Asesora y secretaria de los principales banqueros de Cuernavaca, magnífica conocedora de cuatro idiomas, colaboradora durante 35 años del Instituto de Investigaciones Eléctricas, cursó una Maestría en Administración y es una maravillosa maestra en el arte pictórico. María del Carmen Rodríguez Enciso, nació en la Ciudad de México en la colonia San Miguel Chapultepec  el tres de abril de 1942.

En 1943 llegó con su familia a Cuernavaca, donde su papá, el contador público don Froylán Rodríguez Lobato tenía una fábrica de pisos llamada “Mosaicos Morelos”; su mamá fue doña Carmen Enciso Sánchez, quien era una señora muy conocida en Cuernavaca. Ella falleció a los 99 años de edad.

Recuerda que su padre fabricó todo el mosaico que está colocado en el Hotel Cortés, el cual ahora es la clínica 20 del Instituto Mexicano del Seguro Social. Nos cuenta que llevaba una excelente relación con su padre, platicaban sobre libros y a veces discutían sus contenidos. Él la llevaba a la bolera del Hotel Pelayo y también lo acompañaba al Club Cuauhnáhuac, donde se ponía a jugar ajedrez y a ella la mandaba a ver la televisión. 

Igual nos habla de su mamá con cariño, quien se encargaba de catequizar a niños y adultos. Aún la recuerdan en Cuernavaca, donde preparó a varios padrinos, padres y novios para el matrimonio. Formó el primer grupo de catequistas en Cuernavaca.

Llegaron a un departamento recién construido por el Profesor Rafael González de Alba en la esquina de la calle Madero con Leandro Valle. Estudió desde kínder en la Escuela Santa Inés y la preparatoria la cursó en el Colegio Cristóbal Colón e ingresó a la UAEM a la Facultad de Contaduría y Administración a estudiar la Licenciatura de Administración de Empresas, la que interrumpió  porque se fue a la Ciudad de México;  en 1974 nació su hijo Francisco Javier, quien es licenciado en mercadotecnia y tiene una Maestría de la Universidad de Harvard.

Fueron nueve hermanos; Maricarmen la mayor, Enrique, Víctor Manuel, Emilio, María Guadalupe, Carlos, María Teresa, Cecilia y Eduardo. 

Maricarmen ingresó a la Escuela Inglesa, la que poco después fue cerrada y se inscribió a la Academia Nacional de Comercio en la calle Gutenberg, que dirigía la maestra Guadalupe Gallardo, recibiéndose de contadora con la especialidad de Secretaria en español. Fue contratada por el Banco del Sur como secretaria particular del dueño del banco, don Carlos Novoa. Renunció al conseguir un puesto mejor pagado en el Banco de Comercio del Sur el cual estaba en la esquina de Galeana y Lerdo de Tejada, a un costado del Cine Ocampo, donde ella estuvo durante dos años. 

En el Banco de Comercio del Sur fue nombrada Analista de Crédito, siendo Director de dicha institución don Cristóbal de la Peña y el señor Iglesias el propietario del banco.

En febrero de 1962 se fue a trabajar de secretaria con el señor Marietta durante dos años y en febrero de 1964, su amiga Zully Beltrán la invitó a laborar a la fábrica de “Cartuchos Deportivos de México, S.A.”, siendo la secretaria del ingeniero Charles Brown. Meses después la ascendieron a Jefa Administrativo de la División de Compras. En 1968, cuando la crisis estudiantil, hubo un recorte de personal, pero ella continuó trabajando hasta 1972.   

Durante esa época su padre estuvo enfermo. Siguió trabajando como contador en la Posada Jacarandas del señor Rafael Jiménez. Sobrevivió siete años a su enfermedad y falleció en 1967. 

Maricarmen continuó estudiando inglés, francés, italiano y alemán. Lamenta que casi no tiene con quien hablar esos idiomas los que le gustaría seguir practicando. Su amigo Isidro Ruano la recomendó al laboratorio ORSABE en CIVAC. Después de un tiempo de trabajar ahí como jefe de compras, donde estuvo hasta 1975,  fue transferida a la Ciudad de México como jefe de compras de Orsabe y de los laboratorios COR, S.A. de C.V.

Trabajó un año pero no le gustó la Ciudad de México y en 1976 laboró en “Sánchez y Compañía”, fabricante de tintas de impresión, regresando a Cuernavaca a integrarse en la empresa Manufacturera Gráfica Industrial del mismo grupo. La compañía se fue a la quiebra por la gran devaluación de la moneda en el sexenio de Luis Echeverría y en octubre de ese mismo año, ingresó al Instituto de Investigaciones Eléctricas, donde trabajó durante 35 años.

Por medio del Instituto de Investigaciones Eléctricas tuvo participación en la Conferencia de Rectores Europeos (CRE-Columbus) programa para Latino América. Tomó el diplomado donde participaron veinte latinoamericanos, el cual duró más de seis meses, para prepararlos como Directores de Incubadora de Empresas de Base Tecnológica; avalado por las Universidades de Santa Catarina en Florianópolis, Brasil, la Universidad Twente de Holanda y la Universidad de Ulster, Irlanda del Norte. Tomó otro curso en el Politecnic Research en Albany, Nueva York.

Posteriormente en la UAEM cursó una Maestría en Administración del Desarrollo Urbano en la Facultad de Arquitectura, cuya tesis se llamó: La Creación de Empresas de Base Tecnológica y su Impacto en el Desarrollo de Morelos.

Estuvo a cargo del Centro de Empresas de Base Tecnológicas, fue parte del Fideicomiso: Parque Tecnológico Morelos, en el que participaban varias instituciones.

Fue comisionada por el IIE para colaborar en la UAEM en la Coordinación de Asesores de Rectoría, manejando el Programa de Incubadora de Empresas y Taller para Empresas, recibiendo el apoyo de varios industriales de Morelos, como Rafael Jiménez, Manuel Diego, Rafael Figueroa y otros más. Regresó al Instituto en la Gerencia de Asesoría Jurídica y posteriormente al Área de Comercialización. 

Actualmente Maricarmen se dedica a pintar. Incursionó en el arte a través de la pintura, la que es su gran pasión y nos muestra una serie de hermosos trabajos que ha expuesto en el Instituto Botticelli con el profesor Fiero Viti y toma clases con Fedzi Kessler y con la maestra Magda Torres, así como en la Academia de Artes San Lucas con el profesor Pablo Delgado.

La belleza de sus pinturas es admirable, el uso de los diferentes materiales nos enseña una excelente técnica, así como el conocimiento del manejo de la luz en sus obras. Maricarmen Rodríguez Enciso es una defensora y enamorada de México, además del orgullo de ser una entregada cuernavacense.

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