Distinguida dama, es parte representativa de la historia social de Cuernavaca desde la mitad del siglo pasado. Mujer altruista, cofundadora del voluntariado del Hospital del Niño Morelense, mujer de gran corazón, entregada a los pequeños con cáncer y VIH. Martha Ocampo Layseca nació en Cuernavaca en la calle Netzahualcoyotl No. 10 el 6 de julio de 1935. Su papá fue don Crisóforo Ocampo y su mamá fue la señora Luz María Layseca de Ocampo. Martha es la mayor de los cinco hermanos, le siguen Gloria, Criso, Rodolfo y Alfredo.

Don Crisóforo, su papá, tenía una fábrica de refrescos embotellados y en 1947 fue dueño del primer camión de pasajeros de Cuernavaca. Más tarde llegó a tener tres autobuses de circunvalación. Y su mamá, Luz María se encargaba de las labores del hogar.

Martha se casó el 24 de agosto de 1957 con Rodolfo Aldave Martínez (El güero), quien tenía la vidriería “El capelo” y después trabajó en el gobierno del estado durante muchos años. De recién casada se fueron a vivir a la calle Chulavista en la casa del doctor Vizcarra, de ahí se cambiaron a Stanislao Rojas y después a la calle Zarco 33, donde ha vivido por más de 55 años. 

Procrearon cinco hijos: Rodolfo, Yannina, Mónica, Gabriela y Juan Carlos. Rodolfo, el mayor, trabaja en una distribuidora en San Luis Potosí, Yannina en una constructora de la Ciudad de México, Mónica en Bienes Raíces y Juan Carlos trabaja para Capufe en Coatzacoalcos, Ver. Desde que se casó fue ama de casa y cuidadora de la educación de sus hijos.

Estudió en el Colegio Santa Inés hasta terminar la carrera de comercio. De 1955 a 1957 trabajó en el Banco Hipotecario del Sur con el señor Carlos Novoa, quien también era dueño del Banco del Sur. Recuerda que en ese entonces casi todas las muchachas que salían de la escuela querían trabajar en el Banco del Sur, en el Hipotecario o en el Banco Nacional de México, ya que a casi nadie las dejaban ir a trabajar a la Ciudad de México.

Relata que sus amigas más cercanas eran: Susana Sánchez, Lara Tajonar, Zoyla Nasser, Gloria Chacón, Silvia Durán, Enriqueta Gamper, Lucía Aldrete, Silvia Matar y Celia Ramírez.

Cuando tenía 15 años, ella y sus amigas tomaban clases de baile en la Academia de la maestra Adelita, la que estaba en la esquina de Las Casas y la calle Leyva. Cuenta que la maestra corría las cortinas del salón porque los novios se asomaban para verlas bailar. “las muchachas y yo nos enojábamos porque las cerraba”, termina riéndose con su hija Gabriela.

Vivían en el segundo piso de la casa de la mamá de Rodolfo, doña Chabelita Martínez, quien tuvo el primer salón de belleza de Cuernavaca, en la calle Matamoros. Esa construcción la inauguró Chabelita hace más de sesenta años, la que se hizo al mismo tiempo en que se edificaba el Cine Alameda, donde ahora hay una mueblería. En 1965 Martha se hizo cargo del salón de belleza en el que estuvo durante más de diez años. Posteriormente su hija Gabriela abrió una cafetería en el mismo local que se llama “El negrito”.

Hoy en día Martha Ocampo Layseca de Aldave, tiene una actividad de lo más importante en la vida del Hospital del Niño y de la sociedad cuernavacense. Martha es la cofundadora del Voluntariado del Hospital del Niño, que ahora se llama Hospital del Niño y del Adolecente. 

Las voluntarias buscan donativos para comprar medicamentos para los pequeños enfermos de Cáncer o VIH, igualmente se ocupan de hablar con la familia y con los jóvenes sobre como relacionarse entre sí para que esos momentos que están con ellos sean más llevaderos, con los que ayudarán a levantar el ánimo de todos y las más de las veces, la relación afectiva y la mejoría de los pequeños pacientes. 

Una de las grandes benefactoras del hospital es una Compañía de Automóviles que se encuentra en CIVAC y que año con año les regala un auto nuevo para ser rifado entre la sociedad en general. Con ese dinero se les ayuda a los niños enfermos de cáncer o con VIH. Ellas se  encargan de cubrir casi todos los gastos que se presenten, a tal grado que consiguen dinero para comprarles ropa a los familiares que se queden acompañando a los niños enfermos.

El Voluntariado es una Asociación Civil, donde Martha es una de sus fundadoras y ha tenido todos los cargos dentro de la Asociación, comenzando por ser su presidenta durante tres años, ha sido Secretaria, Jefa de Relaciones Públicas y en todos los casos una activista entregada a esta labor altruista digna de admiración y reconocimiento. 

En la Asociación existen varios comités: el que se encarga del departamento de Oncología, el departamento de VIH, el de Neumología, el de Apoyo Directo, el de Hospitalización y Urgencias, el del Roperito, que se encarga de proveer las vestimentas de los familiares y el de la Tiendita al servicio de los visitantes. 

Comenta que ella sólo asiste al trabajo en el hospital los lunes, miércoles y viernes, pero es interrumpida por su hija quien nos hace notar que su mamá va al hospital todos los días de la semana, aunque sea a darles una vueltecita  por si necesitan algo.

La señora Martha tiene ocho nietecitos que son su adoración. Continuamente los lleva a algún viaje como a Acapulco o alrededor de Morelos. Sus deportes favoritos son el volibol y el jugar Boliche, actividad en la que es toda una experta. Asiste a varias competencias de boliche por toda la República y se ha ganado varias medallas y reconocimientos por sus actuaciones en ese deporte. Dentro de unos días se va a Canadá a visitar a su hermana Gloria.

Miembro de una de las familias más conocidas y respetadas de la ciudad, Martha Ocampo Layseca viuda de Aldave es una mujer entregada a su familia, pero su actividad principal es el voluntariado en el Hospital del Niño Morelense, donde cuida a pequeños con enfermedades de gravedad. Su enorme altruismo, es un orgullo para todos los morelenses.

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
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