CUERNAVACA, MORELOS.- “Si el cáncer fuera una persona le diría que se alejara de mi porque sufro y la vida es más bella sin él”, relata María José, quien a sus siete años padece leucemia meloide aguda.
A un año de haberle detectado cáncer infantil, la pequeña Majo, como la llama su familia, ha sido sometida a 45 quimioterapias y permanecerá en vigilancia durante los próximos 10 años.
Actualmente tiene siete años, su color favorito es el rosa y de grande quiere ser doctora. Es una niña valiente que está luchando contra el cáncer y constantemente viaja a la Ciudad de México para recibir su tratamiento.
Pese a su corta edad sabe que el cáncer es una enfermedad, “es algo muy pesado, muchos niños no aguantan, es difícil vivir así”, cuenta Majo tras una sesión de quimioterapia para sacar de su sangre todas las células cancerígenas que de pronto aparecieron.
Recuerda que comenzó con fuertes dolores en las rodillas por lo que su mamá la llevó al médico, “después mi mamá me dijo que tenía cáncer en la sangre, me explicó que eran unos bichitos y que teníamos que ir al doctor para que me curara”.
A partir de ese momento, Majo ha vivido en el hospital, permaneció internada cinco meses, 21 días estuvo entubada, en terapia intensiva, ha recibido 45 sesiones de quimioterapia y no deja de sonreír porque está segura que ganará la batalla.
Sabe que como ella hay otros niños a quienes les dice que “deben echarle ganas, primeramente Dios van a sacar adelante la enfermedad, yo sigo luchando todo los días”.
La familia de Majo sabe que el apoyo que reciba es indispensable para que salga adelante, por lo que se mantiene unida y siempre apoyándola, además realizan diversos eventos o actividades para cubrir los costos de traslados, medicamentos o para pedir donadores de sangre.

"Deben echarle ganas, primeramente Dios van a sacar adelante la enfermedad, yo sigo luchando todo los días.” María José, niña con cáncer.

Por: Marcela García
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