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Dibujante, pintor, paisajista, profesor de Artes Plásticas y gran retratista es el maestro Roberto González Brodie. Hombre orgulloso de su cultura Tarahumara, miembro de una familia de profesores normalistas, quien nació en Tonachi, Chihuahua, el 17 de septiembre de 1949. Su padre fue Roberto González Loya, profesor normalista y coordinador del Instituto Nacional Indigenista (INI) y su mamá es Flora Brodie Guerra, maestra de escuela de profesión y ahora encargada de los quehaceres de la casa. Nos cuenta que junto con sus padres y sus hermanos tuvo una vida modesta pero muy feliz. Recorrieron una buena parte de esas barrancas y pueblos que conforman la gran tierra Trarahumara, dentro de la Sierra Madre Occidental.

Estudió su primaria en Chihuahua y a los 17 años se fue a California, Estados Unidos a la pizca de la uva; de pintor de casas y ayudante en el terreno de la construcción. Cuando se acabó la temporada buscó trabajo y fue llevado a un rancho afuera de los Ángeles, donde cuidaba los pavos para la engorda. Fue miembro de un sindicato y a pesar de estar de ilegal, gozaba de un trato y un sueldo mejor que el de sus compañeros, por trabajar más duro y por estar en el sindicato.

Al regresar a Chihuahua quiso ser Contador Público en la Universidad del Estado, pero no la terminó porque siempre le atrajeron más las artes plásticas. Se fue a la Ciudad de México a estudiar dibujo, pintura y escultura, a la famosa Escuela La Esmeralda y de ahí pasó a perfeccionar el trabajo al óleo en el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Su mayor deseo era dibujar la historia del México Revolucionario y durante mucho tiempo dibujaba y pintaba sobre los personajes como: Benito Juárez y La Reforma, sobre la Revolución y sus integrantes, de ahí que hizo una serie de retratos del General Zapata y pinturas frente a su ejército en el campo de batalla, retratos de don Lázaro Cárdenas y de cuando la nacionalización petrolera y así ha plasmado en la pintura, todo un tratado de la historia de México.    

En los años 70, estudiaba en el INBA y trabajaba en la Secretaría del Medio Ambiente como dibujante, elaborando las gráficas y presentaciones que los directores de la secretaría presentaban ante el Señor Presidente y en las salas de los congresos, donde se daban a conocer los proyectos de trabajo. “En aquel tiempo no existía la tecnología de ahora y los funcionarios me mandaban hacer las gráficas de dichos proyectos a mano para su presentación y, aunque nunca quise trabajar para el gobierno, me tuve que aguantar casi tres años”, dice riéndose.

En 1976 conoció a un grupo de pintores con los que iba a con frecuencia a Cuernavaca, a presentar sus retratos hechos a tinta y al óleo. Al año siguiente se estableció en esta ciudad y conoció al maestro Luis Betanzos que le permitía exponer sus trabajos en las exhibiciones colectivas que organizaba durante los fines de semana en los portales del Palacio de Gobierno,  después, el maestro lo invitó a que llevara sus retratos al Jardín del Arte, frente al Palacio de Cortés, donde ahora es parte de un restaurante.

Poco después se integró a trabajar con el pintor morelense, Ignacio Palencia a su estudio en la calle Morelos, donde se puso a dibujar personajes de historietas para revistas populares que el maestro entregaba en la Ciudad de México. “Hacíamos los trabajos en su casa de Temixco, donde me permitía quedarme a dormir. Su esposa siempre era muy gentil conmigo y me invitaba a su mesa, dándonos de comer a todos”, nos dice con un suspiro. Con el maestro Palencia aprendió a manejar los elementos básicos del retrato.  Al poco tiempo  se fue a exponer a Estados Unidos. 

En 2003 fue fundador y expositor de la Plaza de Arte Catedral y socio fundador de Artes Libres y Aplicadas A.C. ambas en la ciudad de Cuernavaca.

Conoció a María Guadalupe Lavín fueron novios y al poco tiempo decidieron casarse. Tienen cuatro hijos: Plinio, Cynthia, Ariél y Canaantzi. Vivieron 20 años en El Oro, Estado de México y ahí se consolidó como pintor retratista en la técnica de Pirograbado en piel. Esta se trata de dibujar un lienzo de carnaza y pirograbar el retrato del personaje. Técnica que se puso de moda cuando un presidente municipal de Atlacomulco, EDOMEX, le obsequió un retrato al Gobernador Alfredo Del Mazo, quien a su vez, encantado por su trabajo, le encargó uno para el presidente José López Portillo. También hizo los retratos de Miguel de la Madrid y de su esposa Paloma. Del gobernador Emilio Shauffett y de otros políticos. “Fue una gran experiencia y trabajé en lo que siempre había deseado”, exclama complacido.

En Cuernavaca expuso sus trabajos en el Museo de la Ciudad, el que antes fue el Palacio Municipal, en el Congreso local, en la UAEM, en la Galería del Centro Cultural Universitario, se presentó en una exposición colectiva en la Casona Spencer, frente a la Catedral sobre la avenida Hidalgo en la que a veces expone. En 2001 participó en un intercambio académico con Linfield College Oregon, EU como profesor de tiempo completo impartiendo las materias de dibujo y pintura. En 2004 participó en el proyecto Casa Blanca Golfan Villas y en 2008 pintó el mural “Tierra y Libertad” para la Realty Executive. Frist Mexican Invesment en Puerto Peñasco, Sonora. 

Su esposa Lupita es terapeuta y su especialidad es la Terapia Alternativa, además de que tomó un diplomado en Tanatología y, como voluntaria en el Hospital Civil, platicaba con los familiares de los pacientes con alguna enfermedad terminal. Siguió trabajando como terapeuta integral, Programación Neurolingüística y terapia personal con distintas técnicas. Roberto expuso en el Hotel Las Quintas y en el restaurante Gabilondo.

En Villa de Ayala presentó una exposición de dibujos, retratos y pinturas históricas desde el tiempo de la Reforma, hasta la Revolución Mexicana, la cual repitió en una galería de Los Ángeles, California, también en la sección Casablanca de Plaza Cuernavaca, donde hace muchos años fuera era el famoso hotel El Buen Retiro de los señores Miller.

Roberto González Brodie es una persona modesta sin las grandes ínfulas que son propias del artista en general. Para él, su trabajo y su mexicanidad son lo más gratificante. 

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
[email protected]