Con una vida muy productiva, con dos Maestrías, una en Derecho Procesal y la otra en Criminología, nos explica al detalle del funcionamiento de los Juicios Orales que comienzan en el País. Héctor Manuel Buenrostro Grimaldi nació en la Ciudad de México el 24 de octubre de 1958. Sus padres fueron don Héctor Buenrostro House y su mamá la señora Carolina Grimaldi Sáenz.
Estudió la primaria y la secundaria en la ciudad de México. Su padre falleció en 1961, y por cuestiones de la salud de su mamá, se vinieron a vivir a Cuernavaca en 1975 donde siguió con sus estudios en la preparatoria Uno Bernabé L de Elías en el Paseo Cuauhnáhuac. Entró a la UAEM en 1980 a la Escuela de Derecho. Trabajó de Carnicero para pagar sus estudios y estuvo de pasante del licenciado, Mario Enrique Vázquez Rojas. Este despacho se encontraba en la calle Galeana.
Cursó una Maestría en Derecho Procesal y en los dos años siguientes hizo la especialidad en la Universidad del Estado de México, realizando sus estudios  los fines de semana. En 1988 comenzó a litigar en su despacho en los altos del Pasaje Caballero Díaz.
Trabajó con don Fernando Román Lugo en la Secretaría de la Tranquilidad Jurídica y Coordinación Social, siendo gobernador el doctor Lauro Ortega Martínez, mismo que lo envió a su casa en Xochitepec como Asesor Jurídico. Nos cuenta Héctor que la propiedad tenía una caseta a la entrada y un largo recorrido para llegar a la casa. Su alberca se alimentaba por un ojo de agua. En el jardín tenía pavorreales y estaba lleno de bambúes. El cerro entero era su casa y atendía a sus visitantes en una gran sala, donde Héctor trabajaba de su asesor.
La esposa del licenciado Héctor Buenrostro se llama Martha Rivero Bustos y egresó de la facultad de sicología de la UAEM. Se conocieron en un baile de graduación y se casaron el 12 de agosto de 1990 procreando tres hijos: Martha Carolina, Héctor Luís y Juan José. Martha es ingeniera en biotecnología y trabaja en un laboratorio en Texcoco certificado por la COFEPREC; Héctor Luís es ingeniero en Electrónica y Comunicaciones, labora para UNILEVER en Jiutepec. Y Juan José estudia Ciencias Políticas.
Nos cuenta que una semana antes de su boda, vio a su novia salir del banco y le hizo una broma al apuntarle con una supuesta arma diciendo: “este es un asalto”. Martha entró en shock. Cuando ella reaccionó se echó a llorar y Héctor, asustado y avergonzado de haberle producido esa descarga de adrenalina a su futura esposa, la trató de calmar, pidiéndole perdón por tan absurda broma.
El licenciado Buenrostro abrió una oficina donde trabajó 3 años, en la calle Eliseo Aragón entre Zarco y Clavijero. Desde hace 20 despacha en la calle de la Estación 100 esquina avenida  Cuauhtémoc en Amatitlán y hoy en día tiene su casa en Jiutepec.
Un día, su hija Martha iba de la mano de Héctor en Plaza Cuernavaca con tal tranquilidad que no se dio cuenta que al caminar por un área estrecha, la niña chocó contra un poste de luz, se golpeó en la cabeza y comenzó a sangrar. “Esto no lo hemos olvidado durante años, pues aún me lo recuerda entre carcajadas”.
Como abogado se especializa en materia Penal, Familiar y civil. Cursó diplomados en el Instituto Nacional de Ciencias Penales, donde hizo la Maestría en Criminología y en el Instituto Tecnológico de Monterrey sobre Juicios Orales, además de una Maestría en Criminología.
Es docente desde hace treinta años impartiendo clases en la UAEM, en el Colegio Cristóbal Colón, en UNIVAC y actualmente imparte un diplomado en la Universidad Mesoamericana.
Durante un corto tiempo, trabajó para los gobernadores Jorge Carrillo Olea y Jorge Morales Barud como Director de la Defensoría Pública Estatal y con Morales Barud, fue Director de Averiguaciones Previas en la PGJ, siendo procurador el licenciado Rogelio Sánchez Gatica.
Nos cuenta que los Juicios Orales intentan ser eficientes, pero en México no estamos preparados para ese proceso. La diferencia entre los jueces federales y los jueces locales del fuero común son abismales.
El Juicio Acusatorio Adversarial comienza con una denuncia o querella, que dan origen a una carpeta de investigación, donde el fiscal analiza lo jurídico y las pruebas. Luego la carpeta se pasa al juez y si va con un detenido, se analiza la detención. El fiscal hace del conocimiento al imputado de las razones por las que ahí se encuentra. El fiscal solicita medidas cautelares que podrían incluir la detención preventiva, fianza o arraigo domiciliario.
Esta primera etapa se determina como un auto de vinculación, la segunda etapa es para la presentación de pruebas de las partes y termina con un cierre de investigación y una audiencia intermedia, donde se analiza que pruebas no deben incluirse por ilícitas al admitirse por ambas partes, lo que se vuelve parte del juicio y da lugar a la audiencia del Juicio Oral. Es en este proceso es donde el derecho, la argumentación, la oratoria y la retórica son cruciales, volviéndose más importantes que las mismas pruebas.
Dentro de la sala todo lo que se está tratando se grava en un disco compacto y las partes piden una copia para que cada quien lo estudie en su casa. En un término de pocos días, tres jueces dan su veredicto en la audiencia citando a los indiciados para escuchar la pena y la reparación del daño.
Siendo Director de Averiguaciones Previas, Héctor regresaba de un operativo en la madrugada y observaron que dentro de un taxi había movimientos extraños, al pensar que se robaban el coche lo rodearon y salió una mano por el cristal trasero pidiendo que se esperaran un ratito… Durante varios días fue tema de risa contra él y sus compañeros del operativo.
Hizo su servicio social en Zinacantepec, a las faldas del Nevado de Toluca llevándolo a cabo en el centro Médico y al terminarlo trabajó en ese mismo nosocomio.
Hombre serio, trabajador y magnífico padre de familia, el licenciado Héctor Buenrostro Grimaldi es un magnífico abogado, con amplios conocimientos sobre casi todas las ramas del Derecho y su comportamiento, lo han hecho una persona respetada y querida en Cuernavaca.

Por: Rafael Benabib / [email protected]