Trabajadora como pocas, dueña de una de las panaderías de más prestigio, altruista en el Hospital del Niño y experta en artículos de salud y belleza, es María del Pilar Zurutuza, quien nació el doce de octubre de 1943 en la ciudad de Cuernavaca.
Su papá se llamaba Lucas Zurutuza y era propietario de la panadería La Pilarica que se encontraba en la calle Guerrero frente a la Farmacia Zapata, la que tenía entrada por esa calle, pero sus hornos llegaban hasta la calle No reelección, donde estaba la entrada y salida de los trabajadores, de los panaderos y demás personal.
Recuerda que en la panadería su padre era muy estricto y no le gustaba que nadie le ayudara excepto su hija Pilar. Él trabajaba dos hornos que tenían al final de la panadería con diez panaderos por turno, pues esta estaba abierta de 7 de la mañana a 9 de la noche durante toda la semana. Él se encargaba de comprar las materias primas, como harina, huevos, leche, manteca, mantequilla para el pan de dulce y todo lo necesario para tenerlo preparado antes de meterlo a los hornos.
Nos cuenta que un día, un tinaco lleno de petróleo que se usaba para los hornos, se vertió sobre uno de ellos y comenzó un gran incendio al fondo de la panadería, cuando estaban construyendo el edificio de la familia Tajonar. Como la panadería llegaba hasta la calle No Reelección, tenían la urgencia de apagar el incendio pues había tanques de gas estacionario al lado de una tortillería. Toda la familia comenzó a acarrear tierra, arena y agua de la construcción de los Tajonar. Llegaron los bomberos y finalmente se logró apagar el incendio. Pilar tenía quince años y se recuerda que ese suceso fue la comidilla de la sociedad durante todo el mes.
Su mamá se llamaba María Almanza Maruri, encargada de las labores del hogar y de sus cuatro hijos: Pedro, Lucas, María del Pilar y Leontina. Doña María falleció en 1959.
Pilar Zurutuza estudió sus primeras letras en la Escuela Juana de Arco, la preparatoria en el Colegio Cristóbal Colón y en 1961 se fue a la Ciudad de México a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde se inscribió en la Facultad de Ciencias Biológicas.
De regreso a Cuernavaca le estuvo ayudando a su papá como cajera en la panadería. A los pocos años, su padre sufrió un accidente fatal en la carretera México Acapulco. Desde 1965, Pedro y María del Pilar se hicieron cargo de la panadería, a la vez que Lucas y Leontina estudiaban: uno en la UNAM y la otra en la Escuela de Comercio, donde se recibió de Secretaria Bilingüe.
Nos cuenta que su papá le había comprado la panadería a un amigo español quien se había ido a la quiebra por diversas razones. La panadería se llamaba El Globo y don Lucas era muy ducho para salvar empresas en mal estado. Levantó el negocio y fue cuando agrandó la panadería con una puerta hasta la otra calle. Era un chorizo pero estaba muy bien equipada, con dos enormes hornos, varios muebles con bandejas  y una mesa larga para amasar. Al nuevo negocio lo nombró “La Pilarica”.
El hermano mayor de Pilar ya había abierto su propio negocio de venta de plásticos en la misma calle de No Reelección llamado “Central de Plásticos”, donde Pedro trabajó durante 35 años. Al ser el mayor de todos, iba continuamente a la panadería y se encargaba de controlar a los trabajadores y llevar la administración. El personal comenzó a ser ventajoso, agresivo y ratero, por lo que Pilar, sola frente al negocio, decidió vender la panadería e intentar otras ocupaciones. Lucas trabaja en la Ciudad de México donde estudió para Contador Público Administrativo y terminó un Doctorado en Auditoría Fiscal.
Pilar conoció a Jesús Erasmo Trujillo Rubí en el Colegio Cristóbal Colón y durante seis años fueron novios. Contrajeron nupcias en la iglesia de la Tercera Orden, donde el padre Armando Vargas Caraza los casó. Procrearon  cuatro hijos: Esther, Oscar, Alejandra y María del Pilar.
Su hija Esther trabaja en el Centro de Diagnóstico por Imágenes, Oscar en una empresa constructora en Alpuyeca, Alejandra en un negocio de autos en Cuernavaca y Pilar se dedica a hacer labor social como voluntaria en el Hospital del Niño.
Tiene ocho nietos de los que está muy orgullosa y la tenemos que interrumpir en el momento que seguía hablando de ellos porque la semblanza es de María del Pilar y no de sus nietos. Los que estábamos en la mesa nos echamos a reír.
 A los pocos días se incendió un automóvil frente a la ferretería Aranda a un costado de los Baños Lido y se arremolinaron tantos mirones que los bomberos no podían llegar a apagar el fuego. “Lo que sucedía es que en aquel tiempo no pasaba nada especial en Cuernavaca, por lo que cualquier cosa fuera de lugar levantaba una gran conmoción”
Se fueron de luna de miel a Isla Mujeres al hotel Zazil-ha de un gran amigo de ellos, don Enrique Lima Zuno, que era pariente de la señora Zuno de Echeverría. “La isla era un paraíso, el agua la más cristalina que hubiere conocido, gracias a su piedra de laja negra a un lado y por el otro su arena blanca y fina como el polvo facial”. De ahí se fueron a Cancún y quedó de nuevo  maravillada.
Pilar trabaja actualmente para una compañía de productos suizos 100 por ciento naturales. La compañía fabrica cremas, gel, aceites esenciales puros, aceite anti stress, desodorantes y crema de enebro. Estos aceites provienen de las plantas sin pesticidas. En este trabajo, Pilar cumplirá 25 años en agosto de 2018.
Nos dice que las señoras quedan encantadas con sus productos y que además de vender bien, ha hecho muchas amistades en las presentaciones. Ahí no sólo vende, sino que hace la labor de que cualquiera que desee adherirse a la compañía como demostradora, siempre será bienvenida. Cuando esta compañía Suiza comenzó a trabajar, tenía una oficina en la Ciudad de México. Ahora llegan hasta Sudamérica.
 Nos platica algunas historias que recuerda y faltaron pocas familias de la localidad de ser mencionadas. Pilar Zurutuza es una parte muy importante de Cuernavaca.   

 

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