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Chava tenía tres meses de edad cuando su padre falleció en un accidente de auto cumpliendo con su deber, por lo que su madre siempre trabajó para sacar a sus dos hijos adelante, pero falleció a los 86 años de edad. Como a casi todos los jóvenes les ponía un mote y a Salvador le tocó que su amigo Paco Trujillo (quien también tenía el suyo), le pusiera el mote de “La Chancla”. Él nació en Cuernavaca el 5 de julio de 1940. Sus padres fueron: don Salvador Sandoval Saucedo policía Federal de Caminos y su mamá ama de casa.

Estudió en Cuernavaca y al terminar la preparatoria, dejó la escuela para comenzar a trabajar de cargador en el negocio de Alfonso Abe Domínguez en la calle Morrow, llamado “Casa Calderón en Cuernavaca”, donde vendían alimentos para animales.

Se tuvo que aumentar la edad para que le dieran trabajo, el que consiguió en la compañía “Pollitos Panamericana”, ese es uno de los trabajos que más recuerdos le traen, quizá sería porque conocía el trabajo de las granjas, de la incubadoras y alimentos, relacionándose con granjeros que lo recomendaron. Estuvo tres años en esa compañía. Le atraía ser vendedor, por lo que se metió como agente de laboratorios médicos, haciendo publicidad en todos los consultorios.

Conoció a Josefina Tajonar Cifuentes en una de las fiestas en la casa de unos amigos, donde se festejaba, como antes se estilaba, con cualquier pretexto se hacía una festividad. Duraron un año de novios y contrajeron nupcias en la iglesia de Tercera Orden. Dice que no pensaba que tuvieran tantos amigos, pues no cabían en la iglesia y apenas cupieron en la fiesta que se dio en el Club de Golf Cuernavaca, hasta que se dio cuenta que la familia Tajonar era una de las más numerosas y reconocidas de Cuernavaca. Procrearon seis hijos: Salvador, José Antonio, Gabriela, Mónica, Adriana y Gisel. Todos ellos tienen una exitosa profesión.

Comenzó un negocio propio en la venta de tanques de gas estacionario, siendo el precursor de esa nueva forma de guardar el gas licuado; al cerrarlo, fue encargado de la venta de tanques en “Gas Modelo” de los señores Jorge y Horacio Ruíz Elizondo. Estuvo dos años con ellos y después abrió una tienda en Tlaltenango llamada “Cerámica San José”; compró un negocio de artículos deportivos en la calle Matamoros que se llamó: “Deportes Estrella” que le vendió la señora Inda Volker, cuyo hijo le enseñó a trabajarlo. Llegó a tener dos más de ese mismo ramo.

Como en Cuernavaca no había una alberca olímpica, se reunieron un grupo de amigos para construir un club deportivo para los hijos de los socios. Entre ellos se encontraban: Pablo Legorreta, Jorge Martínez, Elías Ramos, Jorge Lara, José Gómez y otros. El Gerente General era el joven Gabriel Becerra. En aquel tiempo, Salvador comenzó a fabricar zapatos deportivos. En ese negocio elaboraban zapatos de futbol americano, de beisbol y de futbol soccer, los cuales se vendían en toda la república y se exportaban a los Estados Unidos.

Adquirió unas tiendas que le vendió el señor Pablo Legorreta y que se llamaban “Tiendas Al Campo”, las que estaban en Tampico, Mexicali y Nuevo Laredo. Le traspasó una al Ing. Costa.

En esa época, entre Gabriel Becerra, Jorge Lara, Pancho Becerra y Salvador crearon una empresa que se llamaba “Sportiva de Morelos”, donde fabricaban artículos de cacería, campismo y distribuían armas deportivas. Tiempo después, se asociaron con Ernesto Fuentes quien tenía el negocio “Tentaciones promil” y con él abrieron varios negocios, donde por primera vez en Cuernavaca se comenzaron a vender productos a través de folletos con tarjeras de crédito Bancomer con un gran éxito. Se extendieron a Veracruz, Guadalajara, Monterrey y Puebla. Sus clientes eran: Comercial Mexicana, Liverpool y varias otras tiendas departamentales.

Cuando López Portillo devaluó el peso, debían una importante cantidad en dólares, por lo que tuvieron que vender los negocios para pagar las deudas.

Inició una agencia de viajes, porque al no recibir la atención adecuada, ni la celeridad que las demás ofrecían y que Salvador frecuentemente usaba, Unas jóvenes que trabajaban en uno de esos negocios, le ofrecieron que si él abría una agencia de viajes, le darían toda su experiencia. Y fue así como Chava elaboró este proyecto el que tuvo un gran éxito, hasta llegar a ser operador mayorista, llamándose “Centro Nacional de Turismo Religioso”. 

Entre un sinnúmero de viajes que hicieron con esta compañía, lograron ser muy importantes en todo el País al lograr llevar a 575 personas en un solo grupo en un tour, con motivo del centenario del santo San Juan Bosco, donde los llevaron a tierra santa y varias partes de Europa. El gobierno de Israel lo premió con una pieza de alabastro por haber sido la agencia que más turistas había llevado en un solo viaje.

La compañía dejó de funcionar con motivo de la guerra Del Pérsico, en la que perdieron todo lo pagado al exterior y el dinero que tuvieron que devolver a cada uno de sus clientes.

Tuvo dos plantas purificadoras de agua, una en Cuernavaca y la otra en Xochitepec. Fue presidente de Coparmex y Presidente del Consejo Coordinador Empresarial; el partido Acción Nacional lo lanzó como candidato y fue Diputado Local en la IL Legislatura en el sexenio de Sergio Estrada y con Marco Adame fue dos años, Secretario del Consejo de Seguridad. El Dr. Adame le pidió que creara la Comisión Estatal de “Mejora Regulatoria”, encargada de simplificar la enorme cantidad de trámites que tienen los empresarios ante gobierno.

Además de ser un hombre trabajador es exitoso, honesto a carta cabal, gran amigo y orgulloso padre de familia, pues no deja de hablar de su hermosa esposa Josefina y de sus seis hijos a quienes ama con pasión. Él dice que hoy en día ya está retirado, pero se dedica a colaborar con la Fundación Don Bosco que dirige su hijo Toño, además de encargarse de algunos asuntos de la familia que le llevan el resto de la semana.