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Profesor normalista, Licenciado en Derecho, ex director del IFE Estatal, fundador de 3 publicaciones en Cuernavaca, ex presidente de la Cámara de Comercio y activista social, es don José María Román quien nació en Cuernavaca el 23 de marzo de 1947. Su padre fue Roberto Román y su mamá doña Lucila Román, quienes eran parientes políticos y trabajaban la tierra en Petlaca, Guerrero, a un costado de Iguala, donde José María Román Román cursó sus primeros estudios. Llegó a Cuernavaca a estudiar a la escuela Emiliano Zapata (hoy Felipe Neri). Hizo su  preparatoria en la Escuela Minerva del profesor Bellón y la Normal Superior en Cuernavaca.
Comenzó a trabajar de obrero en la Embotelladora Pato Pascual. Por tener un horario tan apretado, ahí se quedaba a dormir a la vez que iba a la escuela que se encuentra  frente al hotel Casino de la Selva. Recuerda que llevaba un carrito de madera con refrescos Pascual por el centro de Cuernavaca.
 Al año se fue a trabajar a la compañía de autos Nissan, la que lo apoyó para terminar el resto de la preparatoria. Cuando trabajaba en la armadora de autos, fundó la revista “Datsito”, la cual se trataba del funcionamiento que se llevaba a cabo dentro de la fábrica y en el que cada obrero debía efectuar con eficiencia la parte del ensamblaje que le correspondía.
Recibió un premio por parte de la NISSAN por su atinada publicación de dicha revista. Ahí estuvo más de dos años. Entonces regresó con el maestro Bellón a seguir estudiando. Años después  fue director del periódico “Eco Estudiantil” y más tarde, fundador, junto con Alfonso García Bueno, Efraín Pacheco y Alfredo Salazar, del periódico Avance de Morelos. José María Román Román escribía sobre asuntos relacionados con las industrias de CIVAC, especialmente de la fábrica de automóviles Nissan.
Mientras estudiaba en la Normal Superior, se dedicó a dar clases de historia en el Colegio Kealoa, estando ahí durante más de un año.
En 1968 entró a la Universidad de Morelos a estudiar en el Instituto de Educación Superior, recibiéndose como licenciado en Derecho , cuando ésta dejó de ser Escuela y se volvió Facultad en la recién estrenada  UAEM. Presentó su tesis, dirigida por el maestro Luis Reyna Corvalán, sobre “Derecho Internacional sobre el Tratado de Tlaltelolco, firmado en 1965”. El Tratado se circunscribía a La No Proliferación de Armas Nucleares en Latino América.
Se asoció con el licenciado Heliodoro Brito en sus oficinas del Pasaje Caballero Díaz y a los ocho meses inauguró su despacho en Comonfort 16 y luego se cambió a la calle Morrow No. 17, donde ahora están los Juzgados de los Juicios Orales. En esa oficina, el licenciado Román estuvo durante 18 años.
Contrajo nupcias con Adelina Román Cuevas, tuvieron cuatro hijos: Hydne, Felix Ivan, José Israel y Francisco Javier. Todos ellos son unos exitosos profesionistas.
El licenciado Luis Reyna Corvalá lo invitó a trabajar a la Secretaría de Relaciones Exteriores. José María agradeció la oferta, pero prefirió quedarse en Cuernavaca y continuar con su carrera de Licenciado en Derecho. En 1983 ingresó a una conocida firma comercial en Estados Unidos, adonde viajaba continuamente. También en Cuernavaca tiene sus propios negocios, en los que trabaja esporádicamente.
Ese mismo año 1993 fue nombrado Consejero Federal del Instituto Federal Electoral durante tres años, en que Ernesto Zedillo ganó las elecciones. Entonces conoció al licenciado Teodoro Lavín León, quien era presidente del IFE en el Distrito de Cuernavaca, al licenciado Puig Hernández del IFE Estatal, con quienes entabló muy buena amistad.
Cuenta que el primero de julio de aquel año, se llevaban a cabo las elecciones para presidente de la República. Cuando llegaron las boletas a las casillas para las votaciones, les avisó a Carlos Puig y al secretario, Isidro Galindo que en varias casillas del Estado no había suficientes boletas para los electores que estaban por llegar. “Perdóname, dijo el licenciado Puig, pero no tenemos más boletas para las elecciones”. Por tal motivo comenzó una gresca en casi todas las casillas, empezando por las de la Glorieta de La Luna, las de la colonia Antonio Barona y otras más.   
Terminando el cargo, en 1997 lo nombran Presidente de la Cámara de Comercio y Servicios Turísticos de Cuernavaca durante dos años, en que se entregó de lleno a  su trabajo. Cuenta que en aquel tiempo logró que en la administración municipal de Sergio Estrada Cajigal y junto a los comerciantes del Centro Histórico de Cuernavaca, ayudaron a que se lograra construir el Mercado Santos Degollado y la adecuación del Pasaje Lido, para que los más de dos mil vendedores ambulantes fueran reubicados de las calles del primer cuadro, a sus propios locales en dichos centros comerciales, quienes fueron removidos de las principales calles de Cuernavaca, entre ellas la calle Degollado, la Guerrero, Arteaga hasta Tepetates y la calle No Reelección. El presidente de la Canaco, don José María Román Román, mandó colocar una placa de agradecimiento a nombre del comercio organizado, en la calle Guerrero esquina, la cual fue develada por el presidente municipal, Sergio Estrada Cajigal, el presidente de Canaco José María Román Román y los comerciantes del Centro Histórico de Cuernavaca.
Presidente y consejero de la Canaco durante más de doce años y su representante del sector patronal dentro del IMMS, de una ética indiscutible, don José María Román Román, además de ser un magnífico padre de familia, es un gran amigo con quien siempre se puede contar.