Lo que pensaron que era un socavón resultó ser una cueva de agua cristalina

Autoridades de Tulum encontraron una cueva de aguas cristalinas en lo que fue reportado como una explosión, frente a Xpu-Ha, causada por la formación de un socavón en el tramo carretero Tulum-Playa del Carmen en donde está proyectado el paso del Tren Maya.

Dicho descubrimiento causó revuelo, ya que dicho hundimiento en la tierra resultó ser un vestigio natural que data de los periodos del Pleistoceno y Holoceno, hace casi 2.5 millones de años atrás.

Dicha cueva resultó estar conectada con otros ecosistemas que, de acuerdo a la consulta de El Universal al Círculo Espeleológico del Mayab, forman parte de la segunda red de ríos subterráneos más grande del mundo.

“Me lleva el tren”

Roberto Rojo, biólogo y director del equipo espeleológico que intervino en el lugar para evaluar y estudiar el descubrimiento, dijo que la cueva fue bautizada con el nombre de “Me lleva el tren”, en referencia al megaproyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Tren Maya, que según las proyecciones, pasaría por ese lugar.

 

 

Descubrieron que tenía una red de agua subterránea que atravesaba de lado a lado la carretera (Foto: Twitter@JJBeltran1)

Señaló que es costumbre que las cavidades recién descubiertas sean nombradas, al igual que algunas de sus secciones, por ello se tomaron la libertad de bautizar el lugar. Aunque ha sido a modo de broma ya que esperan que no ocurra nada malo.

“Estando dentro de esta cueva pudimos escuchar el paso constante de los vehículos por sobre nuestras cabezas, lo que irremediablemente nos llevó a pensar en las afectaciones por los grandes desarrollos de la región”, dijo.

El experto señaló que este evento es un recordatorio de la complejidad y fragilidad de los entornos kársticos (formaciones calizas producidas por la acción erosiva o disolvente del agua).

“Cualquier cosa que se haga en la superficie de la Península de Yucatán, y esto va desde los drenajes, las calles, la basura y las construcciones, entre muchas otras actividades, hasta llegar a los megaproyectos, debe tomarse en cuenta la naturaleza”.

Los expertos señalan que la zona de la Península es porosa, lo que favorece la filtración del agua al suelo (Foto: Twitter@JJBeltran1)

En tanto, detalló que él y su equipo están consternados por el desarrollo del megaproyecto, pues antes deben de realizarse todos los estudios necesarios, considerando siempre las características particulares de la zona, en términos de la naturaleza, el suelo y su entorno en la Península.

“De hecho recomendamos que se refuerce la zona alrededor de la cueva para no afectar el paso natural del agua y que se tenga en cuenta que este evento (colapso) se podría repetir. La cueva no debe ser cubierta”, destacó.

Michel Vázquez y Mónica Torre, miembros del equipo de exploradores, señalaron que la cueva atraviesa la carretera, llegando hasta un hotel que se encuentra al frente del tramo carretero.

Señalan que el agua de la tormenta “Cristóbal”, influyó en el ecosistema el cual colecta de forma natural el agua de lluvia a través de la roca caliza.

 

 

Los expertos nombraron a la cueva como "Me lleva el Tren", en referencia al Tren Maya que pasaría por la zona (Foto: Twitter@JJBeltran1)

Además, dicha agua colectada favorece la vegetación al interior del lugar, arrastrando insectos y otra clase de animales que alimentan el ecosistema de la caverna, cumpliendo su ciclo natural.

Fue la directora del Medio Ambiente y Cambio Climático del ayuntamiento de Solidaridad, Nancy Martin Tzuc, quien solicitó que el Círculo Espeleológico del Mayab estudiara la cueva de 20 metros de ancho y 60 metros de largo, luego de que el paso carretero colapsara frente al hotel Royal Tulum.

“Vimos los bloques del colapso, después estábamos como parados en una montañita, bajamos por una pendiente de esta, y entramos a la cueva. En la roca caliza encontramos una ciudad de hormigas comedoras de hojas y que producen hongos muy interesantes, fuimos bajando otra pendiente hasta llegar al agua”, dijo Martin Tzuc sobre el momento en que descubrieron que se trataba más de un socavón.

Según Rojo García, el suelo de toda la Península de Yucatán es kástico, por lo que se favorece la filtración del agua al ser altamente poroso, por ello, con el paso de los años se ha dado lugar a la formación de cenotes, cuevas, conductos de disolución y fracturas.