El papa Francisco, en el comienzo de los servicios religiosos de Semana Santa, instó el domingo a los jóvenes a seguir gritando y no permitir que las generaciones mayores silencien sus voces o anestesien su idealismo.

El líder de la Iglesia católica encabezó un largo y solemne servicio de Domingo de Ramos antes decenas de miles de personas congregadas en la Plaza San Pedro, muchas de ellas jóvenes que participaban de la Jornada Mundial de la Juventud.

Portando una rama de palma entretejida conocida como 'palmurello', Francisco lideró una procesión para conmemorar el día en que la Biblia dice que Jesús llegó a Jerusalén y fue saludado como un salvador, solo para ser crucificado cinco días después.

Trazando paralelismos bíblicos, Francisco alentó a los jóvenes a no dejarse manipular.

La tentación de silenciar a los jóvenes siempre ha existido", señaló durante la homilía.

Hay muchas maneras de silenciar a los jóvenes y hacerlos invisibles. Muchas maneras de anestesiarlos, hacer que se queden quietos, que no pregunten nada, que no cuestionen nada. Hay muchas maneras de adormecerlos, hacer que no se involucren, que sus sueños sean chatos y lúgubres, mezquinos y quejumbrosos", dijo.

Queridos jóvenes, está en ustedes gritar", enfatizó el Papa. 

Los alentó a que sean como quienes recibieron a Jesús con palmas y no como aquellos que gritaron por su crucifixión pocos días después.

Está en ustedes no quedarse callados. Si los demás callan, si nosotros los mayores y los dirigentes callamos, si el mundo calla y pierde alegría, les pregunto: ¿Ustedes gritarán?", se preguntó Francisco, recibiendo un masivo '¡si!' de la multitud reunida en la Plaza San Pedro.

El Domingo de Ramos marcó el comienzo de una semana ajetreada para el Papa. El Jueves Santo presidirá dos servicios, y el Viernes Santo encabezará la procesión del Via Crucis al Coliseo romano.

El sábado celebrará el servicio por la Vigilia Pascual, y el domingo de Pascua dará la tradicional bendición "Urbi et Orbi".