Licenciado en Derecho, copropietario junto con sus hermanos de los negocios familiares, de las tiendas de telas Tajonar, del Pasaje Tajonar entre la calle Guerrero y la calle No Reelección, gran jinete integrante y fundador de asociaciones de charros en Cuernavaca. Cariñoso padre de familia, muy buen comerciante y un magnífico amigo es: Héctor Antonio Tajonar Cifuentes, conocido por todos como Toño. Nació en la ciudad de Cuernavaca en 1939, en la calle Victoria # 32 esquina con la avenida Morelos.
Sus padres fueron: don Antonio Tajonar Campos y Marina Cifuentes Morales. Su papá fue un reconocido comerciante y su mamá siempre fungió como el respaldo de la familia. Procrearon siete hijos: Toño, Josefina, Marina, Pedro, María de la Luz, Arturo y Alejandro. Su abuelo, don Eusebio Tajonar fue el dirigente de todo lo que comenzó en la carrera de la familia Tajonar.
Su abuela materna, doña Caritina Morales Vda. De Cifuentes nació el día en que mataron a su padre en tiempos de la revolución. Él era originario de Jijón, España.
Toño estudió en el jardín de niños Resurgimiento y en el Colegio Cristóbal Colón hasta la preparatoria. Recuerda con afecto a su maestra Elodia Gutiérrez en la escuela Benito Juárez, donde cursó el cuarto de primaria.
Desde temprana edad le gustaban los caballos. Toño se acercó a un señor que montaba una hermosa yegua y le pidió al dueño si le permitía subirse a su hermoso animal. Desde entonces se enamoró de la montada y hasta hoy ha sido un “hombre de a caballo”.
Estudió dos años de ingeniería en la UNAM y se acuerda del rector Barrios Sierra y del temblor de 1957. En una manifestación frente al Palacio Presidencial vio con terror la presencia de los soldados con bayoneta calada frente a él y junto al Rector, quien era el líder de esta marcha e iban en primera fila.
Regresó a Cuernavaca porque no le gustaba la carrera de ingeniería ni tampoco la Ciudad de México. Al mismo tiempo su padre abrió el negocio de la calle Guerrero llamado Telas Tajonar, ya que el negocio que tenían anteriormente de su abuelito don Eusebio dentro del mercado Benito Juárez en la calle Guerrero. Se llamaba: “Los precios de México”.
El local de la calle Guerrero tuvo mucho éxito y de ahí se fueron agrandando con algunos locales comerciales. Toño se acuerda que convivió mucho con su abuelito y cuando se enfermó,  Toño lo llevaba dos veces a la semana a la Ciudad de México a que recibiera sus ejercicios de rehabilitación, aunque nunca volvió a caminar, Toño fue su nieto consentido.
Su padre, don Antonio Tajonar Campos, abrió el negocio Tajonar S.A. y una vez establecidos, Toño quiso seguir estudiando y se inscribió en la Escuela de Derecho de la Universidad de Morelos que estaba en la calle del mismo nombre. Terminó la carrera y se tituló de Licenciado en Derecho. Puso un despacho junto al licenciado Alejandro Becerra Gil litigando por poco tiempo, pues lo atrajo más el comercio.
Desde los 21 años se encargaba de las compras, de los pagos al personal y a los proveedores en la Casa Tajonar. Construyeron el edificio en donde vivieron muchos años. Después, con sus propios recursos se fue a viajar primero por todo México y después viajó por el mundo entero.
Al regreso de cada viaje seguía con su afición de seguir montando a caballo. Tanto le atraía el cabalgar y le entró a la charrería. Don Luis Sedano junto a Hipólito García fundaron la Asociación de Charros, de la que Toño llegó a ser presidente. Después hicieron una nueva asociación llamada “Asc. De Charros Cuernavaca”, con Luis Alonso, Luis Marín, Arturo Cuevas, Ángel Cházaro, Armando León Bejarano, Humberto Valverde y otros más. Toño tenía sus caballerizas en Amatitlán.
Recuerda de cuando llevaban a sus caballos del centro de Cuernavaca a lo que ahora es la colonia Reforma, donde se encontraban los corrales con yeguas, las granjas y las arboledas. De ahí se arriaban a los caballos hasta el Lienzo para echar los piales y las suertes charras.
Una vez su amigo Arturo Cuevas lo invitó a una comida que organizaba su mujer y él aceptó de inmediato y junto a su esposa se fueron con el licenciado Brígido Torres Castro a la comida juntos pero esta iba a ser en Chiapas. No se quisieron echar para atrás y una vez estando ahí, aprovecharon para irse por todo Centroamérica. El viaje duró 25 días.
Su amigo Francisco Miranda quien era charro, lo invitó a que lo visitara al pueblo Santa María del Valle, Municipio de Arada, Jalisco. Al llegar a su casa, a Toño le tocó dormir en la recamara de su hermana Martha quien tenía quince años. Ella había olvidado su diario. Toño se atrevió a leerlo, dándose cuenta que estaba enamorado de ella y la estuvo cortejando durante siete años.
Fue en una posada charra cuando se hicieron novios en Tulancingo, Hidalgo. Pidió su mano en su casa de Jalisco. Ahí se casaron por el civil y en la catedral de Cuernavaca, por la iglesia. Fue una hermosa ceremonia con todos los de la asociación, y lo más granado de la sociedad Cuernavacense. Ella, bella como siempre, con un vestido mexicano y él en su traje de charro. Su esposa, Martha Miranda es propietaria de dos boutiques de ropa.
En una ocasión realizó un viaje con la Asociación de Charros y se llevaron los caballos a Jijón, España, de donde era su abuelo. Toño aprovechando que estaba ahí, fue a buscar el lugar donde vivía la familia del abuelo. Se encontró con la sorpresa de conocer a dos señoritas de edad avanzada, quien eran hermanas de su abuelo y con quienes se siguió relacionando hasta el fin de sus días. La emoción de conocer sus propias raíces familiares ha sido muy significativo en su vida. “Fue una experiencia maravillosa”, nos dice.
Hombre trabajador, buen amigo y mejor padre de familia, Licenciado en Derecho, viajero incansable, hombre a caballo y representante de una de las familias más reconocidas de Cuernavaca es don Antonio Tajonar Cifuentes (Toño), quien es un ciudadano ejemplar, por tanto, muy querido y respetado por la sociedad de Cuernavaca.

Por: Rafael Benabib / [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...