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De familia cuernavacense, nació por  accidente en Zamora Michoacán el 26 de noviembre de 1939 y traída a Cuernavaca a los tres días de nacida por sus padres, don Carlos Campos Maya y doña Consuelo Campos Rodríguez. Tere se recibió en el Colegio Santa Inés de Contador Privado, es  Licenciada en Derecho con la especialidad en Administración y Procuración de Justicia en la UAEM. Fue Magistrado Presidente de la Primera Sala Penal y Magistrado Suplente del Presidente del Tribunal Superior de Justicia. 
Su primer trabajo fue en Granos y Fertilizantes de México. Laboraba los fines de semana en el restaurante “Gambrinus”, a la vez que le llevaba la contabilidad de la ferretería “Uribe Hermanos”, en la esquina de Degollado y No Reelección. 
Trabajó con el arquitecto Luis Barragán y en 1960 fue secretaria del Presidente Lázaro Cárdenas del Río, en la Comisión del Río Balsas en Morelos. En aquel tiempo se construyeron: La presa de Acosaulca en Guerrero y la Villita en Michoacán. “Don Lázaro era muy inteligente y hablaba muy quedito ya que todos le tenían que poner mucha atención”. Auxiliaba al General Cárdenas, en hacer los informes en sus viajes a Cuernavaca. Tere recuerda que un fin de semana el General llegó a trabajar a la Comisión del Río Balsas en Cuernavaca. El portero no lo dejó entrar porque no lo conocía. Le habló al licenciado César Buenrostro, quien dio órdenes de que le abrieran y que corrieran a dicho cuidador. El general respondió: “El hombre no tiene por qué conocerme. Él está haciendo su trabajo y lo hace muy bien”
Posteriormente entró a Nissan Mexicana, como secretaria particular del Gerente de Manufacturas, Ingeniero Tornel. El Ing. se cambió a Thomson Ramco, sección que se encargaba de construir partes para motor, y se llevó a Tere con él. Thomson Ramco cambio de nombre por Moresa y después por Industria Automotriz de Cuernavaca (IACSA), finalmente se llevaron la fábrica a Aguascalientes debido a los problemas sindicales que se presentaron en todo el estado.
En varias ocasiones el ingeniero Tornel tenía que viajar a la Ciudad de México o a otras partes y le dejaba encargada la fábrica a Teresa. Ella llevaba muy buenas relaciones con los líderes del sindicato y hasta jugaba futbol con los empleados de la fábrica.
En la planta trabajaban 70 mujeres y cerca de 700 hombres. En IACSA se fabricaban: pernos, pistones y válvulas. Mientras estuvo en la compañía, se metió a estudiar al Instituto México y Anáhuac. Y después a la Escuela de Derecho y Ciencias Sociales de Morelos.  
Cuando cerró IACSA, Tere trabajó como abogada litigante cerca de seis años. Con el Gobernador Antonio Rivapalacio, fue Magistrado Presidenta de la Primera Sala Penal, con Elvia Lugo y Jorge García Rubí, así como Magistrado Suplente del Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Morelos.  Al término del período, ocupó el puesto de Subsecretaria de Desarrollo Ambiental y Participación Ciudadana, donde la titular era la Doctora Ursula Oswald.
Después la invitó a trabajar el licenciado Peredo Merlo a la Procuraduría de Justicia del Estado, como Visitadora General. Al poco tiempo, el licenciado Peredo la envió a la zona oriente como subprocuradora y de ahí con el mismo puesto, se fue a la zona sur en Jojutla y después a la Metropolitana;  en el H. Ayuntamiento, como Asesora Jurídica de Administración y Sistemas, en el trienio del Licenciado Jesús Giles. Regresó al Gobierno del Estado a la Secretaría de Obras Públicas como Directora de Controles Técnicos y Obra Pública. Fue Catedrática de Derecho Procesal y Prácticas de Derecho Penal  en la UAEM.
Con los trabajadores de la NISSAN después de la hora de la comida, jugaban futbol y brincaban entre el enorme letrero blanco de la DATSUN y el señor Mikaído le dijo que el ingeniero Okuyama quería hablar con ella. Tere se puso nerviosa y tenía miedo de lo que pudiera pasar al hablar con el Gerente General. Él le preguntó que por qué habían dejado de jugar, pues le daba mucho gusto verlos brincar y reír y les pedía que lo siguieran haciendo.
Sus padres fueron excelentes. Consuelo, su mamá, le ayudaba a su marido cuando traía el trabajo de la oficina a la casa. Son cuatro hermanos: Tere, Almendra, Carlos y Pepe.
En la Procuraduría Tere formó un equipo de futbol que jugaban entre los policías y los Ministerios Públicos. A ese equipo le pusieron el nombre de “Los Polluelos” y Tere organizaba los partidos entre los policías municipales y los estatales; les mandó a hacer unas playeras amarillas, con el sello de un cascarón quebrado, al que se salían unas patitas colgando. Era la entrenadora y hacía los cambios durante los juegos. En las juntas con los altos jerarcas de la procuraduría, cada vez que ella entraba, todos hacían la mueca de vacilada, imitando a los pollitos moviendo las alas, pues ya entraba la “Mamá de los pollitos”. Hoy en día está jubilada y empezando a trabajar en algunos asuntos, porque no se puede estar quieta.
Desde hace tres años los doctores le encontraron una afección de suma gravedad, de la cual ella se burla contantemente.
Es miembro de la Academia de Derecho Fiscal, miembro fundador de la Academia de Derecho Procesal, de la Academia de Derecho Fiscal, miembro de la Asociación de abogadas al Servicio del Estado de Morelos, miembro del Colegio Egresados de la Facultad de Derecho de la UAEM, miembro de la Asc. 100 mujeres Pro-Morelos, miembro del Comité de la Cruz Roja, miembro de Promotores Voluntarios del DIF.
María Teresa Campos Campos ha recibido infinidad de reconocimientos en todas sus actuaciones. La mayor parte de su historia está rodeada por un mundo de servicio hacia el ser humano, ya que una persona que ha sembrado respeto y cariño a su familia, a sus amigos y a su sociedad, no puede más que cosechar el amor de todos los morelenses.