Nació en Córdova, Veracruz, el 29 de junio de 1939. Sus padres fueron Samuel Velázquez Espinoza, quien era comerciante y su mamá, Agustina Vivas Aldama, ama de casa.    

Hizo su primaria en Veracruz, la preparatoria en Córdova y en 1961 se recibió de profesor de primaria en la Escuela Nacional de Maestros del D. F. Mientras estudiaba en la Escuela para Maestros, Pedro seguía trabajando para conseguir su sustento y pagarse la carrera de profesor.

Presentó una solicitud a la Secretaría de Educación Pública para entrar a trabajar a Tepoztlán, Morelos. La SEP lo mandó a dar clases a la Escuela Primaria Federal: Escuadrón 201, donde estuvo dos años, en 1963 y en 1964. Ese mismo año lo pasaron a Cuernavaca a la Escuela Gregorio Gómez Quintero, la que estaba en los altos de la Benito Juárez en la calle Hidalgo. A la vez, Pedro Velázquez Vivas, estudio la carrera de licenciatura en la Escuela de Derecho de la Universidad del Estado de Morelos y al recibirse en 1973, con la Cedula Profesional 417514, se retiró del magisterio para entrar a trabajar al despacho Jurídico del licenciado Miguel Buendía Martínez.

Su esposa, Arnulfa Casales Díaz, originaria de Tlaquiltenango, Morelos, era enfermera recibida. Se casaron en Cuernavaca y procrearon tres hijos: Alejandro, Gustaba y Diana. Los tres escogieron la carrera de leyes y se recibieron en la Facultad de Derecho de la UAEM y los mismos continúan con su carrera. Su esposa siguió trabajando en el IMSS hasta su jubilación en 1986. La señora Arnulfa Casales Díaz de Velázquez, falleció en Cuernavaca sin sufrimiento alguno, en enero del 2016. 

En 1970 al licenciado Velázquez le dieron el trabajo de Agente del Ministerio Público (MP) donde estuvo 4 años y al final de 1974 se fue a Veracruz a laborar en la Dirección de Conciliación Laboral de aquel Estado en cuyo cargo duró un año. Su esposa y sus tres hijos se habían quedado en Cuernavaca, por lo que se regresó y decidió de nuevo litigar, básicamente en materia laboral.

Entró a trabajar a la Cámara de Diputados durante el gobierno del doctor Lauro Ortega Martínez elaborando un proyecto de ley y a los dos años fue designado Asesor Jurídico de la Secretaría de Gobernación, hasta el término del sexenio de don Lauro.

En 1991 el Gobernador Antonio Rivapalacio López le dio el cargo de Director General de Visitaduría de la Procuraduría General de Justicia del Estado, hasta el término de su sexenio.

En 2000, el gobernador Sergio Estrada lo nombró Director General de Averiguaciones Previas de la Procuraduría y al año a la Dirección General de Procesos. Después fue, con procurador Tenorio Ávila, Subprocurador de Justicia de la zona metropolitana.

En 2003 estuvo en la terna para Procurador de Justicia, en la cual ganó. El Procurador le pidió que regresara a su puesto de la Dirección de Procesos. Hablando con el nuevo procurador, Lic. José Luis Urostegui, le explicó que el rechazo se debía a su edad. Pero Pedro sabía que no lo querían ahí porque él no se prestaba a entrarle a la corrupción, en una institución llena de intrigas, donde estaba Montiel como Director de la Policía Judicial. Nos relata de como llegaban los abogados con algún asunto  a ofrecerle dinero que él nunca aceptó. Meses después, el director y varios otros policías fueron detenidos por la Policía Federal y fueron enviados a prisión por sus corruptelas.

Fue uno de los fundadores del PRD nacional, donde participó como afiliado al ser invitado por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, junto con Jesús Ortega, Samuel del Villar y la señora Ifigenia Martínez. Fue fundador del PRD en Morelos. Sus compañeros fueron: Armando Mojica, Rafael Laddaga, Pedro Maldonado y otros. Tuvo vinculación personal con Andrés Manuel López Obrador y sigue siendo un gran participante en sus ideas y en su plan de trabajo.

A la edad de 17 años salía con sus amigos y el ambiente se prestaba para beber un par de copas. Primero las reuniones se hacían en las fiestas caseras, luego una vez a la semana con sus amigos y ya no pudo dejar el alcohol. Así siguió bebiendo para inspirarse en la solución de los problemas del trabajo y después se inspiraba en el trabajo para poder seguir bebiendo.

El tiempo pasaba y él esperaba los fines de semana y luego cada noche para seguir tomando hasta perder la compostura y comenzaron los problemas familiares. Él quería dejar de beber pero no podía.

Un día fue llamado por el Gobernador de Querétaro a defender al hijo de un conocido empresario y al regresar no pudo resistir y se emborracho, “refugiándose” durante varios días en el alcohol. Al llegar a Cuernavaca, los problemas familiares recrudecieron. Días después se encontró con Eduardo Flores Castro, quien era su amigo de parranda y supo que él ya no bebía. Pedro le preguntó cómo lo había logrado. Su amigo lo llevó al grupo Cuahunáhuac de Alcohólicos Anónimos. Había sesiones de terapia de grupo; quien así lo deseara exponía su vida, sus errores y fracasos por causa del alcohol. Cada quien se hace la promesa de que sólo ese día va a dejar de beber. Pedro así lo hizo, y durante 17 años continuos, no dejó de asistir ni un solo día a una sesión, aunque haya estado en diferentes grupos. El licenciado Pedro Velázquez Vivas, tiene 30 años de no volver a probar una sola copa.

El licenciado Pedro Velázquez Vivas es  un honesto ciudadano, quien cuenta con el respeto de la comunidad y se presenta en cualquier lugar con la cara en alto. Pedro es un ejemplo de cómo se puede superar cualquier obstáculo en la vida.

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
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