calambre a EPN puede significar un manotazo en la mesa para que la cúpula priista mexiquense no intervenga de manera tramposa en la defensa de su bastión.

Otra de las teorías que hablaban sobre un pacto de impunidad en favor de Peña Nieto, en donde él no divulgaría una serie de vídeos comprometedores a cambio de no ser llevado ante la ley, quedaría totalmente desmentida, siempre y cuando la denuncia presentada llegue a sus últimas consecuencias y veamos, por vez primera a un ex presidente tras las rejas. 

Aunque, siendo realistas, por el monto y los tiempos, difícilmente veremos encarcelado al ex mandatario en esta administración ni en las que siguen, lo que lleva a pensar que, a pesar de que es real la existencia de un trasfondo político para dar a conocer la persecución contra Peña Nieto en la máxima tribuna pública del País, todo, una vez más, queda en ser un distractor y de mucho peso.

No está de más decir que esto es a título personal.

Fíjense nada más… con todo lo que ya se redactó en este espacio, el gobernador Cuauhtémoc Blanco debería seguir los pasos del Ejecutivo Federal y por lo menos hacer la finta de que verdaderamente tiene intenciones de proceder en contra del ex gobernador Graco Ramírez. Digo, no olvidemos que fue su máxima promesa de campaña, si no es que la única.

Fuera de contexto: La situación que vive y las ocurrencias del aún presidente del CEN del PRI Alejandro Moreno Cárdenas, ya son insostenibles a la vista de la opinión pública y de la mayoría del priismo, menos para los presidentes de los Comités Directivos Estatales, que casualmente puso ‘Alito’. Saludos, Jonathan.


Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.


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