“Si la comunidad de Tlaltenango y la diócesis de Cuernavaca deciden realizar las actividades del culto patronal, el Ayuntamiento de Cuernavaca intervendrá en la aplicación de las medidas preventivas, a fin de garantizar máxima prevención y preservación de la salud de los participantes.”

Así lo manifestó el secretario técnico del Comité Municipal de Contingencia COVID -19 (CMCC-19), Rafael Baldovinos, quien agregó que este año “no habrá puestos de comida, ni de artesanías, juegos mecánicos y ya que no se puede coaccionar la libertad religiosa ni impedir el libre tránsito, personal del Ayuntamiento supervisará la correcta aplicación de las medidas preventivas para evitar contagios del COVID-19”. 

Aclaró también Rafael Baldovinos que, con el propósito de facilitar el arribo de fieles al santuario de Tlaltenango, solamente se cerrará el carril vehicular frente a la iglesia, durante todas las celebraciones del día 8 de septiembre, también con la debida vigilancia de elementos de Seguridad Pública y tránsito del Ayuntamiento. 

Los integrantes del CMCC-19 Andrés Remis, Ana Burguete, Rafael Chávez y Paola Blanco coincidieron en que ante la importancia de los 300 años de la celebración de la Virgen de Tlatenango no se pueden evitar las manifestaciones de fe, sin embargo, debido a la pandemia tampoco se puede realizar la feria como tal, por los riesgos que ello implica.

De manera que si la feligresía católica, la comunidad del pueblo de Tlaltenango y la diócesis de Cuernavaca deciden realizar las celebraciones religiosas, el Ayuntamiento se encargará de la supervisión de las medidas preventivas de uso de cubre-bocas, gel anti-bacterial y sana distancia, durante la conmemoración del 8 de septiembre. 

Por otra parte, en la video-conferencia de este viernes del CMCC-19 participaron como invitadas la doctora Bárbara Acuña del Hospital Universitario “12 de Octubre” de Madrid y la enfermera Lorena Muñoz Estabolite, auxiliar de enfermería en consulta externa del área COVID del Hospital “Príncipe de Viana” de Pamplona, España, quienes compartieron experiencias de tratamientos médicos aplicados en la península ibérica.

Bárbara Acuña señaló, por ejemplo, que en cualquier ciudad española la multa por no usar cubre-bocas asciende a 600 euros y aún así, se colapsó el sistema hospitalario de Madrid, al grado que en el hospital “12 de Octubre” los pacientes de COVID-19 pasaron en unos días de 50 a 60, de 150 a 300 y hasta mil enfermos por semana.

La doctora madriñela y su colega Ana Burguete intercambiaron datos técnicos de los tratamientos y medicamentos utilizados, con las diferencias marcadas por los diferentes tipos de pacientes, situación socioeconómica entre México y España; los integrantes del CMCC calificaron de “muy productivo” el intercambio de experiencias e información a través de la video-conferencia, desde sus centros de trabajos de las especialistas españolas.