Ni tan siquiera teléfono móvil. Podremos pagar las cuentas en los restaurantes, en las tiendas o entrar a nuestro gimnasio enseñando la cara, gracias a la tecnología de reconocimiento facial. Una máquina desentrañará la forma de nuestro rostro, nos situará en una base de datos de clientes y nos dará acceso o nos dará permiso para pagar. Pero no solo podremos pagar ‘con la car’a. También lo podremos hacer con un microchip implantado en nuestra piel. Suena a ciencia ficción, pero ya es una realidad en Suecia. 

En el país escandinavo un numeroso grupo de ciudadanos ha aceptado ‘instalarse’ un pequeño circuito electrónico bajo la piel para que las máquinas de diferentes lugares les puedan reconocer. 

Alrededor de 3.000 suecos se han insertado un microchip, del tamaño de un grano de arroz, para poder abrir puertas, realizar trámites con la administración, entrar en trenes, o en centros deportivos y por supuesto, pagar con este sistema: enseñando la mano.

Esta tecnología debutó en la nación del norte de Europa en 2015, y desde entonces, no ha parado de ganar adeptos. Y no nos extraña, porque su uso supone librarse de una serie de objetos que el común de los mortales nos vemos obligados a llevar encima continuamente cada vez que salimos de nuestro hogar.

Por ejemplo, una joven de 28 años llamada Ulrika Celsing, entrevistada para el reportaje de la agencia, asegura que puede entrar en su gimnasio y en su oficina sin llevar ningún tipo de llave. Tan solo tiene que acercar la mano a una diminuta caja negra situada al lado del punto de acceso y el sistema le abre.

La misma mujer disfruta de un privilegio especial al subir a los trenes de SJ, la Renfe sueca: no tiene que enseñar el billete a ningún revisor, con solo poner la mano en un escaner le permiten sentarse, ya que la máquina reconoce que tiene un abono mensual.

El procedimiento para instalar el microchip es de lo más sencillo: tan solo hace falta un pinchazo bajo la epidermis y el chip se alojará. Aunque hay veces que los cuerpos rechazan la pieza y se producen pequeñas infecciones, lo normal es que el organismo acepte el ‘mini implante’ sin problemas.

Pero aunque esta tecnología parece que solo tiene ventajas, puede suponer un gran problema si un delincuente infotmático es capaz de alterar de alguna manera el chip. ¿Te imaginas que alguien ha borrado tu identidad y que no puedes acceder a tu propio hogar? ¿O que alguien ha clonado tu chip y está haciéndose pasar por ti para pagar cientos de artículos o para acceder a lugares en los que se supone solo tú puedes entrar?

 

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