Cuernavaca, Morelos.- A mediados de año, Morelos estuvo en el “ojo del huracán” a nivel internacional debido al fallecimiento de dos zapatenses en el recién inaugurado Paso Express por omisión de, en ese entonces, autoridades federales.

Ese fatídico 12 de julio destapó la serie de irregularidades respecto de la ampliada vía de comunicación y la empresa que obtuvo la concesión para la obra: Epccor.

En su momento, autoridades estatales señalaron que desde abril, mediante Protección Civil, informaron al entonces delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), José Luis Alarcón Ezeta, acerca de los puntos de riesgo en dicho paso.

El diputado federal Javier Bolaños fue uno de los personajes políticos que interpuso denuncias penales por la omisión que provocó la muerte a Juan Mena Romero y su hijo Juan Mena López.

Incluso, el Paso en dicho tramo, a la altura de Chipitlán, tuvo que ser cerrado varios días por el riesgo que había de un deslave debido a la mala obra.

Ya para el inicio de vacaciones de verano se notaba el impacto del trágico suceso en el turismo a nivel estado, por lo cual empresarios y autoridades acordaron acciones de promoción.

Tras la salida de Ezeta, a petición del Presidente de la República, familiares de los occisos exigieron justicia y castigo para los responsables del socavón.

Cinco días después de la tragedia, otro suceso marcó dicho punto del Paso Express, pues por falta de andadores a un costado de la vialidad un hombre cayó hacia la autopista y murió por fractura de cráneo.

Para calmar los ánimos, autoridades de la SCT se comprometieron con representantes vecinales de colonias aledañas al Paso Express a rehabilitar los puntos inconclusos o mal hechos.

Las semanas transcurrieron, entre oficios girados entre dependencias y sin que se esclareciera aún el o los responsables directos de la muerte de dos morelenses.

Por su parte, el Colegio de Ingenieros Civiles llevó a cabo estudios en la zona del desastre para dar claridad respecto del caso.

Ese mismo julio, Gobierno del Estado logra que sea aceptado el proyecto de viaducto en la zona del socavón, ante la evidencia de que el principal factor que lo provocó fue la mala planeación para el desfogue de aguas negras bajo el puente, en la barranca “Santo Cristo”.

A finales de julio se dio a conocer que la empresa responsable de la obra pertenecía a los hijos del dueño de la empresa constructora Gutsa, la cual fue inhabilitada por mal trabajo en la rehabilitación de varias obras federales.

Fue a mediados de agosto, cuando el Colegio de Ingenieros dio a conocer que sus estudios en el área del socavón dieron como resultado una cadena de errores por parte de la empresa, comenzando por la defectuosa alcantarilla que provocó reblandecimiento del subsuelo y con ello el socavón, lo cual coincidió con las observaciones hechas por la Ceagua y el informe de la SCT.

Casi a final de ese mes, compareció el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, entre la unánime petición de varios sectores para que dejara la secretaría por el tema del socavón, el cual fue rellenado en esos días para comenzar la construcción del viaducto.

Así transcurrieron las semanas hasta que el nuevo delegado de la SCT en Morelos, Víctor Armando Castañeda Molina, mostró en octubre a Diario de Morelos el avance en la construcción del viaducto; fue el 22 de octubre, cuando se reabrió la circulación en la zona del socavón y comenzó la obra en los carriles norte-sur.

La obra fue avalada por Protección Civil estatal, de acuerdo con el resarcimiento de las observaciones hechas, para que el 10 de diciembre fuese reabierta la circulación en ambos sentidos del Paso Express, sin embargo, continúan sin ser procesadas los responsables.

Por: Ddm Staff
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