México.- Científicos mexicanos reconstruyen la dinámica de la migración humana desde las ciencias genómicas y, a través de la genética evolutiva, también estudian el impacto sobre la salud de las poblaciones.

En el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (LANGEBIO), del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Campus Irapuato, aplican métodos computacionales para identificar la ancestría de segmentos específicos del genoma tomando en cuenta poblaciones a nivel subcontinental como fuentes potenciales del origen de cada individuo.

En un proyecto apoyado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y por el gobierno del Reino Unido, el grupo científico trabaja con un Biobanco en el que genotiparán entre 6 y 10 mil muestras de todo el país.

Con tecnología de microarreglos de alta densidad analizan 1.8 millones de posiciones genéticas de todo el genoma y a través de redes de identidad genética detectan similitudes entre grupos de población, lo que permite estudiar procesos migratorios o patrones genéticos relevantes para la salud.

El director del Laboratorio de Genómica Evolutiva Humana y de Poblaciones de LANGEBIO, Andrés Moreno Estrada, destacó que la Biología Molecular aporta técnicas nuevas que revelan evidencias complementarias en el estudio de las poblaciones humanas y que se suma a lo que anteriormente se había estudiado desde la antropología, la historia y la lingüística. Con proyectos como el del Biobanco Mexicano ahora se trata de estudios multidisciplinarios.

Una característica importante es el enfoque biomédico que tiene el estudio, ya que más allá de considerar al individuo como un caso clínico, se tendrá un panorama integral de la historia de la población que permite entender el origen y el por qué las enfermedades se distribuyen como se distribuyen , explicó en entrevista con Notimex.

El grupo de científicos aplica técnicas genómicas, ya sea plataformas de secuenciación o de genotipado, para analizar el material genético de múltiples poblaciones humanas. Utilizan la información que proviene de estas plataformas, y gracias a la gran cantidad de datos es posible inferir de manera mas precisa tanto los orígenes de los individuos como las características de cada población.

Andrés Moreno Estrada destacó la importancia de las evidencia genéticas: “básicamente me refiero a marcadores moleculares, posiciones genéticas de los cromosoma que cambian entre un individuo y otro, entre una población y otra, de un continente a otro, es decir, una variante genética que solamente va a existir en cierta población de México, o de un continente”.

Antes, precisó, se trabajaba en un numero muy limitado de posiciones genéticas y ahora las nuevas plataformas permiten tener un mapa detallado de la totalidad del genoma compuesto por millones de posiciones genéticas.

Hasta hace pocos años había una dicotomía entre la biología y la medicina, pero después de la secuenciación del genoma humano, hace mas de una década, se acrecentó el interés de entender las diferencias poblacionales surgiendo así la genómica evolutiva humana.

Este interés fue también de los científicos mexicanos y una de las instituciones pioneras fue el Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN), que entre 2005 y 2009 impulsa un proyecto a nivel nacional con datos de población urbana de seis estados del país.

A este le siguió otro proyecto en colaboración con el doctor Moreno Estrada que en ese entonces se encontraba en la Universidad de Stanford, California, realizando un estudio enfocado en la diversidad indígena mexicana. Contamos, precisó el especialista, con participantes de todo el país, cerca de 20 poblaciones indígenas cubriendo las mayores zonas geográficas mexicanas.

Es así como el INMEGEN y la Universidad de Stanford unen esfuerzos y los resultados de ambos proyectos generaron los datos más completos que se tienen hasta ahora sobre la población indígena y urbana de Mexico. Ese proyecto concluyó en 2014 y sus resultados se publicaron en la revista Science, representando la primera “piedra” que México puso en los grandes catálogos de diversidad genética humana.

Este estudio es el antecedente del proyecto del biobanco que actualmente lidera el grupo de investigación de Moreno Estrada, en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el Instituto Nacional de Ciencias Medicas y Nutrición Salvador Subirán (INCMNSZ), el Consejo de Investigación Médica de Inglaterra y la Universidad de Oxford.

Explicó que este proyecto es posible gracias a la labor importante del Instituto Nacional de Salud Pública que en el año 2000 realizó una Encuesta Nacional de Salud que además de datos demográficos y biomédicos incluyó una muestra de sangre, de la cual ha sido posible aislar el ADN de 40 mil individuos. El proyecto plantea conjuntar los datos demográficos y epidemiológicas con los perfiles genéticos para obtener una fotografía genómica mas detallada del país.

Actualmente, el grupo de científicos está terminando una primera selección de 10 mil muestras y en este momento en el laboratorio de servicios genómicos del LANGEBIO se están generando los primeros datos.

 

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