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resbítero de avanzada, experto en Teología y Filosofía, fundador de varias pastorales de la diócesis de Cuernavaca y de varios santuarios, entregado capellán de la iglesia de Tlaltenango, iniciador de las “Tandas de Tlaltenango” que dio lugar a obras teatrales música y diversiones a la feria, dentro de la capilla. Secretario del obispo  Sergio Méndez Arceo en el Concilio Ecuménico II en el Vaticano en la Teología de la Liberación: el Presbítero López Bucio.  

Aprendió a leer y a escribir en la escuela del padre Daniel Santana en el barrio de Tepetates. Baltazar nació en Cuernavaca el seis de enero de 1938. Fue bautizado en Acapulco,  donde nació su mamá Antonia Bucio y su papá, Daniel López López era de Ocampo, Guanajuato. Procrearon ocho hijos: Baltazar, Ricardo, Teresa, Godofredo, José León, Ángel, Cristina y Benigno Mauro.

Estudió la primaria en el Colegio Cristóbal Colón e ingresó al seminario menor, a un costado de la catedral, queriendo ser cura. Ahí estudió latín y griego, así como toda la secundaria.

En 1954 fue a Nuevo México, EEUU y estudió tres años filosofía y cuatro de teología. Este seminario fue fundado en 1937 para formar sacerdotes, dirigidos por jesuitas mexicanos. Participó en seminarios en San Mateo Atenco cerca de la ciudad de Toluca.

En 1963 fue ordenado sacerdote en la catedral de Cuernavaca por el Obispo Sergio Méndez Arceo y en 1964 se incorporó al Centro Internacional de Documentación (CIDOC) de Iván Illich y en 1965 El Instituto Pastoral Latinoamericano, le otorgó una beca para estudiar teología en la Universidad de Salamanca, España.

Viajó con Monseñor Sergio Méndez Arceo como su secretario al Concilio Ecuménico Vaticano II en Roma. En 1969 acompañó al Mariachi de los Hermanos Macías, quienes fueron los iniciadores de la “Misa Panamericana” en Cuernavaca, para una velada ecuménica en París durante cinco días, acompañados de tres músicos de la Compañía del ballet de Amalia Hernández.

Fue cofundador del Centro de Investigaciones Pastorales de la diócesis de Cuernavaca, igual que en cuatro santuarios  de la diócesis (Tepalcingo, Señor del Pueblo en Cuautla, Mazatepec  y Tlaltenango). Esta experiencia la compartió con Rectores de otros santuarios mexicanos, entre ellos: la Basílica de Guadalupe, Chalma, San Juan de los Lagos, el Cubilete y Plateros. Participó en el Movimiento Pastoral Santuarios hasta 1985. 

En 1973 fue nombrado capellán del Santuario de Tlaltenango. Cuando tomó posesión, se encontró con la inquietud de los feligreses al encontrar que la feria de Tlaltenango se había convertido en un centro de venta de alcohol y especialmente de cervezas en que de feria ya no tenía nada. Fue a ver al Lic. David Jiménez Gonzales y se dieron a la tarea de regresar al origen de la feria de Tlaltenango sin bebida alcohólica, logrando un sentido verdaderamente familiar.

En 1994 los jóvenes aceptan la propuesta de montar “La Anunciación, obra del dramaturgo francés Paul Claudel. Ahí se probó la vena histriónica de los miembros del Club Resurrección. Mientras tanto don Baltazar integró a los jóvenes  en las actividades religiosas. 

El brasileño Don Francisco Juliao, líder de miles de campesinos exilados en México, lo puso en contacto con el grupo “Mascarones”, formado por alumnos  universitarios de la UNAM, con formación teatral y dirigidos por el maestro Proaño. Conversamos con el grupo y su director Mariano Leyva, quien al escuchar lo del proyecto se entusiasmó. Su grupo presentó una obra en la azotea de la parroquia, sobre Emiliano Zapata.

Con los grupos que participaban, las tandas culturales elevaron su calidad artística y su compromiso sociopolítico. Se convirtieron en centros para que los artistas del Canto Nuevo encontraran las ovaciones de la multitud religiosa y laica.

En 1976 fundó las “Tandas Culturales de Tlaltenango”. Los dos primeros grupos de actores, niños y jóvenes, recibieron del Club Resurrección Macehualli y Mascaritas, intensas clases de teatro popular por parte de actores del grupo Mascarones y la formación musical del grupo Huachichilas y  Las Marionetas de la Esquina, para divertir con teatro, música, danza y cantos populares a los visitantes de la feria.

Este grupo logró que la feria religiosa se convirtiera en una feria popular. Ayudada por el grupo de chilenos exiliados, perseguidos por el dictador Augusto Pinochet, tras la muerte de Salvador Allende. La historia de Tlaltenango quedó plasmada en un mural del pintor Roberto Martínez, al lado sur del mismo santuario.

Es uno de los fundadores de los grupos “sacerdotes para el pueblo” y “solidaridad sacerdotal” para poner en práctica una pastoral basada en la Teología de la Liberación”. Cercano colaborador del VII obispo de Cuernavaca, fue colaborador del semanario “Correo del Sur”. 

En 1985 tomó posesión de la parroquia de San Juan Apóstol, donde construyó la actual capilla abierta. En 1966 fue nombrado párroco de la capilla del Espíritu Santo en la colonia Satélite. Además de varios cursos evangelizadores, fue colaborador cercano al obispo Méndez Arceo, participó en la “Opción preferencial por los pobres” y la Solidaridad con los exilados en México de los grupos exilados de las dictaduras de Centro América y América del Sur.

Fue cofundador del “Frente pro Derechos Humanos, Garantías Constitucionales y Libertades Democráticas” con varios partidos de izquierda y el Grupo Mascarones, en defensa de los presos políticos y de otras injusticias.

Actualmente es Maestro de Teología de la Liberación y de la Historia de la Diócesis de Cuernavaca, en la Facultad de Teología en el Instituto “Sedes Sapientia” del seminario menor. En 2013, después de 17 años frente a la parroquia de Satélite, la parroquia le fue entregada  al párroco sucesor, Fernando García. Y a los 75 años de edad le fue concedida la jubilación, pero sin dejar de ejercer su ministerio sacerdotal.

 Don Baltasar López Bucio ha escrito varios libros sobre sus actividades y experiencias: Cuernavaca, Fuentes para El Estudio de una Diócesis en 2 tomos, Centro Internacional de Documentación (CIDOC) Cuernavaca, Morelos en 1968. Tandas Culturales de Tlaltenango, Arte y Cultura para la Liberación. Cuernavaca, Mor. 1983. Don Sergio Méndez Arceo. Profeta para nuestro tiempo, Secretariado Social Mexicano/ DABAR México  D.F. 1993. El Movimiento Estudiantil del 68 y su impacto en la Diócesis de Cuernavaca. 

El Presbítero Baltazar López Bucio, Imparte clases en el Instituto de catequesis de la Arquidiócesis de México, es un personaje importante de la vida pastoral de Cuernavaca.

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
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