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Licenciado en Administración de Empresas, integrante de la dirección de CIDOC de Iván Illich, experto en turismo y en fotografía, Miguel Ángel Rubí Díaz nació en Cuernavaca en la colonia La Carolina, el 9 de septiembre de 1948. Sus padres; Ángel Rubí Albarrán y Gertrudis Díaz Mondragón, eran comerciantes en el mercado Benito Juárez de esta ciudad y tenían una propiedad en la que habitaban y rentaban algunas viviendas. Miguel Ángel quedó huérfano a temprana edad. Fueron cinco hermanos: Jesús, Alfredo,  Miguel Ángel, Bernardita y Angélica.
Se casó en 1978 con María Clara Moreno Escutia y procrearon tres hijos: Aurea, Josué y Fernando.  María Clara y Miguel Ángel fueron novios durante varios años y se casaron en la iglesia de Ocotepec, Morelos, en una sencilla pero emotiva ceremonia. 
Sus estudios primarios, medio superior y superior, los cursó en Cuernavaca. Miguel Ángel se recibió de Licenciado en Administración de Empresas y fue parte de la primera generación de la UAEM, la que antes era la Universidad del Estado de Morelos.
En 1966 trabajó en Textiles Morelos como auxiliar de nómina y en 1969 ingresó al Departamento de Administración del Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) del Doctor Iván Illich, terminando como Administrador General de la institución.
Nos cuenta que CIDOC era un verdadero centro de conocimientos avanzados, donde se estudiaba todas las tendencias y filosofías del pasado y de la actualidad, además de haber sido la primera escuela de español en el Estado. Se impartían cursos intensivos de español y algunos seminarios sobre temas de la historia y problemática mundial, sociedades escolarizadas, el estudio del pensamiento de grandes personajes, como Erick Fromm, Paoulo Freyre, Francisco Juliao, Sergio Méndez Arceo y José Lemercier, entre otros.
Fue becado por CIDOC para estudiar en Stuttgart, Alemania. Ahí aprendió el Alemán y tomó un curso de fotografía y publicidad durante dos años. En 1976 CIDOC fue cerrado y él se encargó de la completa liquidación de los empleados de la institución, de un fondo de ahorro.
En 1977 conoció al arquitecto Felipe Jardel, quien le propuso trabajar en el Departamento de Turismo del Estado como Jefe de Relaciones Públicas de la Dirección de Turismo al retirarse Julieta Rodríguez, para preparar el primer informe de gobierno del Dr. Armando León Bejarano.
Miguel Ángel estuvo trabajando en el Departamento de Turismo, durante el sexenio del gobernador León Bejarano, del doctor Lauro Ortega M. y unos meses del gobernador Antonio Rivapalacio. Después fue nombrado sub delegado federal y estatal de turismo, cuando la Secretaria Federal de Turismo, Rosa Luz Alegría separó las dependencias federales y estatales, quedándose Miguel como Delegado Estatal.
Cuando era subsecretario de turismo, en 1987, ayudó a hacer la planeación del Tren Escénico de Cuautla, el que hacía un recorrido de veinte kilómetros de Yecapixtla a Cuautla y la remodelación de ambas estaciones. 
En el sexenio del doctor Ortega Martínez, el ingeniero Manuel Mariscal Vega fue Director del Departamento de Turismo. En ese tiempo hizo más difusión al turismo en todo el Estado a través de folletos, eventos turísticos, amplia publicidad hacia el turismo nacional y extranjero. Dice que en EEUU y en Europa, se conoce más a Cuernavaca que al Estado de Morelos, como los lugares que más balnearios tiene en América, al haberse repartido más de diez folletos promocionales de las rutas turísticas del Estado, con ilustraciones de Enrique Heras “el Monero” (así le gusta decirse), como la Ruta de los Conventos, la de Zapata, la de la Libertad, la de la Independencia, la de las barrancas y otras.
Se formó un programa de concientización “Conoce a tu Estado”, el que consistía en conseguir autobuses, invitar a los niños mejor calificados de las escuelas y llevarlos por todas las rutas de importancia e interés en el Estado.
En aquel tiempo se editó uno de los primeros libros sobre turismo, con fotografías de Hanz Staffor y del mismo Miguel Ángel; la presentación fue del maestro Jorge Cazares.
Desde 1987 su esposa María Clara y él son parte del movimiento: “Encuentro Matrimonial Mundial”, cuya finalidad es la comunicación y la unidad matrimonial como parte de la diócesis en el mundo entero, donde se han recogido experiencias y aprendizajes de lo más maravilloso.
Por 1988 abrió una oficina de Publicidad y Promoción Turística, cuyos principales clientes eran los balnearios. Él los reunió para dar a conocer en toda la República y en el extranjero la ya formada Asociación Civil de Balnearios, además de lograr ser incluidos por las autoridades federales de turismo, como prestadores de servicios turísticos.
Miguel Ángel formaba parte de dicha Asociación, la que tenía reuniones mensuales. En una de ellas, se formaron los balnearios Las Huertas de Tlaquiltenango. Un día, se tenían que regresar temprano de Las Huertas. A la hora de la comida llegaron los de la Casa Domeq con una “degustación” y a alguno se le subieron las copas. El que trajo la caja de brandy preguntó cuánto se hacía de Las Huertas a Jojutla y aquel contestó: “más o menos en otra botella y media”.
En una de esas reuniones se invitó a los directores de la Secretaría de Salubridad y del INAH.  Se dio una comida en la hacienda del siglo XVII el balneario “Real del Puente”. Los dueños dijeron que la arreglarían un poco. “Cuando llegamos estaba pintada de amarillo. Nos quedamos callados y el dueño fue duramente multado por el INAH. 
Hombre de arraigadas creencias, amante jefe de familia, integrante de las bases de lo que entonces era Cuernavaca, Miguel Ángel Rubí es un ejemplo para toda la ciudadanía.