Se casó con Elías Ramos Morales, a quien conoció en una fiesta que daba su amiga Paloma Corzo y ya casada, Magdalena Guadarrama Figueroa se inscribió en la Escuela Normal de la Universidad Femenina de Cuernavaca en la avenida Morelos norte, cuya directora era la querida maestra, Celia Escobar Muñoz. Ahí se recibió de educadora y trabajó en el Jardín de niños Resurgimiento.

 Sus padres fueron: don Agustín Guadarrama Díaz, quien trabajaba en Petróleos Mexicanos y doña Ricarda Figueroa Flores, su mamá, era una magnífica ama de casa. Magda tuvo dos hermanos: Eloisa y Roberto. Al poco tiempo su mamá quedó viuda y entonces se volvió mamá y papá a la vez. Se recuerda de cuando salían a los balnearios como el de Chapultepec donde el agua estaba muy fría y entre hermanos siempre se aventaban al agua. También les gustaba ir al manantial de Gualupita en el Jardín Melchor Ocampo a brincar en el chapoteadero. 

“Lástima que el Melchor Ocampo esté tan abandonado. Todavía me acuerdo de las fiestas en la entonces Hacienda de los Ocampo, donde se hacían los bailes de quince años. Nada más estábamos esperando que alguna amiga cumpliera años para ir a la fiesta. Al igual me recuerdo de la iglesia de Gualupita y de los ricos buñuelos con azúcar o con miel que vendían a la salida”, nos dijo  relamiéndose.

Nació en Cuernavaca el 11 de junio de 1937; estudió en la Escuela Pestalozzi y en la Secundaria Federal No. 5 “Revolución Social”. Comenzó a trabajar en la Mueblería Margol de los señores Hoffman en la calle Guerrero. Se recuerda de los ricos molletes que se comía junto a sus compañeros de trabajo en la tienda de autoservicio a un costado de la mueblería.

En su trabajo era Jefe de Compras y se encargaba de revisar los pedidos que se hacían, así mismo del control de costos y precios de venta. Siempre bajo la supervisión del señor Félix Hoffman, quien sin parecerlo no se perdía detalle. Estuvo muy contenta trabajando con ellos durante seis años y se salió para entrar a estudiar de maestra normalista.

Sus amigas de siempre han sido: Eva Bustamante, la profesora Columba Toledo con su esposo Martín, Paco Badillo, Carlos Zepeda, El Palomo grande, Josefina Castañeda, Armandina Escobar, Sara Chacón, Edna Lavín, Rosa María “La Polla”, Norma Guadarrama, Silvia Figueroa y un sin número de amigas y amigos de la secundaria y de Cuernavaca. “En aquel tiempo nos conocíamos todos, pues éramos 30 mil habitantes. Dicen que ahora somos más de 400 mil”. 

Se casó con Elías en la Parroquia de San Felipe de la Cruz (Iglesia Palmira) la que construyó el arquitecto Fisch. Esa parroquia abierta fue la primera edificación en su tipo con los techos volados. Al fondo está Jesucristo en la Cruz y a través de un gran cristal, se ve una hermosa panorámica de la ciudad de Cuernavaca. Elías y Magda procrearon tres hijos: María Magdalena, María Silvia y José Elías, de quienes tiene tres nietos. 

Su hija María Magdalena fue supervisora escolar y ya está jubilada. María Silvia es Licenciada en Administración Turística. Ahora trabaja en San Antonio, Texas y José Luís estudió Ingeniería Industrial y se inclinó más por el negocio de Regalos Shaeli en el Pasaje Tajonar. El local era de su familia y era la tienda de discos llamada Discolándia. Este fue uno de los primeros negocios de dicho pasaje y lo han trabajado durante 70 años.

Además de ser educadora normalista en el jardín de niños Resurgimiento, lo fue en el jardín de niños Lázaro Cárdenas en Chipitlán, en el de Xochitepec, del jardín Miguel Hidalgo, en Atlacomulco, regresando al Lázaro Cárdenas de Chipitlán. Tiempo después fue supervisora de todos los jardines de niños de la zona centro del estado.

Cuenta que una vez un niño de bajos recursos como muchos de los alumnos en el Jardín de Niños de Chipitlán, se le quedaba mirando a la maestra durante el recreo, quien tomaba su lunch y su refresco. ¿Quieres un poco?, le preguntó. El niño emocionado se comió una torta y se bebió el refresco. Hablando con mucha dificultad, en lugar de dar las gracias, levantó la botella y dijo ¡salud! Magda se enteró que los padres eran alcohólicos y esa palabra era de las pocas que él estaba acostumbrado a escuchar. 

Durante ese tiempo, recibió varias menciones honoríficas por el trabajo desarrollado en dichos jardines de niños. Se jubiló como supervisora de jardín de niños, después de haber estado en servicio durante 47 años en Educación Preescolar.

Ha pertenecido a diversos clubes de servicio, como el Club Cuernavaca de Natación. Al no haber una alberca olímpica que cumpliera con las expectativas de quienes estaban interesados en ese club. Para tal efecto, se reunieron doce matrimonios y entre todos lograron construir el Club Deportivo Colorines en la colonia Alta Vista, donde trabajaron arduamente. El nuevo nombre es: Deportivo Cardenales.

Junto con su esposo Elías, ingresaron al Club de Leones de Palmira, donde Elías y su esposa Magda fueron nombrados presidentes del Club; más tarde fue tesorera del Club “Jaguares de Cuernavaca” de futbol americano infantil, el que organizaron Enrique y Pupsi Gudiño, ya que los equipos de futbol que existían eran de división juvenil.

Entre todas estas actividades, se metió a estudiar durante tres años La Normal Superior, titulándose como maestra del idioma Inglés. Le propusieron dar la cátedra de ese idioma, pero ella prefirió seguir en preescolar.

Hizo la licenciatura en Educación Preescolar en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) la que anteriormente era sólo para docentes.

Se jubiló en 2009 de maestra y hoy en día está entregada al trabajo altruista en el Club Inner Weeler de Cuernavaca Oriente. Siendo la secretaria del Inner # 418, se ha encargado que esta institución siga avanzando en la labor de ayudar a niños de capacidades diferentes, como el Síndrome de Down, daño cerebral, secuencia de polio, discapacidad motora y otros males, dando apoyo a las familias más necesitadas.

Mujer de gran valía ha entregado su vida a la docencia y a sus ocupaciones altruistas, madre de una hermosa familia, activa miembro del Club de Leones, del Club Inner Weele, de asociaciones deportivas y una reconocida mujer cuernavacense. 

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
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