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Enfermera por vocación, obtuvo su licenciatura en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, con dos diplomados en Salud Reproductiva, en la UNAM y en la UAM de la Ciudad de México y gran luchadora social es la maestra Martha Bonilla Bonilla, quien nació en Amayuca, Morelos el 20 de noviembre de 1952 y nos dice sonriendo que por eso es mexicana revolucionaria porque le toca  festejar las dos fiestas el mismo día. 

Cursó la primaria en Jonacatepec y a los once años, en Cuernavaca estudió en la secundaria Isidro Fabela y posteriormente entró a la Escuela de Enfermería de la UAEM. 

Su padre, don Heradio Bonilla Tepepa fue profesor de primaria y dejó la profesión para dedicarse al trabajo de sus tierras, donde cultivaba: Amaranto, tomate, frijol, arroz y otras legumbres; y su mamá, Agustina Bonilla estuvo encargada de los quehaceres del hogar.

Antes de ir a la escuela, a Martha le tocaba “echar tortillas” y lavar los productos que su padre separaba para la alimentación de ese día y tener todo listo para la única comida de toda la familia. Nos señala que ella siempre estuvo enamorada de la siembra y el cultivo de los productos de su padre.

Martha cuenta que eran seis hermanos: Ludivina, Erazmo, Heraclio, Martha, Edit y Edgar. Los seis siempre se llevaron muy bien, respaldándose los unos a los otros. Cuando trabajaban la tierra, a Martha le hacían bromas porque su papá siempre quería que ella, quien era la que sabía más de la siembra que cualquiera de ellos, lo acompañara a recoger la cosecha lista para su empaque y su venta. 

Estudió en la Escuela de Enfermería de la UAEM y se recibió en 1969 como Enfermera General. Comenzó a trabajar como auxiliar de enfermera en el Instituto Mexicano del Seguro Social, poco después como Supervisora de Servicios y en 1973 entró a laborar para la UAEM como auxiliar en la administración, después de haber  hecho sus estudios en la Universidad de Toluca con la especialización en los Servicios de Enfermería, donde obtuvo la titularidad de la materia de Administración, tanto en la  teoría como en la práctica.

Tomó varios cursos sobre especialización en administración de los servicios de enfermería, donde obtuvo una mención honorífica. Y en la UNAM entró a la Escuela de Enfermería y Obstetricia. Ahí terminó un diplomado sobre Salud Reproductiva y de igual forma obtuvo la titularidad en la UAEM de la materia Materno-Infantil Teoría y Práctica.

Contrajo nupcias con Pedro Salvador Piédrola González, quien está jubilado por el IMSS. Tienen dos hijas: Verónica Esperanza y Martha. Verónica se recibió como Licenciada en Administración de Empresas y trabaja en una importante compañía aseguradora y Martha es arquitecta y diseñadora. Junto a su esposo Ismael Salgado Sámano proyectan y construyen. Su hija la arquitecta tiene a cinco trabajadores laborando en sus oficinas.

Martha Bonilla Bonilla, forma parte de la primera generación que hizo su licenciatura en la Escuela de Enfermería de la UAEM, entre quienes estaban: Margarita Marrufo, Cristina Gutiérrez, Veraida Chevez, Salucia Mendoza, Angélica Cisneros y otras compañeras.

Continuó en la docencia dando clases en la UAEM sobre Clínica de Enfermería Sanitaria con la cual acostumbraban a salir a dar servicio gratuito a las comunidades por el Estado. Se trabajaba con pacientes enfermos de diabetes, hipertensión, en fin como todo tipo de males y en especial con varios problemas degenerativos.

Nos cuenta que una señora a quien atendía, ganaba tan sólo cincuenta pesos a la semana y con ellos le daba de comer a nueve personas. Ella iba al mercado y recogía las puntas o sobrantes de las legumbres y con ellas hacía unas comidas completas para todos. “Nosotras fuimos a enseñar y regresamos con un gran aprendizaje”, dice. 

Su hija Martha tenía un compañero de escuela de quince años y su mamá estaba embarazada de una niña. Llegó al Seguro Social con un problema de Placenta Previa y como era de religión Testigos de Jehová, no les está permitida la transfusión sanguínea. La mujer la tomó del brazo y con lágrimas en los ojos le pidió que no la dejara morir. Ella le puso la transfusión de sangre y la operación fue todo un éxito. “Preferiría verte muerta que aceptar el que te pusieran una transfusión”, dijo la mamá al verla salir de la mesa de operaciones. La niña vive muy sana y le pusieron de nombre, Martha Milagro.

Le preguntamos que cómo se reconoce en el campo si el paciente tiene diabetes y nos contesta que ellas llevan todo un equipo para efectuar los análisis y si es diabético debe de cumplir con los cuatro principios y medidas médicas: cuidados higiénicos, cuidados en lo que se consume, el ejercicio que se debe realizar y estar en reposo lo más que se pueda.

En la Escuela de Enfermería de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, impartió varias materias: Teoría de Enfermedad Pediátrica, Enfermería Pediátrica, Materno-Infantil, Administración de Servicios de Enfermería, Supervisión de la Clínica l y Supervisión de la Clínica lll, Enfermería Sanitaria, Motivación y Dinámica de Grupo, Trabajos de Investigación, Esquizofrenia y Paranoia, Asesoría en tesis. Fue sinodal en exámenes de Titulación, Coordinadora de Cursos Propedéuticos y de los Cursos de Administración de los Servicios de Enfermería.

De 1989 al 2001, trabajó en la Escuela de Enfermería de la UAEM como Consejera Técnica Docente, quien se encargaba de plantear la revisión y solución de la problemática docente en concursos de méritos. 

En ese tiempo fue Representante Social del Movimiento Sindical en el que se gestó el sindicato Independiente de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (SITAUAEM), que fue reconocido legalmente por la Junta de Conciliación y Arbitraje del Estado de Morelos, como único sindicato representante legal de los profesores de la UAEM.

Licenciada en enfermería, entregada a su carrera, a su familia, y a la lucha social, Martha Bonilla Bonilla, ahora pertenece a la Asociación de Profesores Jubilados, A.C. y es digna del mayor respeto y admiración.

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
[email protected]