Por su poder de cálculo, memoria y almacenamiento, las supercomputadoras se han convertido en el apoyo fundamental de países desarrollados para hacer investigación, en especial si se crean redes de supercómputo para ayudar a resolver problemas en áreas como la ciencia, salud o medio ambiente.

En México, los centros de supercómputo desarrollan fármacos; realizan observaciones astronómicas con mayor precisión; coadyuvan a mejorar métodos de cirugía para algunas enfermedades; y trabajan para ofrecer datos en tiempo real sobre fenómenos meteorológicos.

Aunque la historia del supercómputo en el país inició hace menos de 30 años, en 1991 con la llegada de Sirio (CRAY Y/MP) a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y la adquisición de este tipo de equipos creció principalmente en instituciones académicas, por lo que ahora es posible conformar consorcios o redes como la Red Mexicana de Supercómputo.

Ésta última, se refiere a la red temática integrada por Centros de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica en San Luis Potosí, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), así como la UNAM.

Y es que “entre más complejo es el problema, más recursos computacionales se necesitan”, mencionó a Notimex el Investigador titular de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC) de la UNAM, Alfredo J. Santillán González.

“Por ejemplo, para hacer fármacos antes se hacía primero en el laboratorio y se observaba a prueba y error si funcionaban las combinaciones, ahora pueden ser virtuales, de modo que primero se hace el experimento en la computadora y luego se va al laboratorio; con ello se ahorra mucho tiempo y recursos materiales”, recalcó.

El representante del Comité Técnico Académico de la Red Mexicana de Supercómputo por parte de la UNAM, en los próximos tres años, sostuvo que en la rama de la astrofísica, la modelación de la muerte de las estrellas mejor conocido como “supernovas”, requiere de grandes recursos computacionales por lo que los centros contribuyen a realizar trabajos para instituciones mexicanas y colaboraciones extranjeras.

Por su parte, el doctor Isidoro Gitler, quien encabeza al grupo de especialistas del Cinvestav que impulsó la creación de Abacus, la supercomputadora más importante en América Latina, reveló que la Red ha modelado del Sistema Arteriovenoso del Cerebro para tratar de entender las malformaciones arteriovenosas que afectan a personas con problemas neuronales.

“Lo que hemos hecho es un modelo para que los médicos puedan intervenir de una manera más controlada en las cirugías que se efectúan en estos pacientes, ya que son cirugías de muy alto riesgo”, expuso.

Asimismo, el Investigador del Departamento de Matemáticas del Cinvestav, dijo que en el campo ambiental una de las colaboraciones interinstitucionales más importantes es sobre la dispersión de cenizas que arrojan los volcanes cercanos a los aeropuertos, pues representan un problema para los aviones en su despegue y aterrizaje.

“Hay que tener un buen modelo de la dispersión de esta ceniza para que en tiempo real se pueda repuntar todos los aviones. Esto también tiene una importancia económica, de hecho se ha discutido con varias aerolíneas la manera de crear mejores sistemas de alerta para este tipo de fenómenos”, mencionó.

Sin embargo y a pesar de los avances, Santillán González, investigador en astrofísica computacional, reconoció que México aún no figura en el top 500 de las Supercomputadoras a nivel mundial, mientras que la lista es encabezada por China, Suiza y Estados Unidos. “Si tomas la lista de las supercomputadoras más veloces y las comparas con el desarrollo económico de esos países te das cuenta que van de la mano”.

Indicó que entre las metas que tiene el país está el adquirir o desarrollar este tipo de equipos “altamente caros”, sin embargo, consideró que es más importante la formación de recursos humanos, “aunque no tuviéramos el equipo, la gente con bases podría colaborar en otros países y después compartir la experiencia”.

Entre los objetivos establecidos de la Red Mexicana de Supercómputo se encuentran: impulsar las actividades de colaboración entre los miembros; organizar congresos, talleres y cursos; buscar sinergias; realizar diagnósticos de infraestructura; acortar la brecha digital de México con otros países; promover nuevos centros nacionales de supercómputo; impulsar la internacionalización de la red; y propiciar la formación de recursos especializados.

“Nos falta crear vínculos con la industria, que la iniciativa privada participe de una manera más armónica en todo lo que es el desarrollo del cómputo avanzado. Es muy importante que ya vayamos pensando en centros de supercómputo para sectores importantes como la energía, salud, transporte y clima. La idea es tomar decisiones en el mínimo tiempo posible”, agregó el doctor Isidoro Gitler.

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